Opinión

  • | 2016/12/03 00:01

    Vender una idea en la época de la “postverdad”

    Vivimos un momento interesante en el mundo, la verdad es ahora un insumo que puede usarse o no a la hora de la generación de una narrativa.

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El Brexit, la campaña del referendo en Colombia y la elección de Trump, son excelentes ejemplos del fenómeno que quienes estamos involucrados con los ecosistemas de comunicación digital, hemos observado desde hace ya un tiempo. Las personas no desean exponerse a experiencias que les pongan en entredicho sus creencias o los puntos de vista que ya tienen, buscan fuentes de información que les validen, sin importar si los hechos están de su lado.

Algunos teóricos llaman a esto la “postverdad”, pues aquí los datos comprobados no tienen valor en sí mismos, lo que  vale es la “percepción” que se tiene de ellos.

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Aquí tal como en “star wars” los creadores de ideas nos enfrentamos a una decisión entre “el lado oscuro” y “la luz”; usar herramientas de distorsión de la percepción pueden ayudar a vender una idea en menos tiempo que antes, pero casi siempre en el camino quedan la verdad, la ética y en mi experiencia... alguna comunidad.

Yo promuevo la otra visión la del mensaje participativo, la de la transparencia, la de la “transmedia” al servicio de la generación de narrativas reales y que generen valor a las comunidades a la que están destinadas.

Vender una idea ahora es pues un proceso de creación de confianza, debemos tejer una red con “hilos de seda”, que unan a todos los involucrados en el mensaje y sus repercusiones.

Si el asunto es comercial, la marca debe generar valor de manera ética y responsable, exponerse sin miedo a sus usuarios, nadie puede pedir si antes no es capaz de dar.

Si el asunto es político, sólo la confianza puede generar capital político real, todo lo que se dice queda grabado hoy dia, solo aquellos que son capaces de ser consecuentes y actuar de forma consistente, lograran pasar por encima de mensajes construidos con odio.

Si la cosa se trata de reputación o de una innovación o de una nueva propuesta de valor, el esfuerzo de tejer confianza debe redoblarse, hay que tejer con las manos a la vista y en un lugar visible, la oscuridad y el secreto serán contraproducentes y lograrán todo lo contrario.

Al final nuestras ideas deben ser capaces de estar expuestas a la luz, deben de poder pasar por el ácido de las comunidades donde impactan y sobrevivir a nuestros errores.

En la época de  la “postverdad”, la única forma de crear mensajes de valor, será por medio de su construcción colectiva, sólo así sobrevivirán a la rabia y la distorsión.

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