Opinión

  • | 2010/03/31 11:00

    Ahora tiene que cuidar su reputación en linea

    Las fotos del cumpleaños, fiestas, los mensajes de “cuál es tu estatus” (estoy feliz, no me soporto a…), el video del encuentro de amigos, el ‘twitter’ sobre un mal día en el trabajo y los momentos en Facebook son instantes de la vida de una persona que se convierten su reputación en línea. Opinión de Jorge Silva.

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Pero ¿qué es la reputación en línea? Partamos de la base de que la reputación es una y de que todo el mundo debe comportarse de la misma manera tanto en la vida real como en la virtual. Pero frente a este tema los expertos han detectado que estas nuevas formas de socializar imprimen nuevos códigos al comportamiento. Por eso es importante definir qué es la reputación en línea. Y es toda información personal, laboral y social de un individuo, con la cual es posible crear un perfil de identificación en la Red. Mejor dicho, todo lo que hable de uno y que se socialice en la web.

Estos testimonios que se están compartiendo mediante las redes se vuelven huellas, muchas veces imborrables. Esto quiere decir que esta información define quiénes somos y que cerca de 1.700 millones de internautas en el mundo, tal como lo afirma World Stats, pueden acceder a ella porque está colgada en internet.

Es en este escenario donde se encuentra la mayor audiencia. La web sigue creciendo y la popularidad de sitios como Facebook, Hi5, Twitter, MySpace y otros ha producido un importante cambio en la vida de las personas, sus costumbres y, sobre todo, en la percepción sobre la privacidad de la información: antes las personas evitaban compartir ciertos datos, no se exhibían y era impensable compartir masivamente aspectos o situaciones permitidas solo en privado. Pero la magia de la red ha abierto las mentes de las personas y hoy la tendencia es publicar muchos testimonios personales en estos espacios virtuales.

Es más, los analistas están preocupados porque esta explosión y estas ganas de comunicar están congestionando internet. Así lo revela El Tiempo en un artículo: “El 27% de la población del planeta está conectada a un medio en el cual busca información, trabaja, se comunica, envía correos y archivos, descarga música, sube fotos, mira videos y hasta consigue novia. Cada vez es más difícil vivir sin Internet”

Esta situación está convirtiendo a la red en un inmenso banco de información. Pero ojo, nada aquí es oculto.

Por eso algunas personas o empresas, por ejemplo, ya han empezado a usar estas redes sociales y los servicios de comunicación en línea como primera fuente de consulta sobre una persona. Así lo han detectado expertos en el tema de seguridad en internet de algunas empresas de tecnología: “Dicha información se ha convertido en un primer escalón, por ejemplo, para las compañías que deciden contratar personal. Un estudio realizado en diciembre de 2009 encontró que el 79% de las personas que reclutan personal revisan rutinariamente en línea la reputación de un candidato antes de considerarlo para una entrevista o un puesto de trabajo”

Es decir que los reclutadores y profesionales de Recursos Humanos no sólo revisan fuentes en línea para conocer más sobre sus potenciales candidatos y su reputación, sino que este monitoreo se ha convertido en requisito formal en el proceso de contratación. Así lo confirma el estudio: el 78% de los encuestados utiliza los motores de búsqueda para validar los datos provistos por los candidatos e investigar cualquier otra información que revele indicios sobre su estilo de vida. Sin embargo, y a pesar de la cantidad de resultados arrojados, estos sitios presentan una información no filtrada que podría generar asociaciones erradas, como la identificación de personas diferentes con nombres iguales.

Para los analistas, esto se presenta porque a pesar de que los usuarios de redes sociales y los dueños de blogs pretenden mantener enterado solo a su círculo de amigos sobre asuntos de su interés, pocas veces esta información se queda en el ambiente al que el autor pretendía apuntar. Comienza a navegar por la web comentarios apropiados e inapropiados, datos personales, membresías a grupos o gremios, fotos, videos y artículos escritos por los investigados que se convierten en objeto de atención de los reclutadores de personal.

Entonces mantener esta información cerrada es imposible, como lo aseguran los analistas de la encueta: “Es extremadamente difícil circunscribir una conversación a un grupo de personas. La información se difunde y se cruza con otras fuentes. Así llega a las empresas y a sus encargados de Recursos Humanos”.

Así las cosas, cuál es la solución para mantener intacta la reputación en línea y la privacidad. Pues comparto un par de consejos: Uno es cambiar los ajustes de privacidad predeterminados por las redes sociales; otro es leer las políticas de los sitios web frecuentados y un tercero es limitarse a proporcionar los datos necesarios y obligatorios, marcados con asteriscos.

Más ejemplos: los números de cuentas bancarias y sus contraseñas asociadas pueden salir de los sitios seguros y llegar a lugares desconocidos. Para proteger esta privacidad se deben realizar las operaciones financieras desde un computador personal o utilizar un navegador con tecnologías de protección y privacidad que borra el rastro de ciertas actividades en un computador público. Crear contraseñas fuertes, de mínimo 8 caracteres, fáciles de recordar y difíciles de adivinar, así como la instalación de un filtro de phishing que detecte páginas web sospechosas y bloquee las visitas a sitios de fraude conocidos.

El control de la privacidad y la reputación en línea es posible. La clave real está en pensar muy bien qué es lo que quiere que conozcan más de 1.700 millones de personas de usted antes de compartir información personal. En internet todo es posible, nada es invisible y es un mundo maravilloso con mil posibilidades, pero recuerde que todo lo que diga, en este caso cuelgue en la red, puede ser usado en su contra.

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