Opinión

  • | 2017/04/03 00:01

    Robots vs. Trabajo humano

    En algunos sectores, los desarrollos autómatas son candidatos altamente calificados para ocupar puestos de trabajo que se apalancan en la sistematización para ser más productivos. Hoy en día, se potencia la revolución robótica que amenaza a la fuerza laboral humana, gracias a la factibilidad técnica y económica.

COMPARTIR

Los avances tecnológicos han dejado un gran impacto en áreas como la inteligencia artificial y la automatización del trabajo. Si bien es cierto que su utilidad conlleva a una reducción de costos de producción, existe cierta resistencia y preocupación hacia la posibilidad de que las máquinas robotizadas, obtengan mayores niveles de empleabilidad que el mismo ser humano. Este aspecto limita día a día el espacio para el potenciamiento de las habilidades, la inteligencia y el talento que el recurso humano puede aportar a las organizaciones.

Las máquinas inteligentes tienen la capacidad de realizar tareas repetitivas, que requieren un buen grado de precisión, de una manera mucho más rápida y con un menor margen de error que las personas, en la mayoría de escenarios. Gracias a ello, la demanda de robots se ha acelerado considerablemente desde el 2010 con un incremento de hasta el 15% por año, en algunas industrias manufactureras y de servicios. Ante la tendencia de automatización de plantas de producción y servicios, nos encontramos en el pleno desarrollo de una revolución de roles y procesos dentro de las firmas.

También le puede interesar: Retengamos el talento humano

Así, lo que antes parecía ficción, ahora ya es una realidad. Un buen número de empresas ya ha desplazado su recurso humano de sus puestos de trabajo para reemplazarlos por robots. Y las cifras siguen en aumento; según datos de la Federación Internacional de Robótica, al día de hoy, ya son aproximadamente 1,63 millones de robots funcionando en todo el mundo, con el uso de tareas empresariales.

Actualmente, en la industria automotriz estos procesos siguen tomando protagonismo. Esta es la pionera en el uso de robots para fabricación de autos, empleando un gran número de maquinaria inteligente, gracias, entre otros, a los enormes montos de dinero que destina para inversión en tecnología. En este sector, la automatización toma una particular relevancia gracias a la conectividad y la productividad, que permiten la eficiencia de los procesos. Como proveen un mayor rendimiento y una mayor precisión, es una de las opciones favoritas para acoplar a la industria.

De igual forma, esta alternativa de contratación ha migrado hacia sectores como la electrónica, la metalúrgica, la química e, incluso, el sector comercial y de servicios. Y aunque se cree que los cargos que requieren de la interacción humana y de la creatividad tienen una menor propensión al reemplazo de máquinas automatizadas, puestos relacionados al sector contable, financiero y economista, podrían quedar vulnerables debido al progreso de la inteligencia artificial para identificar patrones, tendencias y comportamientos para facilitar análisis relacionados a este sector.

Le sugerimos leer: Colombia repunta a seguir buscando alternativas


La posibilidad de automatización de los cargos tiene una interdependencia, con el propio desarrollo de la economía sectorial para poder adoptarla. Por ejemplo, Japón es un país que le apuesta fuertemente a esta opción, manteniendo un auge de crecimiento prometedor en la materia, con visión netamente futurista. Adicionalmente, mantiene un buen impulso exportador, especialmente desde el debilitamiento del yen frente al dólar de los últimos meses, respondiendo hasta por el 50% de las exportaciones globales en el mundo de la robótica.

Adicionalmente, debido a la reducción actual y proyectada de la fuerza de trabajo en Japón, la empleabilidad robótica ha resultado ser una solución. En el país, se ha visto lo que podría describirse como un envejecimiento generalizado, por lo cual, las industrias japonesas han tenido que recurrir a la combinación de robots con la inteligencia artificial para cubrir vacantes, transformando ante todo el sector terciario, al utilizar redes cibernéticas controladas con un toque de actividad independiente. Una estrategia llamativa que no extraña ver en uno de los países más desarrollados del mundo.

En la región latinoamericana, por otro lado, la penetración de este mercado está muy lejos del promedio global, que se ubica en los 69 autómatas por cada 10.000 empleados. México, Argentina y Brasil son los únicos países de la región que destacan en este mercado. Una noticia que puede tomarse como buena, desde el enfoque del talento humano, al alejarse de la pesadilla de un empelado que pueda ser sustituido por una máquina.

Aunque, por otra parte, también se tienen las predicciones industriales optimistas que muestran que los robots que se encuentran en operación actualmente, han sido responsables de la creación de al menos 8 millones de empleos. Básicamente, se vinculan a cargos relacionados con el desarrollo y la operación de estos autómatas, o de trabajos indirectos en áreas de producción y servicios. Sin embargo, es una posición relativa, especialmente, en los países desarrollados.

Bien conlleven a la creación de empleos o a la sustitución de cargos, los robots siguen y seguirán teniendo un enorme impacto en todos los sectores de la economía. Se verá una reformulación de las tareas en las organizaciones a nivel general, aspecto que forzará al aumento de empleos relacionados con la información y desarrollo del conocimiento. Aunque se sabe que el impacto social es de gran peso, no se sabe a ciencia cierta quién ganará a futuro la batalla por los empleos y el trabajo. Así, ante este panorama, la capacitación y desarrollo del talento humano resulta vital para hacerle frente a esta particular competencia.

Lea también: Caso Sears El comercio tradicional evolucionó

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 524

PORTADA

Así es el mercado de los bufetes de abogados en Colombia

En un año que no resulta fácil para la economía, la actividad de las firmas legales está más dinámica que nunca. Los bufetes de abogados se juegan el todo por el todo.