Opinión

  • | 2014/04/28 12:00

    ¿Tiene madera de emprendedor?

    Poner a rodar una idea de negocio dejo de ser un tema trillado de las clases de administración de empresas a convertirse en un asunto “mamerto” de los libros de autoayuda. Opinión de Álvaro Bonilla.*

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El que no innova o emprende, según los expertos, está condenado a vivir su vida detrás de un cubículo totalmente esclavizado a otros.

Autores como Robert Kiyosaki y Harv Eker han mostrado lo fácil que es emprender y cómo a partir de esa “actitud de vida” cualquier persona está en la capacidad de volverse rico. La decisión requiere una amplia capacidad creativa, una gran propensión al riesgo y una habilidad extraordinaria de habilidades sociales para crear equipos de trabajo y encontrar nuevos socios.

Para hacer realidad su idea de negocio es fundamental el conocimiento propio y una detallada conciencia de sus habilidades para motivarse a sí mismo. Si no existe disciplina férrea y voluntad de trabajo el emprendiendo sólo será una forma bonita de llamar a un año sabático.

Es importante que descubra cuáles son las ideas originales que podrán hacer la diferencia, cuáles son los recursos que necesita, cuánto tiempo estima que pueda durar sin generar un ingreso y cuánto podrá soportar su ahorro, y que estime, además, si decide trabajar con socios o si necesita fuerza de trabajo para contratar.

El emprendimiento se define en las inversiones iniciales que usted hace. Y para ello es necesario que sea muy analítico y no invierta en cosas que son inútiles o accesorias, por ejemplo en amoblar con diseño de vanguardia su oficina o crear una página Web con un diseño cargado y costoso.

Deberá comenzar a conocer y a poner en práctica el significado de la palabra pragmatismo y confiar en el crecimiento a largo plazo y sostenido. Recuerde que no solo invierte dinero, sino también tiempo, por ello no puede volverse el hombre orquesta y tener tres pantallas de computador al frente para hacerlo todo, desde la limpieza hasta las ventas. Igualmente deberá aprender a delegar y confiar en que es preferible invertir dinero a perder tiempo, porque recuerde que el tiempo permite hacer dinero, pero el dinero no crea tiempo.

Para el emprendedor son vitales las relaciones sociales, así que necesita conectarse con posibles inversionistas, socios y captar talento, además de vender su producto. Para hacerlo es necesario que cuente con una idea clara y organizada de lo que desea.

La gran mayoría de negocios no captan interesados por cuatro variables que usted debe considerar:

1. Tenga una idea original, no piense que debe inventarse una nueva forma de combustible o que debe hacer un carro volador. Simplemente busque una nueva forma de satisfacer una necesidad de los clientes, enfóquese en qué cosas en el mercado existen que es necesario reducir o eliminar, y cuáles es necesario incrementar o crear, tal como afirma “la estrategia del océano azul”.

2. Cree un plan de negocio que sea claro, donde se defina qué hará, con qué recursos cuenta, donde ha estudiado a su cliente potencial y se ha estimado a sus competidores. Este documento debe estar muy bien estructurado, así que no lo haga solo, asesórese de la Cámara de Comercio más cercana e involucre a expertos.

3. Evite mostrarse demasiado sólo. Los inversores no apuestan por llaneros solitarios, apuestan por equipos comprometidos y observan en usted una habilidad para dirigir y delegar. Recuerde, usted necesita conexiones reales.

4. Estudie y mida el riesgo de inversión. Los inversores o socios potenciales son muy agudos en distinguir si lo que usted necesita son sinergias o simplemente dinero para sobrevivir.

5. Busque el equilibrio entre ser conservador y ser audaz. Encuentre el balance, los emprendedores demasiado miedosos y suicidas proyectan inseguridad. La clave está en qué tan informado decide estar frente a su negocio y cómo toma decisiones.

6. ¿Cuánto deseo y “hambre” tiene? La respuesta le permitirá medir la pasión, y al ser una variable cualitativa, eso se define por el nivel de emoción que involucra su negocio, y cuánto está dispuesto a dar usted mismo por él.

Tenga en cuenta que la primera persona que deberá apostar y arriesgar será usted, pero no al estilo de la filosofía de autoayuda o frases positivas, sino con la información y el conocimiento del mercado y de su idea de negocio.

Tomar la decisión requiere formación y preparación. Antes de dar su salto de fe procure preparar muy bien su terreno para ganar tiempo, luego razonar con frialdad y construir consistentemente desde bases reales, no imaginarias de lo que cree que podría funcionar.

Recuerde, emprender no es como trabajar en una mina, sin descanso hasta encontrar el tesoro. Esta acción consiste en crear, dirigir, estudiar, delegar, planear y ejecutar eficientemente.


* Profesor de la Universidad de La Sabana
Coach y consultor empresarial

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