Opinión

  • | 2016/07/08 00:01

    Río de preocupaciones

    La situación de "calamidad pública" decretada en Río de Janeiro ha destapado el agujero fiscal del Estado, sobrecostos, atraso en infraestructura y ha acentuado la preocupación de organizaciones civiles sobre los riesgos que los recortes pueden suponer para la celebración de los Juegos Olímpicos. Este Río parece un mar de preocupaciones.

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Falta poco menos de un mes para que comiencen los Juegos Olímpicos en la Cidade Maravilhosa, y se hacen sentir más incertidumbres y miedos que ilusiones, con respecto al mayor evento deportivo del mundo, no sólo para los cariocas, sino para el mundo en general.

Amenazado por la quiebra, el gobierno de Río de Janeiro declaró el pasado 17 de junio el estado de alerta en sus finanzas, como estrategia para cumplir sus compromisos con los juegos, que serán inaugurados el próximo 5 de agosto y que tendrán más de 10.000 deportistas compitiendo de 205 países, y que espera a más de 500.000 turistas. El objetivo de esta medida es el de lograr fondos para concluir las obras olímpicas y adoptar medidas excepcionales y extraordinarias, como la obtención de préstamos y la firma de contratos sin concurso público.

Tras la declaración, el estado de Río podría conseguir hasta 3.000 millones de reales (unos 770 millones de euros) de fondos federales, para avanzar en los proyectos y planes estratégicos inconclusos, como la nueva línea de metro que debe llegar hasta el Parque Olímpico (aún sin concluir) o el pago de las horas extras de los policías que garantizarán la seguridad durante el evento.

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Los problemas económicos se suman a otras alertas, como el zika (que ya ha dejado per sé afuera a varias figuras deportivas), la inseguridad, o la contaminación de las aguas donde se desarrollarán algunas disciplinas olímpicas, que han provocado incluso que algunos sectores pongan en duda la conveniencia de celebrar los Juegos de Río 2016, algo muy tarde de frenar, a menos de un mes de que se encienda la antorcha olímpica en el estado fluminense.

Sumándose a las preocupaciones, la reacción de organizaciones civiles que vienen denunciando las deficiencias en los preparativos de los juegos, no se ha hecho esperar. Para Amnistía Internacional la actual crisis podría "agravar aún más" la situación en las áreas de salud y seguridad, y advierte que la celebración de grandes eventos deportivos no puede llevarse a cabo "a costa de la supresión de derechos".

El Consejo Federal de Medicina de Brasil ha alertado de la falta de capacidad de la red pública de salud para atender la demanda durante la cita olímpica. Entre los problemas más urgentes, la falta de profesionales, la escasez de reservas de sangre y la precariedad en el acceso a medicamentos en los hospitales públicos.

Sumándose a la problemática del zika, un grupo de científicos brasileños detectó una bacteria resistente a las medicinas en algunas playas de Río. La súper bacteria habría llegado a la playa a través del drenaje proveniente de hospitales y causa infecciones en la piel. No es un tema menor, debido a que en algunas de las zonas señaladas se llevarán a cabo los torneos de deportes marítimos como velero.

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Por otra parte, el tema de seguridad también preocupa en una región que ha incrementado el índice de homicidios (2.036 en todo el estado entre enero y abril) con respecto al pasado año (1818) y también el de letalidad policial, es uno de los problemas que más inquietan. Aunque las muertes tienen lugar en su mayoría en los barrios más pobres y en favelas que no tendrán contacto directo con los Juegos, esto no muy cierto, de cara a la gran afluencia de turistas que llegarán de todas las partes del mundo, buscando conocer toda la ciudad a pleno.

Se espera que una fuerza de seguridad con 85.000 efectivos de protección en las calles de Río de Janeiro durante las justas deportivas. Adicionalmente, se espera que unos 250 oficiales de policía de 55 países den apoyo a las fuerzas de seguridad locales, las cuales durante los Juegos patrullarán la Villa Olímpica, las instalaciones deportivas, las áreas turísticas y emplazamientos estratégicos como aeropuertos y caminos clave.

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Respecto al estado de las obras para albergar las disciplinas olímpicas, a pesar de las mejoras en la ciudad; por ejemplo, la bahía de Guanabara acogerá las competiciones de vela en un estado deplorable de contaminación y suciedad. Aproximadamente recibe 90 toneladas de residuos sin tratar por día, forjando una cloaca a cielo abierto. El objetivo de descontaminarla para los Juegos se ha quedado en espejismos.

Demasiadas son las preocupaciones para una sola ciudad. Aunque al Mundial de fútbol de Brasil 2014 también se llegó con muchas dudas, y acabó siendo un éxito y una fiesta en términos generales. Esperemos que este Río de preocupaciones en un mes, se transforme en un Río de celebraciones.

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