Opinión

  • | 2015/03/16 16:00

    Colombia promueve relación de la Alianza del Pacífico con Asia Pacífico

    Fue sorpresa ver que Cartagena sería la sede de la Cumbre Transpacífico que se realizó del 6 al 8, evento que además lideró el gobierno colombiano a través del MinDefensa y el Instituto Nacional de Estudios Estratégicos, IISS. Opinión de Adriana Roldán Pérez.*

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El evento convocó alrededor de 300 expertos, líderes diplomáticos y empresarios de Asia Pacífico y Latinoamérica cuyo objetivo fue propiciar un dialogo abierto y efectivo para buscar la mejor forma de un acercamiento entre estas dos regiones.

¿Por qué son relevantes este tipo de encuentros para Colombia? En primer lugar, porque uno de los objetivos más importantes de la Alianza del Pacífico conformada por Chile, Colombia, México y Perú es además de afianzar las relaciones comerciales entre ellos, lograr tener una propuesta coordinada para llegar a otros mercados del mundo en donde Asia Pacífico es una prioridad.

No se puede negar que esta región es la más importante del mundo pues agrupa el mayor volumen del comercio mundial (más del 65%), es la fábrica del mundo que lidera las cadenas de valor con mayor competitividad y es una destacada fuente de servicios, tecnología e inversión. Así mismo, en el proceso de consolidación de la región recientemente se han gestado un sinnúmero de acuerdos bilaterales de cooperación, comercio e inversión, es por ello que en su afán de crear un acuerdo regional multilateral han surgido dos mecanismos de integración: (1) el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP), en donde participan 16 países de la cuenca asiática del Pacífico;[1] y, (2) el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP), donde participan 12 economías[2] de ambos lados de la cuenca del Pacífico; los cuales son considerados las mejores apuestas regionales para la creación de un Área de Libre Comercio del Asia Pacífico (FTAAP) que es el objetivo a largo plazo del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC).

Colombia, aún no es partícipe en esta dinámica regional. El proceso de negociación del RCEP es muy complejo, pues se negocia sobre las plantillas preexistentes de los acuerdos vigentes del proceso de expansión de ASEAN; como son los acuerdos que los países de ASEAN firmaron con cada una de las grandes potencias de Asia (China, Japón, República de Corea, India y Australia junto con Nueva Zelanda). Igualmente, se está negociando un TLC entre China-Japón-Corea él cual podría tener -en caso de concluirse- grandes implicaciones en la región. El TPP por su parte, luego de completar 20 rondas ha mantenido su proceso de negociación en extremo hermetismo y, la reciente adición de Japón a las negociaciones, supone el prolongamiento de las mismas. Ambas iniciativas, involucran dentro de sus procesos una cláusula de adhesión para nuevos miembros, a partir de la cual se espera que una vez terminadas las negociaciones se puedan unir otras economías del Pacífico.

Adicionalmente, es importante tener en cuenta que en la región existen hace algunos años dos mecanismos que por su legitimidad e institucionalidad se han convertido en pilares fundamentales de la integración regional, ellos son: El Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico (Apec), que a pesar de su informalidad y dada la ausencia de acuerdos vinculantes continúa generando espacios de diálogo y encuentro de grupos de trabajo y altos dignatarios entre 21 economías de ambas cuencas del pacífico; y, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean), la cual se encuentra actualmente en el proceso de consolidación de la Comunidad Asean.

Es importante entonces que este diálogo se realice en Colombia dado que es el único de los cuatro miembros que no hace parte ni de APEC ni de las negociaciones del TPP, por lo tanto el asumir una posición de liderazgo en esta acercamiento con la región puede acercarlo al radar de las economías asiáticas y asegurarle en un futuro la participación en estos mecanismos.

Por otro lado, Colombia sería el país que tendría el mayor beneficio si la Alianza del Pacífico logra tener una acertada inserción al Asia. Hace 60 años se ha hablado de integración en la región y los acuerdos se han quedado en grandes declaraciones políticas sin lograr que los flujos de comercio sean considerables en cada una de las economías, así mismo, el comercio intraindustrial aún es muy bajo.

Lo que la Alianza ha logrado en tres años no es menor y va más allá de bajar aranceles; hechos contundentes como: la integración de los mercados de valores de sus miembros a través de la iniciativa conocida como el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila), la supresión de visas para visitantes sin permiso para realizar actividades remuneradas hasta por 180 días para los nacionales de Colombia y Perú que viajen a México, la creación de una plataforma de movilidad estudiantil y académica, la suscripción de un acuerdo de cooperación en materia de turismo, la conformación del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico (Ceap), la coordinación entre las cuatro agencias de promoción comercial de la AP para el desarrollo de actividades conjuntas, y el acuerdo para compartir embajadas en diferentes países del mundo. Por lo tanto la importancia de este nuevo esquema de integración en la región radica en que es la primera vez que cuatro países de la región asumen que el comercio es el motor de crecimiento y desarrollo de la región sin una posición defensiva y temerosa.

Este fue entonces el primer diálogo que se genera sobre estos temas en Cartagena, una de las ciudades más atractivas de nuestro país y la más preparada para realizar este tipo de eventos, queda pendiente entonces el reto que en un futuro no muy lejano estas reuniones se promuevan en Buenaventura o Cali; pero no podemos esperar a que nuestras ciudades del Pacífico colombiano se transformen. El pendiente del desarrollo de la infraestructura no es sólo un tema de Colombia sino también de Perú y en menor medida de México y Chile, sobre todo cuando es precisamente el desarrollo en infraestructura lo que permite la tan anhelada conectividad en la región, y son justamente este tipo de diálogos los que pueden fomentar la inversión en proyectos de gran envergadura.

Finalmente, otro reto importante es que las empresas colombianas y sobre todo nuestras multilatinas se involucren más en este tipo de diálogos con ideas, propuestas y acciones concretas.


[1] El RCEP está integrado por los 10 países de la ASEAN (Singapur, Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Brunei, Vietnam, Camboya, Laos y Myanmar) junto con China, Japón, la República de Corea, India, Australia y Nueva Zelanda.
[2] El TPP está conformado por: Singapur, Chile, Nueva Zelanda, Brunei, USA, Vietnam, Perú, Australia, Malasia, Canadá, México y Japón. Se espera que la República de Corea se integre a las negociaciones próximamente.



* (MA, PhDc), Profesora Asociada en Asia Pacífico, Centro de Estudios Asia Pacífico de la Universidad EAFIT.

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