Opinión

  • | 2016/07/09 00:01

    Siguen subiendo los precios

    A pesar del apretón de tasas del BanRep la inflación anual va en 8,60% mientras los alimentos se han encarecido 15% afectando a los hogares de menores ingresos.

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Aunque el Banco de la República ha venido subiendo las tasas de interés desde varios meses atrás para contener la inflación lo cierto es que los precios al consumidor siguen sin reaccionar a la postura alcista de las tasas de interés del banco central, y es que la política monetaria está diseñada para controlar la demanda, entonces la tasa de intervención es usada como una herramienta para disminuir excesos en el consumo por parte de los hogares o la inversión por encima del potencial de crecimiento desde las empresas, al incrementarse las tasas de interés lo que debe suceder es que los hogares se endeuden menos para consumir y las empresas hagan lo propio para invertir, o ambas prefieran ahorrar porque reciben mayores rendimientos que consumiendo o invirtiendo.

Pero lo que viene sucediendo con los precios al consumidor no está relacionado con un exceso de consumo desde los hogares o incrementos desbordados en la expansión de la capacidad instalada de las empresas. El ascenso en los precios se ha venido dando principalmente por dos factores.

El primero, la reducción de la oferta de alimentos como consecuencia del fenómeno de El Niño que ha sido más largo e intenso que lo esperado, el resultado ha sido una baja sustancial en la productividad de las áreas sembradas que redujo el rendimiento de las cosechas y dejó un hueco en la oferta de alimentos para satisfacer la demanda la cual se ha mantenido constante, es claro que si la demanda es constante y la oferta se contrae los precios suben. El segundo, es que la depreciación del peso ha incrementado los precios de los alimentos importados, Colombia importa cerca del 30% de los alimentos que consume y en el caso de la soya, y el maíz amarillo es importador neto, así mismo una parte de los costos de producción de alimentos están vinculados con la tasa de cambio, como los plaguicidas, y varios abonos.

La transferencia de la política monetaria a los ciudadanos del común llega a través de los costos de sus créditos de consumo, ahora la tasa de usura para las tarjetas de crédito alcanza el 32% anual eso significa que un ciudadano cualquiera que compre artículos por valor de $1 millón pagará $320.000 anuales de intereses si decide diferir sus compras en las comunes 12 o 24 cuotas usando su tarjeta de crédito. Por su parte la transferencia en el ascenso de precios le está llegando a los ciudadanos especialmente en el precio de los alimentos, las amas de casa han visto como la cebolla, el tomate, y el plátano se han encarecido cerca del 60% en lo que va del año, eso mismo vieron suceder el año pasado con alimentos como el fríjol y el arroz, lastimosamente no vieron suceder lo mismo con sus ingresos puesto que el salario mínimo aumentó por decreto solo el 7%.

Por otro lado, el aumento de la inflación ha llevado a que los créditos hipotecarios nominados en UVR también se estén encareciendo dado que la UVR está indexada a la inflación, la UVR ha mostrado un aumento anual del 8,14%, en esa misma proporción se han incrementado los créditos atados a ella, tanto antiguos como nuevos.

Este aumento de la inflación por vía de un fenómeno recurrente como El Niño y la escalada del dólar está dejando algunas enseñanzas. En primer lugar, el país deberá trabajar más en la adaptación al cambio climático para tener mayor resiliencia y poder absorber mejor los impactos derivados de este en la producción de alimentos. En segundo lugar, el agro necesita contar con un ambiente cambiario más estable para ser competitivo en todo momento, durante la etapa de apreciación del peso frente al dólar vimos como una parte de la producción agrícola desapareció y fue reemplazada con importaciones. En tercer lugar, en ese mismo periodo se pudieron acumular más reservas internacionales eso habría ayudado a controlar la escalada del dólar y su impacto en la inflación.

Queda por ver la huella que dejarán en las cifras de inflación del segundo semestre el paro camionero que el pasado jueves completo un mes, y el fenómeno de La Niña en octubre y noviembre. Ojalá la respuesta no sea solo con incremento en la tasa de interés porque eso sería un freno adicional a la ya desacelerada economía, aunque a decir verdad creo que el Banrep llevará las tasas al menos al 8,50% o 9% manteniéndose fiel a controlar la inflación.

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