Opinión

  • | 2016/08/21 00:01

    Yo también quiero un año sabático

    Quiero hacer una reflexión sobre lo importante que son los objetivos personales en el momento de llevar una vida organizacional, ser un líder, emprendedor o estudiante.

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En los últimos meses con mayor fuerza he entendido que la vida no es un trasegar de acciones sino más bien un buen camino que debe tener un sentido de propósito.

Pensé que muchas veces la vida laboral te consume de tal manera que te hace perder ese sentido de propósito. Cuando la gran meta se vuelve vender más, tener un nuevo cliente o ganar un premio con aplausos generales de un público que lo olvidará en 10 minutos, estás perdiendo el sentido de propósito.

Que tal tomarse un buen año (pueden ser doce meses, tres, dos… algo) que permitan retomar el target de vida y de existencia. Si se es un buen ser humano con claridad en su objetivo de vida, es mucho más probable que se llegue a ser un mejor líder, mejor gerente, mejor emprendedor y por qué no mejor esposo/a y padre/madre.

Un año sabático es el período de tiempo que una persona decide dedicar completamente a intereses personales, dejando a un lado sus responsabilidades laborales y/o académicas.

Su origen viene hace miles de años con los hebreos que se tomaban el séptimo año de la cosecha para el descanso. El año sabático era una costumbre agrícola muy respetada y permitía dejar la tierra sin trabajar para su reposición, en barbecho, después de 6 años consecutivos de cosecha.

Desde el punto de vista académico e institucional  en ciertas universidades, el año sabático es el período de tiempo que los profesores dedican al estudio, a la investigación o la realización de actividades que conlleven la superación académica. Dependiendo de la institución puede recibirse un salario o una licencia no remunerada pero con el compromiso de que el empleado pueda regresar a su cargo después de este periodo.

Desde el punto de vista humano considero vital ser y dejar ser. Desde la perspectiva organizacional no tiene por qué ser diferente. Solo después de vacaciones notamos que la vida es distinta, no solo llegamos más sonrientes sino con nuevas ideas y renovados para seguir dando valor a la Empresa.

Pensar en un año sabático es realmente una excelente idea para cualquier persona. Muchas veces (como ocurre con la mayoría de los sueños) el año sabático se vuelve una fantasía a la que ponemos barreras. Si realmente queremos hacerlo debemos planearlo y es alcanzable.

Los consejos básicos sería planearlo con por lo menos un año de anticipación, haciendo un presupuesto básico para el periodo donde no se va a producir, si se va a un lugar donde se pueda tener un trabajo como voluntario, es muy buena idea para recibir algo en contraprestación, si es solo estudio proyectar bien los costos de manutención y por supuesto lo más importante planear bien el regreso. Ojalá negociar una buena licencia para mantener el trabajo e ideal no vender la vivienda ya que puede alquilarse y lograr un ingreso permanente.

Si se es gerente y alguno del equipo toma la decisión de un periodo sabático hay que entrar a analizar si nos interesa retener en la organización al empleado. Esta puede ser una excelente oportunidad para hacer una estrategia clara de retención y ganar valor en un año que puede traer innovación al equipo y un mensaje de empresa vanguardista que puede motivar al resto de los empleados. Puede leerse como una posibilidad real de lograr sueños si hay esfuerzo y logro.

Un año sabático no tiene que ser un sueño. No tiene que ser inalcanzable, no hay que ir al Himalaya ni a África. No hay que ser millonario para hacerlo…el cielo es el limite para hacer lo que se quiere. Yo también quiero un año sabático.

 

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