Opinión

  • | 2016/11/30 00:01

    Secretos que rompen la unidad y armonía de las familias empresarias

    Es muy común encontrar familias empresarias que ocultan la verdad sobre hechos considerados como vergonzosos. Cuando esto ocurre, la verdad sale de una manera inapropiada rompiendo la unidad familiar y convirtiéndose en la fuerza centrífuga que aleja del núcleo a sus miembros.

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En esta entrega del especial “El Equipaje Emocional Familiar” analizaremos las piezas tituladas: “Eso fue muy grave… qué vergüenza, nadie lo debe saber" y “Los trapos sucios se lavan en casa”. Sin duda, éstas no solo ocupan un gran espacio de esa pesada maleta que llevamos a todas partes, sino que deben ser removidas del equipaje por más duro que sea el proceso, porque cuando se oculta algo, se falta a la verdad y cuando esto ocurre, se pone en riesgo la unidad y el patrimonio familiar. 

El caso

Una familia del sector minero de una región de Colombia que estaba dando el paso de segunda a tercera generación, me solicitó ayuda para realizar su tercer protocolo familiar, porque los anteriores no les funcionaron. Había algo en común entre todos los miembros de la familia: el secretismo, el ocultar cosas del pasado, lo cual había generado distanciamiento entre las diferentes ramas de la familia.

Entre los socios había fuertes diferencias de criterio, por ejemplo frente al valor de la empresa, participación accionaria de los socios, prácticas empresariales, conflictos de intereses, incluso la tercera generación no quería trabajar en esa empresa y no tenía apego por ella. Existían problemas en todos los aspectos y, aunque el protocolo había tratado de solventar el tema de las nuevas prácticas, la familia seguía distanciada y lo cierto es que la situación no tenía que ver con las prácticas empresariales.

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Finalmente, con la ayuda de una psicóloga sistémica se decidió profundizar en el origen del problema realizando una terapia sistémica familiar. Se evidenció que había muchos secretos dentro del núcleo familiar, los abuelos, la primera generación de empresarios, tuvieron un hijo antes del matrimonio y lo ocultaron durante 19 años por razones religiosas y sociales, aunque luego fue reconocido, lo presentaron al resto de la familia como si fuera sólo del padre con otra madre. Así mismo, se evidenció que hubo hijos no nacidos (abortos) cuyas razones y circunstancias de tales decisiones se mantuvieron ocultos  y problemas de alcoholismo, presentes en cada una de las generaciones. La vergüenza que les producían estos actos, hizo que los ocultaran y cuando las cosas se ocultan, el sistema familiar se lastima profundamente.  

Dentro del proceso de sanación se reconocieron a todas las personas que fueron excluidas aunque ya estuvieran muertas, con una terapia de perdón y olvido, de reconocimiento de verdad. Hasta que no sale la verdad y se les da su lugar a todas las personas que han sido excluidas, los sistemas familiares se vuelven inestables y no importa lo que se trate de hacer a nivel de empresa y patrimonio, siempre la fuerza centrífuga del ocultar tenderá a romper la unidad familiar.

Todo el proceso sistémico familiar necesita de personas que tengan una conciencia del mundo ampliado. En particular en esta familia, con el proceso de sanación se logró que en la empresa todo fluyera mucho mejor; los miembros que se liberaron de esta pieza del equipaje fueron los que reconocieron y perdonaron, hubo otros, que no lo lograron y que continuaron diciendo “Qué vergüenza, eso es muy grave, nadie lo debe saber”, ellos siguen teniendo dificultades y roces.

Cómo actuar:

Lo primero que recomiendo a todas las familias, sean empresarias o no, es decir la verdad cuando la debemos decir. Por dura que sea una verdad, se debe ser responsable con ella, ser veraces y sobre todo, decirla cuando lo debemos decir. Hay evidencia empírica suficiente para saber que ocultar no sana los sistemas familiares, lo único que cura los sistemas es el reconocimiento, el perdón y la reparación.

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No podemos juzgar a nadie, es una tendencia natural estar juzgando a las personas que cometieron un acto que para la sociedad o para nosotros en particular es indebido. La religión católica, por ejemplo, nos habla de aprender a no juzgar, a través de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Por encima de la justicia está la caridad, muchos católicos no hemos entendido lo que es la caridad y faltamos constantemente a este principio. Usted puede decir "no estoy de acuerdo con lo que se hizo esa persona, pero sigue siendo mi familiar", la exclusión es lo que más fractura el sistema.  

“Los trapos sucios se lavan en casa”

Muy relacionada con la anterior pieza del equipaje emocional familiar está la de ocultar en el entorno empresarial, hechos familiares del pasado que están directamente relacionados con decisiones estrictamente laborales del presente, que los demás integrantes de la empresa no entienden por qué se tomaron, porque se desconoce el contexto. 

El caso

En una empresa ecuatoriana uno de los hijos de un fundador emblemático, quien se desempeñaba como jefe de Producción, quiso poner como tema de discusión de la siguiente junta directiva  el trabajo desempeñado por uno de sus tíos, ya que lo consideraba realmente deficiente, pero el padre no dejó que se tratara ese tema, le dijo a su hijo que como presidente de la Junta, era quien definía la agenda y que ese tema no era de incumbencia de los externos. Era un tema de familia y se trataría en la familia.

Profundizando en el tema, me entero que el tío había ayudado al padre cuando éste era muy joven en asuntos en los que el padre no quiso hacer referencia precisamente porque siempre le enseñaron que “los trapos sucios se lavan en casa” y en agradecimiento a lo que había hecho por él en el pasado, le había dado ese trabajo, aunque sabía que no tenía las habilidades para el cargo.

Particularmente lo que se recomendó fue buscarle un cargo que se ajustara más a su perfil, porque de lo contrario, claramente esta pieza emocional que el padre traía a cuestas estaba afectando el funcionamiento de la empresa. El padre no permitió que el resto de la junta se enterara de lo sucedido y el hijo terminó por retirarse de la empresa, pues la situación laboral con el tío, se volvió insostenible.   

Cómo actuar:

Precisamente es en este tipo de casos que se necesita el coraje de decir la verdad y enfrentarla por dura que parezca, con la ayuda de externos independientes de confianza, como pueden ser sus miembros de junta, porque ellos le permitirán restarle la emocionalidad al tema y darle a cada uno de los miembros de la familia el lugar que les corresponde dentro de la empresa, luego de una evaluación basada en sus conocimientos y fortalezas. 

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