Opinión

  • | 2015/03/24 16:00

    Tendencias del comercio mundial y el impacto para Colombia

    En la actualidad el ritmo de crecimiento de las exportaciones en el mundo es menos de la mitad de lo que solía ser.

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El país no podrá mantener el ritmo de crecimiento anual que tuvo en sus exportaciones entre 2010 y 2013; y pese a que aumentaría su capacidad de compra de bienes y servicios especialmente a EE.UU, tendría un mayor nivel de proteccionismo en sus mercados que generaría menores ingresos por exportaciones de materias primas, lo que constituye más de un 80% de las ventas al extranjero.

Entre 1997 y 2007, las exportaciones mundiales de bienes y servicios crecieron a un promedio anual de 13,5%, cayeron de forma pronunciada con la crisis financiera entre 2008 y 2009 a un ritmo de 2,7% para luego crecer entre 2010 y 2013 a un ritmo de 5,7 % y pasar en 2014 a un nivel cercano al 4,7%.

Más allá de una u otra cifra, lo que ellas indican es que en la actualidad el ritmo de crecimiento de las exportaciones en el mundo es menos de la mitad de lo que solía ser. Este hecho contrasta además con que el ritmo de crecimiento del comercio en el 2012 y 2013 que fue inferior al crecimiento del producto interno bruto mundial en esos años, estadísticas que contradicen la tendencia de las últimas tres décadas.

Esto nos lleva a preguntar: ¿Qué tan estructurales son las razones del bajo dinamismo del comercio? Si la caída se debe básicamente a un menor ritmo de actividad económica, uno podría esperar que la reactivación económica produjera un aumento del comercio mundial. De hecho si este fuera el caso, las buenas noticias de la recuperación de la economía de los Estados Unidos entre otros, nos permitirían ser optimistas acerca del crecimiento del comercio en el futuro cercano.

Por otro lado, si las razones detrás de la caída del comercio están asociadas con que las cadenas de producción globales han cambiado, o que los países se han cerrado comercialmente, las perspectivas serían menos halagüeñas.

Para abordar si las razones detrás del crecimiento lento del comercio son o no estructurales, podríamos comenzar comparando los ritmos de crecimiento de exportaciones entre 2000 y 2013 de Colombia (11,3) de Latinoamérica y el caribe (6,4%), de Norte América (5,4%) y de Europa (4,3%). Los números muestran que el comercio ha crecido más lentamente en Europa y Norte América y que aunque los países emergentes han logrado crecer a un mejor ritmo –probablemente porque comercian cada vez más entre ellos–, se han visto afectados por el menor crecimiento de los países desarrollados.

Las cifras sugieren que hay una caída desigual en el comercio o si se quiere, distinta en cada región. Para el caso de Colombia, el menor impacto de un crecimiento lento en los países desarrollados se debería a que comercia mucho más con Estados Unidos que con Europa.

Boz, Bussière y Marsilli (2014) utilizan un modelo de comercio que contribuye a analizar si las razones de un crecimiento lento del comercio en los países del primer mundo se debe principalmente a razones estructurales o no; el estudio concluye que las razones cíclicas explicarían el 54%. Si este fuera el caso, las noticias serían buenas para el comercio mundial porque podríamos esperar que su crecimiento regresara en los próximos años a un nivel aproximado del 7% anual o en el peor de los casos, superior al crecimiento del producto interno bruto mundial.

Boz et al también analizan factores estructurales como una mayor propensión hacia el proteccionismo y un posible cambio en las cadenas de producción globales. Utilizando información de la Organización Mundial del Comercio y del Banco Mundial, el estudio concluye dos cosas: que hay una tendencia entre los países a generar un mayor número de restricciones comerciales que medidas de liberalización; y que el comercio de bienes intermedios se redujo de forma similar a la caída del comercio.

¿Qué implica esto para Colombia? Las conclusiones del estudio sugieren que el país difícilmente podrá mantener el ritmo de crecimiento anual que tuvo en sus exportaciones entre 2010 y 2013. Las razones cíclicas serían que aunque por un lado Colombia contaría con una mayor capacidad de los países desarrollados –particularmente Estados Unidos– para comprar sus bienes y servicios, por otro, enfrentaría razones estructurales relacionadas con un mayor nivel de proteccionismo en sus mercados –como sucedió recientemente con Ecuador– y tendría menores ingresos por exportaciones de materias primas –cuyos precios han bajado– y que constituyen más de un 80% de las ventas al extranjero.

Finalmente, hay que reconocer que la capacidad de Colombia para capitalizar en los próximos años tanto sus acuerdos comerciales como un mejor ritmo del comercio mundial dependerá, en gran medida, de que pueda integrarse a cadenas de valor globales, es decir, producir y vender en esos mercados más bienes intermedios.

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Directora del Programa de Administración de Negocios Internacionales
Universidad de La Sabana


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