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Juan Carlos Diaz-Vasquez (PhD), profesor de Negocios Internacionales. Universidad EAFIT.

| 11/13/2012 11:00:00 AM

Tratados comerciales y la comunicación multilingual

Desde hace más de 30 años el país tiene vigente un tratado de libre comercio con los otros cuatro países de la Comunidad Andina (Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) y, recientemente profundizó sus relaciones con los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Opinión de Juan Carlos Diaz-Vasquez.

por Juan Carlos Diaz-Vasquez. *

Desde hace más de 30 años nuestro país tiene vigente un tratado de libre comercio con los otros cuatro países de la Comunidad Andina (Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) y, recientemente profundizó sus relaciones con los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Además, desde hace once años tiene suscrito un acuerdo de libre comercio con Chile y otro con México y Venezuela, en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), adicionalmente existe un tratado suscrito y vigente con los países del triangulo norte (El salvador, Guatemala y Honduras).

Gracias a estos tratados, hoy los productos colombianos ingresan a todos los países de Suramérica y a los países de la región del caribe bajo la figura de Caricom en condiciones ventajosas de competitividad, sin pagar impuestos o pagando muy pocos, lo que permite que se vendan más. De igual manera Colombia hace parte de la Organización Mundial del Comercio OMC, al igual que otros 148 países de todo el mundo. Desde mayo de 2004, Colombia, Ecuador y Perú iniciaron las negociaciones con Estados Unidos un tratado de libre comercio, TLC, en el que Bolivia participa como país observador. Adicionalmente, todos los países miembros de la Comunidad Andina, CAN, están iniciando negociaciones hacia un TLC con la Unión Europea. De igual manera el país sostiene negociaciones para establecer TLC con Panamá, Corea del Sur, Turquia, Costra Rica, Israel, Japón y la Alianza Pacífico.

Siendo Estados Unidos el principal socio comercial de Colombia y mercado donde llega un alto porcentaje de los productos exportables colombianos, un acuerdo comercial con este país resulta de gran importancia para el sector exportador colombiano. Por medio del seguimiento a los aspectos particulares de este TLC que ha generando tanta expectativa en la opinión pública y del cual se espera que beneficie ampliamente el recibimiento de los productos colombianos en los mercados locales estadounidenses. Obviamente ya muchos productos colombianos cuentan con amplio reconocimiento y aceptabilidad en dichos mercados.

Un TLC se trata de un convenio entre dos (bilateral) o más (multilateral) países a través del cual éstos acuerdan unas normas para facilitar el comercio entre ellos, de tal manera que sus productos y servicios puedan intercambiarse con mayor libertad. En el TLC sólo se negocian temas de intercambio comercial y de estímulo y protección de las inversiones, y otros relacionados, como la protección de la propiedad intelectual y las normas y requerimientos técnicos propios de los países firmantes.

En un TLC se incluyen muchos temas, teniendo en cuenta diversos aspectos que pueden afectar el comercio entre los países que lo firman, siempre con el objetivo de facilitar el intercambio comercial y siempre respetando los derechos y principios consagrados en la Constitución o marco legal de cada Estado. En este caso concreto ha sido Colombia la mayor interesada en el inicio de las negociaciones para alcanzar un TLC con los Estados Unidos, a las cuales se han unido Ecuador y Perú, lo que nos concede una mayor capacidad negociadora. Sin embargo esta no es la primera vez que se goza o que se pretende disfrutar de beneficios en la exportación de bienes y servicios colombianos a los Estados Unidos. De manera unilateral Estados Unidos ha concedido a Colombia, junto con Bolivia, Ecuador y Perú, como un reconocimiento por su lucha contra el narcotráfico, una serie de preferencias arancelarias que les permite a estos países vender determinados productos sin pagar aranceles. Estas preferencias se encuentran contenidas en la Ley de Promoción Comercial Andina y de Erradicación de las Drogas (Atpdea). Infortunadamente, el Atpdea venció en diciembre de 2006 y no existe ninguna garantía de que se vaya a prorrogar.

El TLC que se ha logrado es mejor que el Atpdea porque incluye más productos, además de servicios, y porque su vigencia será a término indefinido. Esto posibilita que los empresarios hagan inversiones a largo plazo para aumentar su capacidad productiva, con la tranquilidad de que las buenas condiciones para exportar no se las van a quitar en unos cuantos meses o años.

Beneficios para Colombia de firmar TLCs
Básicamente poder vender sus productos y servicios en el exterior en mejores condiciones, sin pagar impuestos (aranceles) y sin estar sometidos a otro tipo de barreras técnicas o admirativas. Es claro que el mercado nacional no es suficiente para impulsar el crecimiento del país y por eso debe buscar mercados en los demás países. En la medida en que se exporte más, la economía nacional crecerá, se crearán nuevos puestos de trabajo y mejorarán los ingresos promedio de todos los habitantes, lo que generará a su vez una mayor demanda para quienes abastecen el mercado nacional. Todos estos principios de la política de apertura económica que ya desde hace más de dos décadas ilumina el camino de la economía nacional colombiana.

El TLC es una oportunidad de crecimiento y negocios para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que podrán ingresar sus bienes y servicios al mercado más grande del mundo o hacer parte de las cadenas productivas dentro del país, como proveedoras de las empresas exportadoras. Se está trabajando para estimular la asociación entre pequeñas empresas colombianas e inversionistas, así como para dar recursos y capacitación a las MIPYMES que las hagan más competitivas. La experiencia de otros países muestra que un TLC trae enormes beneficios para éstas.

Una economía más fuerte implica también mejores servicios básicos, de salud y educación para la población más vulnerable. En el caso del TLC con Ecuador, Perú y los Estados Unidos, éste significa poder ingresar y vender libremente los productos colombianos al mayor mercado del mundo, con una población con gran poder de compra, una oportunidad que vale la pena aprovechar.

El TLC es una parte de la receta para mejorar las condiciones del país, pero no toda. El TLC solamente no es suficiente para incentivar el crecimiento de la economía colombiana, pero sí es una herramienta fundamental para lograrlo, la cual debe unirse a otros programas y estrategias para mejorar nuestra infraestructura productiva, aumentar la competitividad, y controlar y hacer más eficiente el gasto público. El objetivo es llevar al país a tasas de crecimiento anuales superiores al 5% (hoy por hoy estamos creciendo al 4%) que permitan disminuir sustancialmente el desempleo, aumentar el gasto social y mejorar la calidad de vida de todos los colombianos.

El TLC genera oportunidades para todos los colombianos, sin excepción, pues contribuye a crear empleo y a mejorar el desempeño de la economía nacional. Inicialmente beneficia a los sectores exportadores porque podrán vender sus productos y servicios, en condiciones muy favorables, en el inmenso mercado estadounidense. Pero no sólo a los exportadores. También a todos los demás productores nacionales porque al aumentar las exportaciones se incrementa el empleo, aumenta el ingreso promedio de las personas y la gente va a tener mayor capacidad para consumir lo que se produce en el país.

Implicaciones de los TLCs en la comunicación especializada
Sin embargo, los TLC que abren las puertas de nuevos mercados y favorecen la entrada de productos y servicios colombianos a escala internacional también traen consigo una gran cantidad de ajustes. Muchos de estos ajustes tocan el sector público en cuanto a la promoción e información para las empresas exportadoras o las que se están iniciando en el proceso de internacionalización. Por otra parte implica que la cultura de los empresarios cambié de un pensamiento local a uno global donde las oportunidades de negocios no están determinadas exclusivamente por la cercanía geográfica y cultural.

Dentro de todos los aspectos que se deben ajustar en las diferentes esferas de la economía nacional una de las más importantes es la comunicación. Así como se he dejado claro que los TLCs buscan facilitar el comercio internacional y favorecer el intercambio de bienes y servicios entre los países una comunicación armonizada y multilingüe es la clave para que los procesos de internacionalización económica fluyan de manera mucho más veloz.

La normalización del lenguaje de las exportaciones es un tema que tarde o temprano deberá ser tomado tan en serio como las normas de aseguramiento de la calidad y las normas técnicas que buscan unificar los criterios en la elaboración de productos o en la prestación de servicios. Dicha normalización del lenguaje consiste en la creación de recursos lingüísticos, es decir, recursos terminológicos como bases de datos, tesauros, ontologías o lexicones, entre otros embebidos en las diferentes áreas de especialización. Dichos recursos deben ser de libre acceso para que todos los negociadores de tratados internacionales, así como los empresarios y funcionarios encargados de promover la proyección internacional de la economía colombiana puedan hallar los términos correctos para la comunicación técnica, diplomática, comercial, cultural y científica requerida en este escenario.

El factor multilingual es igualmente importante en cuanto a que asegura que los términos usados por los negociadores colombianos hacen referencia a los mismos conceptos para los negociadores coreanos o canadienses. Las equivalencias en los diferentes idiomas como parte de los recursos terminológicos es un factor decisivo que apoya y promueve el cambio de mentalidad mencionado anteriormente y que confronta con la existencia de otras formas de nombrar los mismos eventos y de ver el mundo.

El reto está entonces en que se le preste atención al tratamiento del lenguaje especializado a su utilidad como vehículo y contenedor del conocimiento necesario para enfrentar con eficiencia la apertura a nuevos mercados y para que el TLC con los Estados Unidos y con todos los demás países sea bien aprovechado y traiga los beneficios que de ellos se espera.

* (PhD), profesor de Negocios Internacionales. Universidad EAFIT.
                                                               
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