Opinión

  • | 2016/09/14 00:01

    Uribe vs Santos: Estilos opuestos en el manejo del poder

    Tanto en la política como en la empresa existen tres estilos de manejar el poder: directo como el del senador Uribe, incremental como el del presidente Santos e institucional como el de Antanas Mockus, siendo este último ideal por trascender a los demás en la búsqueda del bien común.

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El objetivo de esta nueva entrega del especial “El Poder para qué” es conocer un poco más a fondo los diferentes estilos en el ejercicio del poder con el fin de identificar cuál es el mejor de ellos para  llevar a cabo una adecuada gestión empresarial privada o pública.  En la práctica pueden existir tantos estilos como personas hay, sin embargo vamos a definir los tres estilos más generalizados, entendiéndolos como una simplificación de la realidad.

Empecemos por la definición de estilo, es el carácter propio que da a sus obras el artista.  A nivel empresarial y del Estado se considera como estilo a los hábitos que se tienen en el ejercicio del poder en el proceso de gobierno y dirección. En donde el artista es la persona que conduce el gobierno y la obra es la empresa misma que bajo su mando cumple con la función social. Cada persona con poder, según sus preferencias, capacidades y  hábitos adquiere su propio estilo, es un sello tan personal, que fingir un estilo diferente al que en realidad se tiene es muy poco creíble y la gente lo descubre rápidamente.

Según los investigadores Joseph Badaracco y Richard R. Ellsworth (1989) existen 3 estilos en el ejercicio del poder.

Estilo Directo

Es  propio de quien ejerce el poder de manera autoritaria, centralizada, que concede gran importancia a los hechos, a las decisiones estratégicas, a la eficacia, a la toma responsabilidades personales en  la conducción de la empresa, que se involucra  directamente, plantea objetivos claros y retadores, da órdenes directas sin permitir que sus subalternos participen en ellas. Quiere hechos visibles y detesta el politiqueo. Sus principales motivaciones son las económicas, porque considera que si consigue el objetivo económico, mantiene el poder. Cuando este estilo se lleva al extremo la persona es admirada por muchas otras personas, pero igualmente repudiada por otras, su efecto negativo se da cuando la organización que representa termina siendo una especie de máquina a su servicio.

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Estilo Incremental

Es propio de los políticos que se inclinan a actuar indirectamente, buscan con paciencia el apoyo de los actores más influyentes y se preocupan poco por los menos influyentes, en cuanto a la estrategia prefieren avanzar paso a paso incrementando las acciones de manera medida, calculada al milímetro, por eso se le llama incremental. En su ejercicio hay dos motivaciones principales, la de alcanzar los objetivos mediante la instrumentalización de las personas haciéndoles creer que están sirviendo a un objetivo común, aunque por lo general buscan su propio interés. Cuando este estilo se lleva al extremo, se puede tildar a la persona de política porque utilizan a las personas como instrumentos de sus objetivos, más que de su propio desarrollo personal, procurando que no sean conscientes de ello. Lo cual puede resultar profundamente inmoral.

Estilo Institucional

Está en un plano muy distinto a  los dos anteriores, porque los trasciende, es propio de personas que siendo eficaces en el gobierno y la dirección promueven y protegen los valores de la empresa como una comunidad de personas y modelan una organización que refleja esos valores, atraen a personas competentes y contribuyen a desarrollar positivamente sus cualidades. Con lo cual consiguen los objetivos económicos y sociales. La principal motivación de la persona que ejerce este poder es la motivación trascendente y para  alcanzar este propósito trabajan para alcanzar todos los objetivos, es el estilo del llamado líder trascendente.

Si bien en cualquiera de los tres estilos puede haber un nivel suficiente de autoridad. En el estilo institucional se precisa el mayor desarrollo de la autoridad, porque una persona tienen autoridad respecto a otra, si y solamente si ésta confía en las intenciones de quien la ejerce. Con lo cual hay mayor ejemplaridad en el comportamiento.

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Los estilos en el ejercicio del poder los vemos reflejados en muchos de nuestros gobernantes y empresarios, por lo general en los tres es posible encontrar personas exitosas y de gran reconocimiento.  Lo que en realidad los diferencia es el concepto que en cada se tiene de la  persona y de la empresa, por eso es natural que en las diferentes fases del gobierno y la dirección se detecte el estilo de directivo en aspectos como: Sistemas de evaluación y compensación, asignación de responsabilidades y autonomía.   

Luego de analizar las características de cada uno de estos tres estilos, ustedes pueden ver con toda claridad que el estilo directo, identifica plenamente al Expresidente Uribe que siempre expresa de manera clara y contundente lo que piensa. Durante su mandato presidencial se le vio asumiendo los retos el mismo, haciendo cumplir su voluntad. Es  propio de este estilo conservar siempre el liderazgo, sin desarrollar a nadie que le llegue al mismo nivel, tiene autoridad frente a las personas que piensan como él.

Sin duda el Presidente Santos tiene un estilo de poder incremental. Lo ejerce a través de terceras personas, toma decisiones incrementalmente, por ejemplo, para llegar al Proceso de Paz, fue paso a paso e igual lo está haciendo con la Reforma Tributaria. Se podría decir que su estilo es tan exitoso como el del Expresidente Uribe, a pesar de ser tan distintos, pues  consiguió lo que ningún presidente  había logrado en un proceso de paz, por sus mecanismos incrementales

Un político nacional que podría identificarse con el estilo institucional es Antanas  Mockus. El es el clásico ejemplo de una persona cuyas intenciones son claras, siempre ejerciendo el poder con el objetivo de servir a las personas, de lograr una mejor convivencia ciudadana, ha llegado a apoyar a sus mayores opositores políticos cuando está convencido que si lo hace es porque le conviene al país. Mockus jamás podrá tildarse como una persona manipuladora o con intereses particulares cuando ha ejercido el poder, es un líder trascendente siempre bien intencionado.  

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Así como los estilos se ven en el ejercicio del poder político, también son evidentes en el mundo empresarial. Hay empresarios de diferentes escuelas, sin embargo cualquier directivo está en capacidad de desarrollar los estilos mencionados si toma consciencia de las características de cada uno de ellos. Si tiene conocimientos de los procesos de gobierno y dirección  y mayor voluntad podrá alcanzar un estilo institucional, no es fácil porque las cosas bien hechas son más difíciles, lo más fácil es ser autoritario, o dejar que otros asuman las responsabilidades, lo más difícil es saber escuchar, querer y lograr el bien común.

En el mundo empresarial a algunos directivos emblemáticos se les identifica con los estilos del ejercicio del poder antes mencionados. Por ejemplo,  a Jean Claude Bessudo, Presidente de Aviatur, se le atribuye un estilo directo, dicho por la mayoría de los empleados. Es implacable, autoritario, con resultados económicos excelentes.  José Alejo Cortés, expresidente del Grupo Bolívar, claramente se le conoce como una persona con valores y principios excepcionales, por su trato amable con los empleados, empático, con resultados económicos excelentes, pero también con un gran compromiso social con sus empleados y con el país.  

Hoy en día existe una mayor cantidad de directivos con estilo incremental, lo cual no es tan bueno si se tiene en cuenta que buscan más el fin particular que el fin común, lo cual no es bueno para ninguna empresa que además del desarrollo económico, busca cumplir también con una función social. Ojalá cada vez más políticos y directivos lograran acercarse al estilo institucional en el ejercicio del poder para lograr así una sociedad más justa y equitativa.

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