Opinión

  • | 2015/04/14 15:50

    Wifi en el tren

    En el tren de Nueva York a Boston de las 6:20 a.m. hay 104 personas conectadas a la red wifi de pasajeros y no necesitan contraseña. El auxiliar se acerca con un lector de código de barras y registra los pases de abordar que la mayoría de los pasajeros lleva en su teléfono celular.

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La aplicación de la empresa de trenes está conectada con Google maps y señala el avance del tren en su ruta, las próximas paradas y el tiempo estimado entre ellas. Muchos están mirando sus tabletas o portátiles para organizar la agenda del día, responder correos electrónicos o leer el diario, algunos duermen porque el tren salió muy temprano de la estación. Estamos en 2015, es posible y es real.

Sentado en la línea 6 de uno de los vagones centrales recuerdo aquel día de 2007 en el que estuve perdido en Seúl, me desorienté con mi mapa impreso mientras exploraba la ciudad en busca de una librería; entré a una tienda de barrio y en ella estaba una señora de unos setenta años quien, cuando le hablé en inglés, me respondió con pena porque sentía que no hablaba muy bien, pero yo le entendí lo que me dijo. Al preguntarle por la librería más cercana, se dirigió al computador y en el buscador más popular de Corea (Naver) investigó y me dio las indicaciones para llegar —en un muy buen inglés, aunque a ella le daba pena.

Aquella mañana, en el sureste asiático, pensé que el día en que en mi país las abuelitas de 70 años hablaran inglés y no le tuvieran temor a buscar en Internet, tendríamos una sociedad digital y global; entonces pensé cuántas generaciones necesitaríamos para lograrlo.

Hoy, que en Colombia se ha ampliado de manera significativa el acceso a internet y que tenemos los computadores más baratos del continente, debemos seguir trabajando en el uso y en la apropiación de la tecnología en las personas de todas las condiciones.

Es vital seguir acelerando en la senda que el Plan Vive Digital muy bien nos ha encaminado; se ha incrementado la oferta de acceso y de servicios, también la demanda, especialmente, en los niveles más bajos de la pirámide de ingresos, pero aún necesitamos un uso más intensivo y un aprovechamiento más decidido e inteligente.

Una sociedad digital es aquella en la que la tecnología es significativa para el bienestar de las personas, la gente encuentra sentido en utilizar los dispositivos, en estar conectado, en la ubicuidad de los servicios digitales, en la oportunidad de la información, en aprovecharse de la tecnología y apropiársela.

Miro en la ventana un letrero que dice: “Su silla es ahora un Hot Spot”. Atrás una joven chatea y ríe, al lado un ejecutivo revisa los documentos que le prepararon en la oficina para su presentación y analiza las cifras de una hoja de cálculo. Miro el mapa en el celular y verifico las estaciones que debo tomar en el metro cuando llegue a mi destino; Google Maps me dice cada detalle: en dónde debo subir, en qué dirección debo ir, si tengo que caminar, en cuáles esquinas debo girar… Ya no uso más el mapa impreso, aunque lo guardo en el bolsillo.

El tren se sigue moviendo, algunas personas se despiertan… ya hay 122 usuarios conectados a la red wifi del tren y nos llevan ventaja, ya tienen una sociedad más digital.
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