Opinión

  • | 2017/01/25 00:01

    Situación fiscal: justificación insuficiente

    El recaudo tributario estimado para 2017 pasó de 124 a 130 billones de pesos entre el plan financiero presentado en junio de 2016 y la revisión del mismo, como consecuencia de la reforma tributaria; lo que significa un crecimiento de 15% frente a 2016.

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La semana pasada estuvo bastante cargada de noticias alrededor de un asunto de alta relevancia del cual, hasta ahora, ha salido bien librado el país y todavía no le ha generado consecuencias muy negativas: la situación de las finanzas públicas.  En primer lugar, el gobierno publicó las proyecciones sobre la situación fiscal para este año (plan financiero 2017); en segundo lugar, la agencia calificadora Standard and Poor´s mantuvo negativa la perspectiva de la calificación crediticia del país (actualmente en BBB) y; por último, el ministerio de hacienda anunció la colocación de bonos de deuda pública externa por 2.500 millones de dólares.

Plan financiero 2017

Por alguna razón el gobierno sigue concentrando sus presentaciones fiscales sobre el asunto petrolero de manera que la proyección de producción petrolera para este año es de 865 mil barriles por día (kbpd), ubicándose por encima de la producción de diciembre de 2016 (837 kbpd) y atendiendo poco al fenómeno de declive observado el año pasado cuando la producción de petróleo cayó 12% al ubicarse en 885 mil barriles diarios.

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De hecho a mediano plazo no se puede pasar por alto lo que el año pasado afirmó el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo: “solo un repunte continuo en el precio, sumado al éxito exploratorio en tierra y mar, permitiría que se estabilice alrededor de 600 kbpd en los próximos años”. Con respecto al precio del hidrocarburo, el plan financiero 2017 supone un nivel promedio de 50 dólares por barril de petróleo Brent, frente a 45 dólares observado en 2016.

En cuanto a las variables macroeconómicas, el documento supone una recuperación del comercio exterior con crecimiento de 9.2% en las exportaciones y de 4.5% en las importaciones, con lo cual el déficit de cuenta corriente se ajusta hasta 3.5% del PIB; una inflación de 3.7%, bastante alejada de las expectativas de los analistas de mercado cercanas al 4.5%; un crecimiento económico de 2.5% real, por encima de la expectativa de los analistas del sector financiero que están alrededor de 2.3%.

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El recaudo tributario estimado para 2017 pasó de 124 a 130 billones de pesos entre el plan financiero presentado en junio de 2016 y la revisión del mismo, como consecuencia de la reforma tributaria; lo que significa un crecimiento de 15% frente a 2016. No obstante, llama la atención el escaso esfuerzo por el lado del gasto que crece 18.5% frente a 2016. Con base en estas cifras, el déficit fiscal se reduciría de 34 a 30 billones de pesos entre 2016 y 2017, equivalente a una reducción de 4.0% a 3.3% del PIB.

Una gran duda posterior al documento es qué pasó con el prefinanciamiento por ocho billones de pesos realizado a finales de 2016 en títulos de deuda pública interna (TES), ya que la meta de emisión de TES no tuvo cambios significativos con respecto al plan financiero presentado a mediados del año pasado. Algo similar había pasado con los recursos de la emergencia invernal en 2010, pues las cuentas fiscales discriminaron los ingresos y gastos asociados a este evento solamente cuando se requirió justificar un gasto “extraordinario”.

Calificación crediticia

Aunque la aprobación de la reforma tributaria fue indispensable para evitar un recorte de la calificación crediticia de Colombia, actualmente en BBB y, en consecuencia, para mantener al país como grado de inversión en los próximos años, la perspectiva negativa sobre la calificación crediticia, según Standard and Poor´s significa que ésta puede ser reducida si el balance externo o el peso de la deuda pública no mejora en los próximos 18 meses.

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La agencia calificadora mantuvo la perspectiva negativa sobre la calificación crediticia colombiana, soportada en dos factores: i) La deuda externa ha continuado aumentando fuertemente como porcentaje de las exportaciones, a pesar del ajuste en la cuenta corriente; ii) el peso de los intereses se ha incrementado rápidamente y espera que se mantenga cerca del 12% de los ingresos públicos en los próximos años, a pesar de la reforma tributaria.

Deuda Pública

El 18 de enero se realizó la colocación de bonos soberanos internacionales así: una nueva referencia a 10 años (2027) por 1.000 millones de dólares a una tasa de 4.04% y la reapertura de la referencia con vencimiento en 2045 (28 años) por 1.500 millones de dólares a una tasa de 5.15%. La demanda totalizó 8.500 millones de dólares y de esta forma se alcanzó el 83% de la meta de emisiones de bonos de deuda externa para el año en curso.

Más allá del mensaje del ministro de hacienda, no se trata exclusivamente de un voto de confianza por parte de los inversionistas sobre Colombia sino del alto apetito existente por deuda emergente latinoamericana, como quedó ampliamente evidenciado en la emisión de deuda pública externa por parte de Argentina, Chile, Colombia y República Dominicana que en conjunto completaron emisiones por 12.200 millones de dólares en una semana.

Hasta ahora los flujos de extranjeros han sido favorables, pero cuál es el plan de contingencia cuando súbitamente decidan salir del país ante una mejora de las condiciones de inversión en otros países que pueda conducir a una reversión (salida) de los flujos que han llegado en los últimos años, sobre todo teniendo en cuenta que Colombia evidentemente no es un país petrolero, y por ende no es claro que sea financiable un déficit de cuenta corriente superior al 3% del PIB.

Por ahora, las cuentas sobre las finanza públicas parecen ser más una justificación a las tareas incompletas acumuladas en años de falsa bonanza petrolera que una verdadera herramienta de política económica que conduzca a un desarrollo sostenible del país.

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