Opinión

  • | 2009/07/31 00:00

    Aun sin recesión, las cosas ya estaban cambiando

    Alan Colmenares, Presidente de Lima Consulting Group Colombia, escribe sobre un nuevo estudio de Delloite, que dice que el Retorno sobre Activos de las empresas en EE.UU. ha bajado en un 75%.

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La consultora multinacional, Delloite, acaba de publicar los resultados de una investigación exhaustiva sobre el nivel de competitividad de las empresas de EE.UU., el cual reveló que estas, en conjunto, redujeron en un 75% su Retorno sobre Activos desde 1965. Aunque este dato me impactó, lo que más me sorprendió fue que una de las razones principales en la baja de esta métrica se debe a los cambios estructurales dentro de varias industrias (con aumento en competencia dentro de dichas industrias) y la falta de aprovechamiento de las nuevas tecnologías digitales como herramienta para hacer frente a estos nuevos retos.

Como es conocido por cualquier directivo (especialmente, por los de la industria automotriz en EE.UU.), el contexto dentro del cual las organizaciones operan es cada día más competido y están continuamente buscando aumentar su agilidad para darle frente a este reto. Según un estudio publicado por la revista, The Economist, un 85% de ejecutivos de organizaciones de todo el mundo tienen iniciativas activas para mejorar la agilidad de sus empresas.

Sin embargo, el estudio de Delloite abre una puerta interesante sobre las razones por la cual esta situación de mayor competitividad sigue su paso acelerado al darle una prominencia al impacto de las tecnologías digitales. Según Delloite, estas tecnologías han generado cambios estructurales dentro de cada industria. Las noticias sobre la industria automotriz en EE.UU., la industria de la distribución de música y últimamente, la industria de medios (105 periódicos en EEUU han cerrado sus operaciones desde comienzos de año), se pueden ver como un resultado precisamente de los cambios que Delloite menciona. En cada caso, según la consultora, las tecnologías digitales han creado un impacto grande con severas consecuencias para las empresas que no “repiensan” sus estrategias.

La tecnología digital de los últimos 40 años
Cuando hablamos de “tecnologías digitales” el software y hardware forman parte de estas. Efectivamente, la inversión empresarial en software y hardware durante los últimos 40 años se ha acelerado continuamente. Estas tecnologías han sido adoptadas por la mayoría de las grandes empresas que operan en el mundo en la forma de aplicaciones de productividad y aplicaciones que apoyan la optimización de procesos. En general, la adopción de estas tecnologías ha tenido un gran enfoque sobre procesos de negocios internos y, mas específicamente, en la automatización y optimización de las operaciones de la empresa.

Con algunas excepciones, el modelo de negocio mismo no ha sido muy afectado y los directivos no se han apoyado, con algunas excepciones, en la tecnología como una herramienta para transformar el modelo de negocio. Esto es consistente con la manera en que nuevas tecnologías han sido adoptadas históricamente como en el caso de la adopción de la electricidad hace mas de 100 años. Durante las primeras décadas después de la invención de la electricidad de corriente alterna, las fabricas seguían posicionando la maquinaria en pequeños grupos como era la costumbre cuando la energía se generaba a través de vapor concentrado en una gran caldea. Por las limitaciones de transporte de la energía de vapor por tubos, la maquinaria tenía que estar cerca a la fuente de energía. Faltó la visión de Henry Ford unas décadas después para romper este paradigma anterior para repensar lo que era posible con la nueva tecnología para idear la producción en serie.

Es verdad que la acelerada adopción de soluciones de software y hardware dentro de las empresas durante las últimas décadas ha contribuido a un aumento de productividad. Como lo menciona Peter Drucker en su libro, Desafíos de la Gerencia en el Siglo 21, el foco de esta tecnología ha sido principalmente mejorar las operaciones internas de las organizaciones. Sin embargo, para los siguientes años, las tecnologías digitales se enfocaran más en lo que sucede afuera de las “cuatro paredes” de la organización.

La tecnología digital de los próximos 40 años
Hoy en día, empresas como Amazon y Google fueron creadas específicamente para un mundo con mayor penetración de tecnologías digitales y en parte por esto han conseguido gran éxito. Sin embargo, lo interesante del estudio de Delloite es lo que revela sobre empresas que fueron creados para otra época y otro contexto con una hipótesis que estas tendrán que reevaluar sus modelos de negocio o entrar en serios problemas.

Para dichas empresas, el reto es grande. Sin embargo, existe una razón, como lo indica la autora Francés Cairncross en su libro, La Compañía del Futuro, la simple adopción de las nuevas tecnologías de Internet comienza a tener impactos adicionales sobre la misma operación de la empresa. Aunque no todas las empresas son iguales de abiertas al cambio, las que si lo son, comienzan a adoptar nuevas formas de operar. Según la autora, esto incluye convertirse en organizaciones mas abiertas, colaborativas y más expertas en el desarrollo de talento.

En otras palabras, el estudio de Deloitte es simplemente una validación más de que las nuevas tecnologías de Internet no son una moda o simplemente un nuevo juguete. Son tecnologías que realmente pueden ser utilizadas como herramientas para apoyar (junto con nuevas estrategias, iniciativas de capital humano, etc.) la transformación de organizaciones y, a veces, de industrias completas. En un país como Colombia que el año pasado incrementó el número de internautas en términos porcentuales al paso más acelerado en todo el mundo y que, en números absolutos, casi cuenta con 20 millones, ignorar el efecto de estas nuevas tecnologías también puede tener implicaciones desfavorables.

Implicaciones para empresas colombianas
Aunque la recesión global ha afectado a este país, no hay que dejar de ver que países como EE.UU. han sufrido un impacto mayor y, a diferencia de Colombia, tienen un sistema bancario profundamente debilitado. Definitivamente, hay sectores en la economía nacional que han sido golpeados y hay que actuar con prudencia pero siguen presentándose oportunidades interesantes y no hay que esperar una recuperación completa de los llamados “países desarrollados” para aprovecharlas.

Donde anteriormente lo menos arriesgado era no cambiar nada, hoy lo menos arriesgado puede ser repensar las dinámicas que componen la industria donde operamos y hacer uso de la nueva “infraestructura digital”, como lo llama Delloite en su estudio. La prudencia siempre juega un gran papel en las decisiones que se tomen y hay que juntarse con un equipo interno y externo con los conocimientos pertinentes. Sin embargo, es posible que haya llegado el momento de hacernos la pregunta analógica a la que tuvieron que hacerse en la era de Ford: “¿Tiene sentido seguir instalando nuestra maquinaria en pequeños clusters o vale la pena repensar nuestros negocios?”.

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