Opinión

  • | 2017/07/16 00:01

    Si innovar es la respuesta, voy por esa

    Palabra de moda. Innovar, pensar diferente, salir de la caja. Es increíble la necesidad que tenemos de decir que somos únicos que podemos ser disruptivos y hacer la diferencia, como dicen los millennials: “hacer algo que realmente impacte”.

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Eso realmente está muy bien. Es bueno retar el status quo, pensar que se pueden hacer las cosas distinto para mejorar, es realmente eficiente y positivo.

Sin embargo, me entran dudas en por qué siempre creemos que cambiar las cosas es lo mejor. Cada acción tiene su contexto particular, si algo viene funcionando muy bien, de manera exitosa, con resultados tangibles no entiendo por qué debemos cambiarlo.

La tendencia de los nuevos jefes, es a cambiar lo que está para hacer la diferencia. Conozco casos en donde ni se toman el tiempo para analizar si lo que existe funciona o no. Simplemente hay que cambiarlo, porque muchas veces prima la imagen del jefe que busca normalmente quick wins. Las famosas ganancias rápidas que pueden poner en riesgo la estabilidad a largo plazo. Miopía total del líder o más bien, ¿conducta egocéntrica?

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Las cosas no deben cambiarse por tarea. Menos si hay gente involucrada, si hay equipos de trabajo que se relacionan con las decisiones o si hay proyectos que demandan ser terminados. ¿Qué puede ser más importante que el propio ego? Fácil respuesta: el equipo y los objetivos colectivos.

Ahora bien, el cambio es muy importante también. Más que el cambio parece que se trata de la evolución, hay veces que seguir en lo mismo no aporta en realidad al resultado ni a la construcción de nuevos escenarios.

Pero, ¿cómo lograr el cambio, la evolución, ese poder innovador con los mismos personajes que ya están haciendo lo que se considera establecido? La palabra clave aquí es reto. Administrar el reto.

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Normalmente los equipos de trabajo existen por un fin. Deben tener objetivos y metas comunes que trasciendan un único número, es decir un propósito, algo que una al equipo en el modelo de negocio que sea.

Una de las habilidades entonces más importantes de un líder es saber retar a sus equipos. No solo a encontrar ganancias rápidas que lo hagan lucir súper exitoso sino a construir estabilidad en los negocios y a sustentar modelos al largo plazo.

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El reto no es el mismo para todos por supuesto. Pero debemos encontrar la forma de que todos se conecten en la esfera de resultados colectivos. No se puede perder la individualidad, ni pedir resultados ridículamente inalcanzables, pero el nivel de exigencia debe ser alto, debe ser grande, debe permitir que cada quien se esfuerce… debe llevar a alcanzar un propósito que permita liderar el reto individual y colectivo.

Hay que pensar diferente claro, cuando valga la pena. Siempre hay que tratar de ser proactivo y encontrar lo mejor de los demás en el reto de la innovación. Preguntar y preguntar es la mejor manera de llegar a una claridad mental que nos deje innovar. El reto debe empezar por cada uno, cada líder, cada ser humano que propenda un cambio, una verdadera innovación que construya. Si innovar es la respuesta… ¡voy por esa!

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