Opinión

  • | 2017/07/14 00:01

    Si va a cambiar algo, que sean sus viejas ideas

    Hay que convencerse de que estamos ante un entorno de mercado que exige no solo renovación, sino también innovación y reinvención

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Si pudiéramos comparar los mercados actuales con un fenómeno de la naturaleza, la respuesta más acertada sería un tornado. Tan solo con observar su comportamiento identificaríamos su inestabilidad, su impredecible esencia y la turbulencia inminente que va arrastrando con todo, esa es la perfecta definición del actual mundo de los negocios. ¿Nuestro negocio se caracteriza por la inestabilidad, la falta de predictibilidad e incertidumbre?, ¿resulta cada día más complejo lidiar con el mercado?

La incertidumbre se ha convertido en la materia prima del éxito en los mercados, pues se van transformando con tanta velocidad y modifican las reglas de juego con tanta facilidad, que es aquello que no se conoce aún, lo que impulsará los mejores modelos de negocio en el futuro. Mantener el statu quo y solo mejorar los modelos estratégicos tradicionales es una opción suicida en un mercado que ya no existe.

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Muchas empresas en su proceso de trasformación han tomado conciencia de que aquello que los hizo llegar donde están, no es lo mismo que les permitirá llegar a donde quieren ir.  El tiempo corre en contra si se centran en mejorar lo que han hecho hasta ahora, pues solo será un sostenimiento temporal, si se desea crecer hay que cambiar, hay que hacer algo diferente.

Estamos ante una forma de mercado en la cual no es suficiente mejorar y hacer más eficiente aquello que funcionó antes. Los directivos deberán tomar conciencia de que lo que saben pertenece a un contexto que ya no existe; por consiguiente, lo que aprendieron es un impedimento para visualizar nuevas estrategias que verdaderamente sean acertadas en el mercado.

La mayoría de los directivos dominan el mercado del pasado inmediato, pero no la realidad actual o la tendencia futura. En suma, lo que sabemos se puede convertir en una amenaza para el éxito, tenemos que comprender que la ausencia de nuevas ideas se debe a las viejas ideas, más aún, éstas fueron exitosas y se hizo mucho dinero con ellas, pues más riesgo se corre de no identificar nuevas opciones.

Las ideas que viven en el pasado arruinan las buenas oportunidades y desechan la opción de adquirir nuevas herramientas, ya que los parámetros se basarán en antiguas glorias. Por esa razón, aquellos que no logren cambiar el chip de pensamiento entrarán en un círculo vicioso en el cual se repiten una y otra vez los mismos errores, aun teniendo amplia experiencia en el negocio.

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Al estar en un mercado con cambios radicales y permanentes, donde ya nunca se repetirán situaciones de la misma forma, la historia no será un buen referente, pues es un constante devenir de factores; si tuviéramos un mercado predictivo y estable, la historia sería otra, literalmente.

Estamos ante un mercado que no está influido por una tendencia económica temporal o por la influencia de un nuevo presidente, ni menos aún por una tendencia global transitoria.

Lo que vivimos en los negocios no es una simple "tendencia", sino un mercado totalmente renovado y con comportamientos que cambiaron de raíz y para siempre. Los viejos paradigmas no encajan en la nueva economía de mercado como la que estamos viviendo.

“Cuando un paradigma cambia, todo vuelve a cero”, la lógica de volver a empezar no es ponerse la misma ropa del día anterior, por lo tanto, hay que tener nuevas prendas, mejor olor y presencia, lo demás irá a la cesta de la basura.  Así mismo pasa con las reglas de la nueva realidad, si intentamos aplicar soluciones que ya fueron en su momento aplicadas, auguro resultados poco satisfactorios.

El secreto de la supervivencia en este tornado no es solo mejorar, sino retar al mundo y a los convencionalismos establecidos; si comprendemos que en los mercados siempre hay una mejor forma de hacer las cosas, las ideas pasadas se desecharán en la entrada pues la actitud de búsqueda de cara al futuro siempre será la mejor respuesta. "Innovar significa competir consigo mismo, con sus propias ideas".

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Para implementar esta dinámica en su empresa lo primero que se tiene que preguntar es: ¿Qué no me he preguntado hasta el día de hoy? En el mundo moderno "Las empresas se dirigen con buenas preguntas, no solo con respuestas".

Ver lo mismo bajo otra óptica será el secreto, pues mejorar lo mantendrá en línea de flotación, pero el cambio de modelo de negocio lo dimensionará en una nueva perspectiva ante sus competidores. El cambio no tendrá piedad para aquel que se resista.

"No hay ninguna fuerza que pueda resistir el cambio a una idea que le llegó su momento".

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