Opinión

  • | 2016/05/06 00:01

    7 señales que demuestran que un jefe es mediocre

    ¿Qué define a un buen líder? Pues al parecer hay líderes que están por encima del bien y del mal porque aparentan tener todo bajo control; otro tanto fue contratado para calentar silla. Les compartiré siete señales que a mi parecer demuestran que su jefe es un mal líder.

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Aunque no sea una tarea fácil, los líderes que caen en la mediocridad pueden ser salvados por personas que los apoyen honestamente y de una manera educada. Pero ahí comienza el dilema, habrá jefes que queden eternamente agradecidos con un grupo leal, pero habrá otros tantos que arremeterán en contra de todos y con más fuerza que antes.

Por eso es necesario identificar si a un jefe le cuesta liderar pero le interesa cambiar o no le interesa en lo absoluto un cambio; si su caso es el segundo mi recomendación es alejarse y buscar la forma de cambiar de líder o de trabajo. Lo anterior debe hacerse a tiempo para no afectar su salud emocional.

1. Los jefes mediocres siempre saben la respuesta

Si usted hace una sugerencia sensata a su jefe, él o ella siempre encontrarán la manera de menospreciarlo o ignorarlo. La mediocridad va acompañada de la prepotencia y nunca pone en riesgo la autoridad, por eso siempre vendrá con respuestas como: "yo ya había pensado en eso" o "usted no sabe cómo funciona esto en la empresa". Un buen líder sabe escuchar y hace más preguntas a buenas propuestas, siempre piensa en el equipo, es flexible.

2. Los jefes mediocres resaltan lo que se está haciendo mal, nunca sobre lo que se hace bien

Para que un equipo pueda crecer es necesario resaltar los logros de sus compañeros, eso haría un buen líder. Por el contrario, un líder mediocre siempre señalará los errores, así sea el1% del trabajo, el otro 99% será desechado para darle lugar al error.

Evidentemente este último no se preocupa por las buenas relaciones con su equipo, solo quieren mantener el control, crear divisiones y desequilibrar a sus trabajadores. Si usted tiene miedo al trabajar porque en cualquier momento puede cometer un error, primero, tiene un mal líder y segundo, está perdiendo la posibilidad de lograr grandes cosas.

3. Los jefes mediocres nunca trabajarán con personas mejores que ellos

Los líderes fuertes contratan a personas de su confianza, eso significa que confían tanto en sí mismos como para contratar a otras personas que puedan mejorar su gestión. Los jefes mediocres dudan de sí mismos y tienen constante temor frente a ser remplazados, pues no se sienten suficientemente buenos y solo necesitan gente que ejecute órdenes y que no cuestione.

4. Los jefes mediocres no quieren oír otras ideas

En un equipo bien liderado las ideas son constantemente compartidas para resolver problemas y obstáculos que se puedan presentar al grupo; es casi que un reto profundizar en los problemas más espinosos y enfrentarlos teniendo en cuenta a todos sus colaboradores. En la otra esquina, en un equipo mal liderado las personas solo obedecen, no opinan y no saben de los problemas, ya que saberlos, podría amenazar la autoridad.

5. Los jefes mediocres no quieren cambiar nada

Una persona con visión dice: "¿Qué podemos hacer mejor? ¿Qué necesitamos para cambiar?". Una persona que no quiere que nada cambie, que mantiene a raya la realidad, que establece políticas inamovibles y que no deja que su opinión sea cuestionada: es mediocre.

6. Los jefes mediocres amenazan a las personas que los cuestionan

La debilidad en un jefe es identificable en la forma en la que trata a aquellas personas que lo cuestionan, pues nunca ocultará la profunda antipatía sobre los que se atreven a amenazar su autoridad. Así pues, aquellos que lo cuestionan siempre estarán en las peores misiones, con trabajo extra y tareas para llevar a la casa.

7. Los jefes mediocres tienen miedo… mucho miedo!

La clave para entender el comportamiento de un jefe mediocre es mirando su desconfianza, pues le tienen miedo no solo a sus jefes, también a sus compañeros y hasta a su propia sombra. Siempre están en el límite, por eso arremeten constantemente contra las personas que no se ajustan a su temperamento malicioso.

Si su jefe realmente no tiene potencial para salir de la “zona de terror” y las siete señales lo describen, no queda otra salida que sentir “compasión” y cambiar de grupo de trabajo lo más pronto posible. Pues corre el riesgo de ser invadido por la mediocridad y de nunca ser valorado.

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