Opinión

  • | 2016/06/15 00:01

    ¿Qué esperar del crecimiento económico global?

    La semana pasada el Banco Mundial revisó a la baja de la estimación de crecimiento global de 2,9% a 2,4% para este año; sin embargo, luego de la importante recuperación en los precios de los commodities, por ahora los riesgos parecen provenir, principalmente, de las economías desarrolladas.

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La semana pasada el Banco Mundial publicó el reporte “Global Economic Prospects” y allí queda nuevamente en entredicho la situación actual y las perspectivas, al menos de corto plazo, de las economías exportadoras de commodities y, en consecuencia, las expectativas sobre América Latina continúan siendo desalentadoras.

Lo más destacado del informe fue la revisión a la baja de la estimación de crecimiento global para este año de 2.9% a 2.4%, explicado por el hecho de que las economías desarrolladas crecerán 1.7% en conjunto, frente al 2.2% proyectado en enero, mientras que la proyección para las economías emergentes y en desarrollo fue recortada de 4.1% a 3.5%. En general, la revisión es producto del lento crecimiento de las economías desarrolladas, los persistentemente bajos precios de commodities, el débil comercio global y la disminución en los flujos de capital.

El informe del organismo multilateral resalta la diferencia entre economías emergentes exportadoras o importadoras netas de commodities. Para los exportadores de commodities que crecieron apenas 0.2% en 2015 se espera una leve mejoría a 0.4% este año, mientras que para las economías emergentes importadoras de commodities se proyecta que el crecimiento se mantenga en 5.8% y, excluyendo a China, incluso se espera una aceleración de la actividad económica (de 4.3% a 4.7%). De hecho, el  40% del recorte en la estimación de crecimiento global es explicado por la revisión a la baja en la proyección de crecimiento de las economías exportadoras de commodities de 1.6% en el reporte de enero a 0.4% en el de junio.

Entre las principales economías emergentes, las asiáticas salen muy bien libradas puesto que China tiene una proyección de crecimiento de 6.7%, disminuyendo apenas 0.2% frente al crecimiento registrado en 2015, mientras que India mantendrá un ritmo elevado (7,6%). No obstante, Rusia y Brasil tienen expectativas de recesión aún peores de las previstas en el reporte de enero, mientras Sudáfrica crecería un lánguido 0.6%. En el caso de América Latina, la estimación publicada en el reporte de junio es una contracción de 1.3%, frente a una estimación de 0% presentada en enero. Este resultado es jalonado por el resultado esperado para Brasil que fue recortado de -2.5% a -4.0%.

Aunque el Banco Mundial proyecta una aceleración gradual del crecimiento económico global (2.4% en 2016, 2.8% en 2017 y 3.0% en 2018), existen riesgos claramente identificados que amenazan esta posibilidad, tales como una moderación mas fuerte que la esperada en las principales economías emergentes (específicamente China), un aumento súbito de la volatilidad en los mercados financieros, la intensificación de las tensiones geopolíticas y/o la disminución en la confianza en la efectividad de las políticas para estimular el crecimiento económico.

Respecto al último aspecto, la semana pasada, durante una intervención pública, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, resaltó que la efectividad de la política monetaria es interdependiente de otros aspectos relevantes como: 1. La solidez del sistema financiero y su capacidad de transmitir las decisiones adoptadas por el Banco Central; 2. La coherencia entre la política fiscal y la política monetaria y; 3. La estabilidad institucional de la Eurozona.

Precisamente la incertidumbre generada por eventos como el Brexit, la falta de gobierno en España y otros síntomas de fragilidad de cohesión institucional en Europa, así como el escaso margen de maniobra fiscal, simplemente hacen mas lento y, por lo tanto, menos efectivas las decisiones de política monetaria.

En todo caso, por ahora y luego de la importante recuperación en los precios de los commodities observada este año, los riesgos parecen provenir, principalmente, de las economías desarrolladas. De hecho, el mismo reporte del Banco Mundial señala que en China, el rebalanceo hacia una economía más soportada en la demanda interna está en proceso, con un crecimiento robusto en el sector servicios y medidas de política que mitigan la moderación de la actividad industrial, por lo cual el miedo por una caída acelerada en el ritmo de actividad económica del gigante asiático debería mantenerse moderado.

Sin embargo, una de las mayores vulnerabilidades reside en el rápido crecimiento del endeudamiento del sector privado no financiero, el cual pasó de 71% a 85% del PIB en los cinco años para el caso de las 14 mayores economías emergentes. Según el reporte del Banco Mundial, en las crisis de 1997-98 y 2008-09 las economías emergentes con más rápido crecimiento del crédito en años precedentes a las crisis, sufrieron las mayores caídas del PIB durante las mismas.

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