Opinión

  • | 2016/07/31 00:01

    Sin redes sociales no se puede

    Los empleados son usuarios de redes sociales permanentes, pero esto aún no se ha enfrentado de una manera concreta. Un estudio de Manpower Professional revela que el 75% de los empleados afirman que no cuentan con una política formal sobre el uso de redes sociales en el trabajo.

COMPARTIR

El mundo de las empresas ha cambiado muchísimo en los últimos 10 años, muy corto tiempo para una evolución tan acelerada. Conocer hoy a los consumidores y entender sus hábitos de consumo es mucho más fácil pero a la vez más complejo. Antes la competencia de un producto podía controlarse más con las variables tradicionales de precio y publicidad pero hoy un producto no solo compite con los de su misma categoría sino también con el no consumo, productos sustitutos y por supuesto un sinfín de información que llega por minuto a los ojos de nuestros usuarios.

Pensando en las empresas nuestros equipos deben tener también una mirada como usuarios. Los empleados son usuarios de redes sociales permanentes, pero ese tema aún no se ha enfrentado de una manera concreta. Un estudio de Manpower Professional revela que el 75% de los empleados afirman que no cuentan con una política formal sobre el uso de redes sociales en el trabajo. Esto parece sugerir que la mayoría de empresas no tienen clara la importancia y están dejando el tema en zona gris mientras pasa algo por sí solo.

Los líderes de la organización son los primeros llamados a entender cómo funcionan hoy estas redes y cómo sacar provecho de las mismas, no solo por su valor comercial evidente sino porque esto permitiría que se conozca mejor a los miembros de un equipo.

Desde la organización podemos ver las redes sociales como un factor muy importante en términos reputacionales y los empleados son los primeros que deben generar un network positivo. Bloquear el uso del social media en el trabajo es un poco “tramposo”, claramente lo único que se restringe al final son las redes formales que se usan en los computadores pero para eso existen otros dispositivos que tienen en línea acceso a cualquier red y/o aplicación.

Es claro que los empleados especialmente los más jóvenes pueden ser usuarios muy duros del social media a cualquier hora del dia. ¿Hasta dónde es entonces controlable el uso? ¿Cómo medir realmente si se está perdiendo la productividad? Y si pensamos que se pierde productividad, ¿cómo sabemos entonces cuánto es?

Creo que esto todavía está por descubrirse, sin embargo, lo que se debe pensar es que hay que afrontar una realidad y es que los empleados hoy tienen acceso a todo tipo de social media y navegación y es imposible restringirla.

La tarea está más en entender cómo se puede potenciar el acceso para crear valor y generar espacios creativos a la empresa. Hay que observar que en la búsqueda de  falta de productividad sugerida por el uso de social media tal vez se llegue a encontrar una palanca para la productividad. Las empresas deben participar en redes sociales, es una buena forma también de atraer talento, clientes y generar afiliación con los consumidores. Si la organización tiene una política mas moderna y abierta sobre el uso de  las redes sociales e internet tal vez encuentre que sus principales seguidores serán los mismos empleados.

Hay que buscar entonces los nuevos medios sociales con el alcance que corresponde para encontrar nuevos manejos, innovar hacia adentro y hacia afuera, entender el entorno de los empleados lograr mayor cooperación transversal, gestión del conocimiento de la labor propia y colectiva y definitivamente un mayor compromiso por parte de los empleados en un uso equilibrado de los recursos y el tiempo. Los buenos líderes hoy están llamados a no dejar zonas grises respecto al uso de internet y el social media y reflexionar que hoy sin redes sociales no se puede.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?