Opinión

  • | 2016/07/15 00:01

    Realmente, ¿un profesional está preparado ante un despido?

    Cada profesional debe cuidar su empleabilidad y así perder el miedo a los cambios, viéndolos como una oportunidad para aprender y re inventarse.

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Gran cantidad de empresas están pasando por algún tipo de cambio importante, como reducción de costos, integraciones, movilidades, fusiones y/o adquisiciones, y esto ha obligado a realizar una gestión profunda de las emociones de todos los empleados. Por esta razón en las reuniones de Gestión Humana las palabras más pronunciadas son comunicación, transparencia, cercanía, sensibilidad y empatía y el objetivo más importante es convertirse en socios estratégicos del negocio.

Todos los representantes de Gestión Humana deberían contar con experiencia en procesos de cambio, para poder así implementar mecanismos efectivos en el momento en los que estos ocurran; logrando que el clima laboral no se resienta negativamente y con éste todo el negocio. Dos de los ejes más importantes en este tipo de transformaciones son la comunicación y la transparencia, para hacer entender a los trabajadores afectados los motivos que han provocado el cambio y los beneficios que conllevarán a la subsistencia de la empresa a largo plazo.

Cuando hay un cambio ya sea profesional o personal, existirá naturalmente miedo o desconfianza, pero lo importante es saber gestionar esas dos emociones de la manera adecuada, con un acompañamiento continuo y teniendo en cuenta los dos ejes ya nombrados: la comunicación y la transparencia.

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Un proceso de cambio no puede llevarse únicamente con la cabeza, ya que son personas que tratan con personas, y es necesario lograr una empatía y una conexión emocional para poder llevarlo a cabo. Los profesionales que hacen parte de la gestión humana deben echar mano de la imaginación para así aplicar soluciones que no generen traumatismo y sean menos dramáticas, y que por el contrario permitan mayor libertad a la hora de encontrar y ofrecer soluciones. Sin embargo este ejercicio de imaginación positiva choca muchas veces con el “inmovilismo” de las personas “afectadas”, pues hay mucha negativa por parte de los trabajadores a “despertar”, así eso signifique quedarse sin empleo.

Durante el desarrollo de la vida como empleados hay un estigma que nos persigue y es el de ser despedido o jubilado, pero ha quedado claro que hay un cambio de paradigma que está acabando con la idea de la permanencia eterna dentro de las empresas, por lo que la mente de los profesionales de cualquier organización debe estar puesta en la “empleabilidad permanente”.  

Preocúpese de su empleabilidad

A partir de los cambios se generará inseguridad, pero un profesional que se ha preocupado por su empleabilidad a lo largo de su carrera, se enfrentará a ellos con menos incertidumbre y el miedo no será un paralizante. Pues la mente querrá seguir formándose a lo largo de la vida laboral y surgirá una “autoresponsabilidad” frente al desarrollo de su carrera, por lo tanto, hay consciencia de ser un profesional empleable desde todo punto, por lo tanto ven en los cambios internos y externos oportunidades para reinventarse y aceptar nuevos modelos de la carrera, así pues las “rupturas” que vienen con los cambios son motivadoras y satisfactorias.

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Es aquí donde aparece un gran reto para las empresas y es el de la gestión generacional dentro de ellas. Las nuevas generaciones saben, entienden y asumen los cambios frecuentes y continuos durante la carrera profesional, obligando así a las generaciones anteriores a asumir los cambios de paradigmas dentro del mercado y obligándolos a formarse para mejorar su propia empleabilidad constantemente.  

En pocas palabras las nuevas generaciones demandan flexibilidad, movilidad y constante formación; ya que si el cambio avanza hay que “correr con él”. Las empresas deben evolucionar a modelos de trabajo que permitan la ubicuidad y para ello la cultura organizacional debe aceptar nuevas ideas, planteamientos y patrones.

El reto actual para los profesionales es ser capaces de conjugar la ayuda a los demás con la ayuda a sí mismos y enlazar los intereses de todos los que trabajan en la organización; en ese sentido la resiliencia es la palabra de moda en el ámbito de la gestión humana a la hora de hablar de la actitud deseada en los buenos profesionales.

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