Opinión

  • | 2016/11/05 00:01

    Puras canalladas contra Bogotá

    Un alcalde ladrón, otro deficiente en la gerencia y este último falto de visión han dañado Bogotá.

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Nuestra capital para el pesar de todos los bogotanos viene sufriendo tres pésimas administraciones consecutivas. La alcaldía de Moreno Rojas se robó la ciudad y el desfalco en el carrusel de contratación llegó a $1,5 billones. La administración Petro tuvo pésima gerencia, se retrocedió en recuperación del espacio público, la permisividad dentro de Transmilenio y decisiones mal planificadas volvieron caótico el sistema, y el esquema de basuras no funcionó pero sí deterioró la calidad del servicio.

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Ahora la administración Peñalosa ha llegado con el propósito de desmantelar los activos de la ciudad vendiendo la ETB y el Grupo Energía Eléctrica de Bogotá, empresas que durante años han aportado recursos a la ciudad transfiriendo parte de sus utilidades y son patrimonio de todos los Bogotanos. Lo hace con una visión corta de ciudad para financiar solo $4,6 billones de los $90 billones que su plan de desarrollo necesita.

No obstante, plantear inversiones por $90 billones para ejecutar en tres años, - ya va a completar un año de administración - no es realista, en cambio significa un riesgo para las finanzas de la ciudad. El ejemplo más sencillo es que el plan de carreteras 4G del Gobierno Nacional que vale $51 billones no va por la mitad de ejecución y hasta ahora los cierres financieros alcanzan $21 billones. Eso a pesar de 6 años de gobierno de Santos, la creación de la ANI, la FDN, el grado de inversión de Colombia, la desafortunada venta de Isagen que puso $6,5 billones, el compromiso de la banca local de poner 24 billones en préstamos y que los proyectos fueron promocionados a inversores internacionales.

Vale la pena preguntarse cómo se va a financiar esos $90 billones, ¿será con deuda? ¿Con APP’s de iniciativa pública y otras de iniciativa privada? ¿Vendiendo todo lo de la ciudad, o proyectos autofinanciados por pago de los usuarios? ¿Cuánto será con deuda desde la banca local o extranjera y cuánto con bonos? ¿Cuánto serán los intereses frente a la rentabilidad de los proyectos?

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Responder esos interrogantes necesita un portafolio de las obras que se piensan hacer y sus estudios de viabilidad técnica y financiera, detallando cuáles son prioritarios, porque hacer todos no es realista con la obtención de recursos financieros, ni con la capacidad del Distrito para supervisar la ejecución y mucho menos con la resiliencia de la ciudad para soportar riesgos en las finanzas, cuellos de botella en la movilidad y la calidad de vida de sus habitantes. De los prospectos de proyecto solo se conoce la idea de lo que serían pero nada de estudios de viabilidad y financiación.

En cambio del metro que ya tenía estudios de ingeniería que costaron $100 mil millones financiados por el Banco Mundial y compromiso del Gobierno para aportar $9,6 billones, el Alcalde Peñalosa decidió cambiarle a la capital un metro subterráneo por otro elevado que iría por la misma troncal de Transmilenio.

Durante la construcción tendrá que cerrarse Transmilenio temporalmente en varios tramos, lo peor es que de operar competiría por pasajeros con los buses articulados, entonces, o la tarifa del metro queda similar a los buses rojos, o su velocidad es tal que compensa el sobreprecio. En ambos casos la demanda es afectada y las finanzas igual. Eso ya pasó en Bangkok, donde el metro elevado llamado Skytrain, que tiene varias coincidencias con el propuesto aquí, compite en una misma línea con otro sistema de buses y pasados 15 años de operación en 2013 no alcanzaba punto de equilibrio. (Ver documento anexo). Tampoco se ha dicho a dónde se desviará el tránsito vehicular de la Caracas, la cual se reduciría al Metro y Transmilenio.

Los bogotanos debemos recordarle al Alcalde y al Concejo que la ciudad no soporta más errores que pongan en riesgo sus finanzas, que se debe buscar una visión de ciudad amplia que crezca renovando el centro dotándola de un sistema de transporte sin concentrarlo en un mismo corredor, eso es lo que han hecho las grandes ciudades del mundo y que prioricen los proyectos siendo realistas de lo que se puede materializar sin poner en riesgo la capacidad de la ciudad, de lo contrario los bogotanos vamos a tener que vivir, movilizarnos y ver un bulevar de sueños rotos bajo la visión de este Alcalde que sí es mas bajita que el vuelo de los helicópteros.

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