Opinión

  • | 2016/02/20 00:02

    Sin miedo a crear

    Ayer revisando las noticias internacionales, leí que el “selfie stick” o la “varita para autofotos” como dirán otros, había aparecido hace un par de años en un libro japonés sobre “inventos tontos”.

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La mayoría de las personas que conozco temen parecer tontos, creo que el principal bloqueo para la innovación es el miedo al ridículo.

Ser el primero en hacer algo necesita mucho coraje, crear el camino que otros seguirán requiere tener la capacidad de abrir la mente y escuchar.

Esas “reglas seguras a seguir” ya no son más, no conozco modelo de negocio que hoy no esté en revisión.

Los niños hasta cierta edad no temen al ridículo, hacen las preguntas más incómodas hasta lograr saber algo, intentan hasta que logran lo que desean, entran por las salidas, salen por las entradas, miran desde los ángulos más imprevistos, en fin no temen la opinión de los demás. En algún momento de la historia, los niños ceden ante la presión de grupo y comienzan a dejar de preguntar e intentar.

Hace un par de días se descubrieron pruebas de la existencia de las “ondas gravitatorias”, que habían sido descritas por el señor Albert Einstein hace 100 años. El profesor Einstein creó toda su teoría y cambió el mundo, atreviéndose a hacer las preguntas que nadie se hacía en el campo de la física hasta ese momento. Al principio fue un poco “el tonto” en los círculos de la física, pero a la larga y aún hoy después de 100 años...seguimos admirando su capacidad de entender el universo.

Yo personalmente me preocupo cuando muchas personas están de acuerdo conmigo; cuando eso sucede revisó dos veces lo que estoy haciendo. La innovación es para mi una forma de vida, una manera de ver el mundo, es la mejor herramienta para encontrar las soluciones que necesitamos, y lo primero que debe uno sacrificar para poder ejercerla, es el “miedo al qué dirán”, el “temor a parecer tonto”.

El asunto al final es un ciclo primero uno es el tonto, luego otros tontos se unen y con el tiempo, son los tontos los que no se suman. Lo que ayer parecía ridículo se convierte en la “nueva normalidad”.

Siempre le digo a mis emprendedores que cuando los traten de “tontos” seguramente van por buen camino. No estoy diciendo que hay que ser “improvisado” o “descuidado” o “improductivo”; lo que digo es que cuando lo único que nos separe de hacer una prueba sobre un proyecto o idea, sea que los demás opinen que es una tontería, no deberíamos dejar que eso nos bloquee. Solo tratando se sabe si funciona, solo intentando se entiende de verdad lo que se está haciendo y solo aquellos que se atreven a soltarse de la orilla, aprender a nadar.

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