| 6/20/2006 12:00:00 AM

Caída brutal

Caída brutal

Ricardo Durán, analista de la firma InterValores, asegura que después de los altibajos de la semana anterior, los próximos días serán relativamente tranquilos.

por Ricarodo Durán

El hecho célebre de la semana anterior fue la brutal desvalorización y la fenomenal corrección que experimentaron las acciones colombianas y la histórica suspensión que sufrió la rueda ante un desplome superior al 10% en el índice bursátil. Mientras que entre lunes y martes el precio promedio de las acciones cayó 18%, entre el miércoles y el viernes se valorizaron 24% en medio del júbilo de quienes no vendieron sus posiciones y de la profunda tristeza de los agentes que se vieron forzados a regalar las acciones.
 
En la corrección tuvieron mucho que ver la recuperación de la renta variable a nivel mundial tan pronto como la aversión al riesgo cedió, las medidas que adoptó el gobierno colombiano en el sentido de desmontar los obstáculos al ingreso de la inversión extranjera de portafolio, la salida del exceso de posición apalancada y la confianza que recuperó el mercado al comprender que los precios de las acciones colombianas no reflejaban la realidad económica y financiera de las empresas inscritas.
 
Dicha recuperación se dio además en medio de las abruptas oscilaciones que registró la tasa de cambio y del choque de volatilidad que experimentaron las tasas de interés de los títulos de deuda pública bajo la dictadura de las cifras de la economía de Estados Unidos. La agitación se reflejó en que la tasa representativa del mercado alcanzó un máximo de $2.570 y un mínimo en la semana de $2.510. Así mismo, las tasas de los TES del 2020 llegaron a un pico de 10.42% habiendo comenzado la semana en 9.94% con volatilidades del orden de 30 puntos básicos por jornada.
 
A nivel externo las sorpresas corrieron por cuenta de la elevada inflación de Estados Unidos en mayo y de las eximias entradas de capitales de abril que no alcanzaron a cubrir el saldo en rojo del comercio exterior. No ha sido pues obra de la casualidad el gran deprecio del dólar americano, el cual se ha exacerbado por el menor ritmo de crecimiento que se prevé en el segundo semestre.
 
En síntesis, la semana fue positiva en el sentido en que la renta variable mundial y criolla recuperaron la confianza como resultado de una fuerte caída en la aversión al riesgo a nivel global. Sin embargo, no hay que dejarse confundir por el aumento del 15.8% del IGBC del jueves porque tras bambalinas se esconde una engañosa indiferencia de los Tesoros americanos frente a las fuerzas inflacionarias en curso en Estados Unidos.

Como fuere, lo importante es que los fundamentos del mercado impusieron su ley y que los precios que registraron los activos financieros colombianos el viernes 16 son un mejor reflejo de la situación actual de las empresas en el caso del IGBC, de la situación fiscal del gobierno en el caso de los TES y de la solidez del sector externo en el caso de la TRM.

Creemos que esta semana va a ser relativamente tranquila. En primer lugar, porque los mercados externos y locales se merecen un descanso después de los grandes choques de la semana anterior. En segundo lugar, porque las cifras que se publican sobre Estados Unidos, Brasil y Colombia no traen datos que puedan constituirse en fuertes disparadores de volatilidad.
 
Sin embargo, creemos que el mercado debe estar atento el martes a la publicación de los inicios de construcción de vivienda y a las licencias de construcción de Estados Unidos. Aunque el pronóstico de los analistas es mas bien plano, debe recordarse que la actividad edificadora tiene gran capacidad para impulsar el consumo y por lo tanto se le asocia con factores potencialmente inflacionarios.
 
El miércoles no se revelan cifras de importancia y el jueves Estados Unidos publica quizás el único dato claramente pro-emergente de la semana. El índice de indicadores líderes mostraría según los analistas una ratificación del debilitamiento de la actividad económica de Estados Unidos en los próximos 3 a 6 meses.
 
El viernes termina la semana con las órdenes de bienes durables con y sin transporte con apuestas que indican una recuperación de la actividad industrial. Aunque en términos generales el escenario luce tranquilo, creemos que no hay que confiarse. Nos preocupa que una fuerte reducción de la aversión al riesgo genere una venta masiva de Tesoros que impulse al alza sus tasas de interés con el consecuente efecto sobre las tasas de negociación de los TES.
 
En tal escenario, de nuevo la tasa de cambio colombiana tendría una vocación devaluacionista y las acciones podrían borrar parcialmente las valorizaciones de la semana anterior. No se debe perder de vista que las tres últimas inflaciones estructurales de Estados Unidos han desbordado las expectativas, que el empleo mantiene su tono, que el petróleo sigue costoso y que los mensajes contenidos en los discursos que dan los miembros del banco central americano son tan volátiles como las cifras mismas.
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