Opinión

  • | 2017/09/27 00:01

    Un ‘culebrón’ de película

    En el país, desde hace un tiempo, se ha desarrollado en la vida real un ‘culebrón’ de película que haría palidecer de la envidia a cualquiera de las telenovelas que se esté produciendo en México, Colombia o Venezuela.

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Esta super novela se trata, nada más ni nada menos, que del asesinato de Jhonny Alonso Orjuela Pardo, uno de los dueños de Surtifruver de la Sabana. Este crimen es la evidencia adicional de que la realidad supera con creces la imaginación. 

Orjuela Pardo murió a manos de sicarios el pasado 20 de octubre en la autopista Norte con calle 178 de Bogotá cuando cumplía una cita a ciegas. Según relatos de la prensa, una atractiva mujer se prestó como anzuelo para pescar al empresario de las frutas y las verduras. Pero no es solo el asesinato de Jhonny Orjuela, sino el intento de parte del autor intelectual del crimen, conocido lavador de las Farc, de enamorar a la viuda para quedarse con el control de tan próspera empresa, lo que convierte lo que fuera un crimen del común en un melodrama de muchos quilates. 

El relato de El Tiempo (Sept. 24/17) sobre el asesinato de Johnny Orjuela es el siguiente: “Su homicidio, según la Fiscalía, está enlazado con intereses mezquinos de orden económico, en los que estarían comprometidas las Farc, además de una pieza pasional en la que se nombra a la viuda. Lo que contó la Fiscalía en la imputación de cargos al primer capturado por este crimen, Mauricio Parra Rodríguez, señalado determinador de su muerte, es que esta persona cumplió una orden directa de Hernán Darío Velásquez, alias el Paisa –exjefe de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc–.

Mauricio Parra, a quien en la guerrilla llamaban el ‘Quesero’ –aseguró la Fiscalía–, tenía la terminante misión de comprar los negocios Surtifruver en Bogotá, y, como Orjuela Pardo se negó a vender esta empresa, esto sentenció su muerte.

“El ‘Paisa’ le dio la orden a Mauricio Parra de presionar a Alonso Orjuela porque necesitaba legalizar su plata en sus negocios apenas se desmovilizara. Ante su negativa, planeó enviarle a una guerrillera llamada la ‘Paisa’ para que lo enamorara”, dijo el fiscal del caso…la escogida por el ‘Paisa’ para “enganchar” a Orjuela es una “joven con medidas de reina, cejas pobladas, cabello negro hasta la cintura, delgada y con un lunar en la frente”, detalló el fiscal.

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‘Sofi Bogotá’ (llamada también la ‘paisa’), con la foto que quedó guardada en el celular de la víctima, es buscada por los investigadores que le siguen la pista….En principio, la misión de ‘Sofi’ fue la de cautivar al empresario con sus encantos y así convencerlo para que dejara entrar la plata de las Farc en sus firmas. Sin embargo, Parra tomó la más funesta de las decisiones: dejarlo a merced de un par de sicarios. Su idea no fue otra que la de conquistar a Cecilia Rueda, la viuda, para así tener el poder que ella heredaría con sus tres hijos, del 55 por ciento de las acciones de la empresa.

Ya estaba a punto de lograrlo, si la Fiscalía no se hubiera interpuesto en su camino. Parra le ofreció matrimonio a la viuda, con boda, en diciembre de este año. Este fue su plan B, porque el primero fue el de filtrarse como accionista con un 30 por ciento de las acciones en un cultivo de arándanos que sembraron en Usme, sur de Bogotá. Una maquinación que no le resultó, la de ganarse la confianza del comerciante.” 

Adicionalmente a Parra se le encontraron predios avaluados en 57.000 millones de pesos que serían del Bloque Sur de las Farc y se le congelaron 24 cuantas bancarias. Parra, según la Fiscalía, llevaba 15 años lavando dinero de actividades ilegales de la guerrilla, concretamente para el Bloque Sur, liderado por alias "Joaquín Gómez", vocero y miembro del secretariado.

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“Joaquín Gómez” reemplazó en ese puesto a “Raúl Reyes”, abatido en el 2008, y tenía a su cargo el manejo de las finanzas de la guerrilla y mantenía relaciones con el narcotráfico y la mafia, tarea que cumplía el “Negro Acacio”, abatido en el 2007. También dicho frente, que contaba con más de 1.300 hombres, supervisaba la producción y distribución de droga e impuso el llamado "impuesto revolucionario".

La pregunta de los 60 millones de pesos es si esta novela, este ‘culebrón’, tenía la venia del Secretariado de las Farc, o por lo menos la autorización de “Joaquín Gómez”. Pero obviamente toda involucración de las Farc quedará en una total impunidad, porque en aras de la paz, a los asesinos no se les puede tocar.               

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