Opinión

  • | 2014/10/27 11:20

    Reforma Tributaria, el premio nobel de economía y las empresas familiares

    Apropósito del tema, el Profesor Jean Tirole y sus teorías, demuestra que las regulaciones del mercado deberían adaptarse de manera más apropiada a los diferentes sectores de la economía, inclusive casi habría que legislar de manera particular en vez de crear regulaciones generales. Opinión de Raúl Serebrenik G.

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Esto se debería hacer para tener una economía más sana y próspera; no se debería legislar de manera general, en la que meten en un mismo costal a todos, sin tener en consideración las necesidades y la situación particular de los sectores o de diferentes casos dentro de un mismo sector, y en especial si consideramos una economía globalizada y llena de tratados comerciales entre países o bloques de países y donde tendemos a especializarnos en los productos y servicios que tienen mayores fortalezas y mejores niveles de competitividad en cada región o país.

¿Cómo deberían quedar las empresas familiares a la luz de las nuevas reformas tributarias?, dado a que las políticas regulatorias en materia fiscal en lo único que se personaliza, es el monto a pagar, dependiendo del tamaño de la empresa o del patrimonio. ¿Es esto sano de verdad para la economía del país en el mediano y largo plazo¿ o, ¿solo se atiende las necesidades de corto plazo de los políticos de turno?.

Ya en varias ocasiones, he expuesto mi opinión al respecto: “Una cosa es gravar el patrimonio privado de una familia y otro muy distinto, el gravar con nuevos o mayores impuestos a las empresas afectando su crecimiento e inclusive su supervivencia; en especial cuando los impuestos que se inventan o se incrementan, son totalmente anti técnicos”. ¿Cómo afecta esto, en especial a una empresa familiar que puede estar en una etapa vulnerable?, por ejemplo en una etapa de intercambio generacional.

El capital más rentable de lejos, con el que cuenta un país es el patrimonio que hay en las empresas; este es el oxígeno que alimenta el crecimiento de las unidades productivas en un país. Por el otro lado en un entorno globalizado, en el que se compite a nivel mundial y no solo local, el cobrar un impuesto anti técnico, impacta directamente en la competitividad de todas las unidades productivas que tendrían que acogerse a este cobro.

Nunca estuve más de acuerdo con el Profesor y Premio Nobel Jean Tirole, respecto a sus teorías de cómo generar regulaciones particulares, en mi opinión en lo que respecta a los temas tributarios y otros que pudieran afectar fuertemente a una empresa familiar. Por ejemplo, si analizamos las siguientes inquietudes: ¿Cuáles son los tributos que debe pagar una empresa que está en etapa apenas de incubación y emprendimiento, Vs. una empresa ya consolidada y multinacional? ¿Deberían pagar lo mismo? ¿Qué pasa si la empresa es nueva en el país, pero pertenece a una multinacional¿ ¿Cuáles incentivos deberían tener los nuevos emprendimientos? ¿Se puede crear un sistema más “correcto” como en algunos países, donde el que más gana, paga más y no donde todos pagamos el mismo porcentaje? ¿Es socialmente responsable de parte de los gobiernos estar poniendo este tipo de políticas?

Ya en varias ocasiones he dedicado escritos sobre este tema y prácticamente con el cambio de los períodos gubernamentales en varios países de la región, y sobretodo en épocas de crisis o de cambios políticos, estos vienen acompañados de una profunda reforma tributaria, con la teoría sostenida de que alguien tiene que financiar la crisis y/o el cambio que conlleva un nuevo período político, en el que supuestamente ha de beneficiarse el país. En cierta forma esto sería cierto, si los niveles de corrupción fueran nulos (“suena como una utopía pedir eso”), o menores a lo que se percibe sobre las cifras reales. Es muy, pero muy difícil salir adelante si esto no se logra, se requieren políticas de estado y no de gobiernos de turno; por otra parte, reducir el gasto a niveles de eficiencia gubernamental estrictamente controlada y necesaria.

Hoy en día la tecnología permitiría generar eficiencias superiores, pero obviamente esto va en contravía de los intereses personales, de algunos, enquistados en el sistema, desde tiempos atrás.

¿Existe alguien que haya presentado estudio alguno serio y robusto en nuestros países que demuestre el impacto que pudieran tener los diferentes tipos de impuestos sobre las empresas familiares? ¿Cómo se pueden crear sistemas inteligentes fiscales en nuestros países, sin que afecte el crecimiento y no ponga en peligro la supervivencia de las empresas familiares?

En épocas de reformas, me gustaría proponer la creación de un “Viceministerio de las Empresas Familiares”, dado a que este tipo de empresas de lejos son las que más aportan en términos de nuevos empleos; adicionalmente las que más aportan al PIB del país y de seguro las que más aportan en materia tributaria también, pero a su vez, son las que menos reciben beneficios de las políticas gubernamentales.


*Asesor y conferencista. Experto en temas de patrimonios, legados familiares y Dinastía Empresariales. Autor del libro: Dinastías Familiares, Legado y Riqueza. Autor del libro: Dinastías Empresariales. Creador del Modelo de Consolidación de las Dinastías Familiares.
rauls@fcwpc.com

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