Opinión

  • | 2016/11/19 00:01

    Volver a caminar hacia el crecimiento

    Pasados ocho años de la crisis financiera continúa el bajo crecimiento y los altos niveles de desempleo.

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Las principales economías del mundo industrializado permanecen atrapadas entre un crecimiento mediocre con riesgos de recesión y, altos niveles de desempleo que afectan especialmente a las mujeres y a los más jóvenes cuya tasa de desocupación supera el 18% en países como Italia, Portugal, España y Grecia, que a decir verdad ahora exportan desempleo hacia las economías del norte de la Eurozona.

Mientras tanto las potencias del mundo emergente se han desacelerado bruscamente como ha pasado con China que dejó atrás tasas de crecimiento de dos dígitos para hacerlo alrededor del 5%, guardando consistencia con la situación de los clientes de sus exportaciones de manufacturas, y los inversionistas que financian la expansión de su industria.

La respuesta global ha sido estímulos monetarios sin precedentes y tasas de interés negativas por parte de los principales bancos centrales del mundo, Japón, la Eurozona, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá mantienen tasas de interés negativas o cercanas a cero, la FED por ejemplo mantiene su tasa de fondos federales en 0,50% pero la inflación se acerca al 2% entonces en la práctica su tasa de interés es negativa. Pese a los prolongados programas de estímulo económico el crecimiento no vuelve porque la demanda desde las empresas, los hogares y los estados, permanece estancada.

Las empresas no invierten porque el panorama económico  es de desempeño mediocre, y además tienen exceso de capacidad instalada que acumularon en el periodo previo a la crisis financiera de 2008. Las tasas negativas y los planes de estímulo han servido para que los bancos y las empresas de gran tamaño reconfiguren sus balances por el lado de sus pasivos, no de sus activos aumentando la cartera de crédito en el caso de los bancos, o los stocks de capital en el de las empresas.

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Una parte de los estímulos ha sido usada para canjear o emitir deuda con tasas de interés más bajas, financiar fusiones entre competidores importantes eliminando la competencia, o para recomprar acciones en el mercado secundario, no en vano el índice Dow Jones marcó un nuevo récord al superar los 18.900 puntos. No obstante la relación precio ganancia de las acciones es mayor que antes de los problemas de 2008 dejando en evidencia que hay menos ganancias pero el mercado paga más por ellas.

Los hogares no consumen o invierten en activos porque su capacidad de compra está restringida por una combinación de deuda, desempleo, bajos salarios, y cada vez más impuestos sobre su consumo - Colombia piensa subir el IVA del 16% al 19% -. En los Estados Unidos los salarios se han contraído 25% en términos reales desde la década de 1980 hasta el presente, los hogares lo resolvieron con deuda y mayor número de horas trabajadas sin embargo la brecha de desigualdad aumentó y ahora las nuevas generaciones son más pobres que sus antecesores, así lo demuestra un estudio realizado por el McKinsey Global Institute que da cuenta que en la mayoría de economías industrializadas los hijos son más pobres que sus padres antes y aun después de impuestos.

Con los objetivos de las políticas de estímulo sin cumplirse la solución está en aumentar los salarios para cumplir varios de los objetivos que están persiguiendo las autoridades económicas alrededor del mundo.

Lo primero es que un aumento de los salarios disminuiria el nivel de deuda de los hogares liberando dinero para consumir o invertir. Segundo, un aumento de los salarios eleva los costos de las empresas transfiriendo parte de los beneficios de los dueños del capital hacia los asalariados disminuyendo la creciente brecha de desigualdad y mejorando la acumulacion de riqueza de estos últimos. Tercero, mayores salarios pueden implicar un aumento de los precios lo que significa inflación que es precisamente lo que vienen buscando la Eurozona, Japón y poco menos Estados Unidos. Cuarto, más capacidad de consumo de los hogares incrementa el recaudo de impuestos ahora que los Estados dependen cada vez más de los impuestos que cobran a sus ciudadanos.

Los Estados no están invirtiendo porque también tienen altos niveles de deuda, y las medidas de austeridad les impiden ser flexibles, pues han priorizado mantener su acceso a los mercados de deuda aun cuando tienen deficit en sus infraestructuras físicas para proveer bienes públicos. Invertir en ello es una buena opción para jalonar la demanda y crear empleos, pero es algo sobre lo que volveré en una próxima oportunidad.  

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