Opinión

  • | 2016/09/13 00:01

    Sin inteligencia interpersonal no hay paraíso

    La mayoría de las veces, los jefes en las empresas seleccionan a los candidatos que cuentan con una alta inteligencia racional y los desenganchan por la ausencia de inteligencia interpersonal.

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Es la hora del recreo en el jardín y un grupo de niños está corriendo por el patio. Varios tropiezan y uno de ellos se cae, se pela la rodilla y comienza a llorar. Todos siguen con sus juegos, sin prestar atención al caído...excepto Joaquín. Él se detiene junto al compañero, lo mira, después se agacha, frota con la mano su propia rodilla y comenta, con un tono comprensivo y conciliador: "mira, también me caí y me pelé."

Sin duda, Joaquín tiene una  excelente habilidad para reconocer los sentimientos de sus compañeros de jardín y para establecer un contacto rápido y amable con ellos. Fue el único que se dio cuenta de lo que le estaba pasando a su compañero y también quien se acercó a consolarlo, aunque sólo pudiera contarle que él tambien sufrió y ofrecerle su propio dolor. Este gesto denota una habilidad especial para el relacionamiento y, en el caso particular de un preescolar, augura la presencia de un conjunto de talentos que irán floreciendo a lo largo de la vida.

Tras años, investigadores han descubierto que existen una serie de habilidades, que reflejan el talento social de una persona a partir del comportamiento que asumen en edades tempranas.

1. Capacidad de establecer conexiones personales: esto significa dominar el sutil arte de las relaciones humanas que requieren la amistad, el amor o el trabajo en equipo. Es la habilidad que acabo de resaltar en Joaquín: esos niños que saben llevarse bien con todos, que saben reconocer el estado emocional de los demás y que suelen ser, por ello, muy queridos por sus compañeros.

2. Capacidad de liderazgo: Movilizar y coordinar los esfuerzos de un grupo de personas. Si bien esto lo podemos observar en las empresas, donde hay una persona que agrupa y ejerce influencia en otros, esta es una capacidad que se manifiesta a temprana edad, en el patio del colegio, cuando en el recreo surge un niño(a) que decide a qué jugarán, cómo arman los grupos, quién está de qué lado y que pronto acaba siendo reconocido por todos como líder del grupo.

3. Capacidad de negociar soluciones: La podemos observar en personas que ante discusiones buscan acuerdos gana-gana entre las partes. En la edad temprana es el niño(a) capaz de mediar entre sus amigos para evitar la aparición de conflictos o para solucionar los ya existentes. Ellos son los que pueden y suelen resolver las pequeñas disputas que se producen en el patio de recreo.

4. Capacidad de análisis social: Es detectar e intuir los sentimientos, motivos e intereses de las personas. Son los niños que desde muy temprano detectan cómo son los demás compañeros o profesores y demuestran una intuición que los lleva a ser cercanos.

Considero que este conjunto de habilidades (que son al mismo tiempo innatas y adquiridas) constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal y es el ingrediente fundamental del encanto, del éxito social y del carisma personal. Habilidades que muestran una indudable ventaja en la vida familiar, en la amistad, en el mundo laboral, así como en muchos otros ámbitos de la existencia.

Las personas socialmente inteligentes saben controlar la expresión de sus emociones, conectan más fácilmente con los demás, captan enseguida sus reacciones y sentimientos y gracias a eso pueden resolver los conflictos que aparecen siempre en cualquier interacción humana. Muchos son también líderes naturales, que saben expresar los sentimientos colectivos latentes y guiar a un grupo hacia el logro de sus objetivos. Son, en cualquier caso, el tipo de personas con quienes los demás prefieren estar, porque hacen siempre aportes constructivos, transmiten buen humor y sentido positivo.

Descubrir los talentos puede considerarse una actividad cargada de conceptos científicos, preguntas y respuestas, test, pruebas psicotécnicas, matrices de talento, mediciones del potencial. No obstante, para el observador atento, el talento puede detectarse en actividades y situaciones tan cotidianas como un recreo colegial. Saber observar e interpretar, puede ayudar a las organizaciones a encontrar talentos que tengan un buen equilibrio entre lo racional y lo interpersonal.

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