Opinión

  • | 2016/06/09 00:01

    ¿Tiene el sector privado responsabilidad en la agenda global de desarrollo?

    Tradicionalmente la empresa privada fue un actor aislado de las grandes materias y desafíos del sistema internacional; de hecho lo que llamamos “sistema internacional” no es más que una construcción histórica y prioritariamente intergubernamental, sin embargo el sector privado asume hoy un papel decisivo en la agenda de desarrollo sostenible.

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Fue el inicio del presente milenio, el que vio con esperanza esa iniciativa liderada por el entonces Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Atta Annan, cuando convocó a la humanidad alrededor de los entonces llamados ODM´s (Objetivos de Desarrollo del Milenio) y llamó al sector privado a convertirse en un actor fundamental a través de instrumentos innovadores como el Pacto Global de las Naciones Unidas (UN Global Compact) que se constituye hoy en la primera red mundial de empresas y organizaciones comprometidas con un decálogo de principios de comportamiento corporativo en cuatro grandes temas primordiales para el desarrollo: respeto y promoción de los derechos humanos, promoción del trabajo decente y estándares laborales, cuidado y compromiso con el medio ambiente, y una lucha frontal contra la corrupción en todas sus formas y promoción de mayor transparencia en la acción empresarial.

Llegado el año 2015 y evidenciados los grandes rezagos que aún la humanidad presenta en el logro de esos objetivos mínimos de desarrollo, la hoy llamada agenda post 2015, renueva y reformula una nueva ruta global de desarrollo sostenible adoptando un nuevo conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos.

Con el liderazgo de Colombia, se formulan entonces 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG por sus siglas en inglés) aprobados por los dirigentes globales en septiembre de 2015 y que entraron en vigor oficialmente el 1 de enero de 2016.  Estos objetivos trazan una nueva y más compleja ruta durante los próximos 15 años en los que, todos los sectores de la sociedad deberán  profundizar sus esfuerzos para erradicar por completo la pobreza, reducir todas las formas de desigualdad, luchar contra el cambio climático protegiendo el medio ambiente, y desarrollar una más agresiva alianza multisectorial por el desarrollo.

Esta nueva formulación de objetivos de desarrollo sostenible intentan ir más allá, particularmente en la comprensión de la pobreza como un fenómeno multidimensional, y tienen la particularidad de convocar a toda la sociedad y a todas las naciones a desarrollar políticas efectivas para promover la prosperidad económica, social y ambiental. Aunque los ODS no son, ni pretenden ser, jurídicamente vinculantes, se espera que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil, los asuman activamente como parte de sus planes de gestión y puedan establecer marcos adecuados de medición, evaluación y seguimiento.

Estos 17 objetivos de Desarrollo Sostenible tienen una doble vocación global y local, lo que algunos expertos en relaciones internacionales han apuntado en llamar “glocalización” y que consiste en la validez del alcance global y universal y su convivencia con la importancia de las variadas realidades, capacidades y niveles de desarrollo local, por eso la adaptación de una agenda global a un nivel nacional requerirá de ajustes y grandes esfuerzos de reflexión y comprensión, particularmente por parte de actores como aquellos que pertenecen al sector privado.

El Fondo de Desarrollo Sostenible (SDG-F por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas, ha convocado a importantes líderes empresariales para conformar un Grupo Asesor del Sector Privado que, a su vez,  ha venido activamente analizando las diversas fórmulas a través de las cuales las empresas han contribuido y pueden seguir contribuyendo a la Agenda Universal de Desarrollo Sostenible. Colombia tiene la suerte de contar con dos destacadas organizaciones empresariales en dicho grupo asesor, son ellas Grupo Nutresa y Organización Ardila Lülle, quienes han liderado, con el Fondo de Desarrollo Sostenible, la realización de talleres y mesas de trabajo en diferentes regiones, que han reunido una amplia gama de empresas de diferentes tamaños y sectores para discutir y promover la universalidad de la nueva Agenda.

A raíz de este intercambio de mejores prácticas y casos de convergancia entre los SDG y las propias actividades de negocio, operaciones, industrias y los diferentes contextos nacionales donde cada empresa opera, se han consolidado insumos y conocimientos para la elaboración de varios informes que sirven como una guía práctica para compartir las mejores prácticas.

Al final de estos ejercicios sobresalen cuatro grandes líneas que implusan a las organizaciones privadas a asumir los SDG como parte de su modelo de gestión:

  1. La evidente y creciente necesidad de una reflexión ética, en un mundo empresarial en donde el inmediatismo y la lógica de los resultados hacen pensar cada vez más que la reflexión ética es innecesaria, etérea o ineficiente.
  2. La lógica de la estandarización, el proceso y el reporte, que exige niveles de perfeccionamiento y sistemas de gestión más transparentes en las organizaciones.
  3. El acceso a mercados internacionales por vía de una nueva lógica de comercio y movilidad y la permanencia en mercados locales gracias a consumidores más formados, más informados y más sensibles a los objetivos de desarrollo sostenible.
  4. La convicción de muchos, de que ésta apuesta de las empresas a la agenda global de desarrollo constituye la nueva fuente de ventaja competitiva sostenible y es, por lo tanto, una nueva clave de competitividad.

Lo que es cierto es que esta responsabilidad de las empresas con el desarrollo global no es sólo una cuestión de retórica bien intencionada sino una nueva lógica de creación de valor en el marco de las reglas del mercado. Cobra así fuerza la frase de Kofi Annan cuando nos formulaba la siguiente invitación: “ Optemos entonces por unir el poder de los mercados con la autoridad de los ideales universales.”

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