Opinión

  • | 2016/07/08 00:01

    Profesores de música, danza y arte, también, son claves para la calidad de la educación.

    En las instituciones escolares oficiales de Colombia las posibilidades para aprender y desarrollar las expresiones artísticas como medio para potenciar a los seres humanos y mejorar la calidad de la educación son poco valoradas y evaluadas.

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En el mundo existe evidencia, a través de diversas investigaciones, de las relaciones entre el arte, la educación y la formación de buenos seres humanos. Por ejemplo, la inclusión en la escuela de actividades pedagógicas y de formación en música ayudan a los niños y jóvenes a desempeñarse mejor en diversas actividades relacionadas o no con la música, frente a aquellos niños que no reciben tales beneficios.

El profesor Glenn Schellenberg, de la Universidad de Toronto Mississauga, junto con otros investigadores, encontró que la educación en música está asociada de manera positiva con el rendimiento académico de los niños y jóvenes; la capacidad cognitiva general; el procesamiento del lenguaje (lectura, vocabulario, ortografía, adquisición de un segundo idioma);  habilidades para manipular, ordenar y situar las cosas en el espacio y; además, él señala que la formación musical en grupos facilita la cohesión social, el desarrollo de habilidades prosociales, lo cual genera mayores niveles de simpatía y conductas de ayuda y de cooperación entre estudiantes.

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En Colombia, los colegios privados de buena calidad incluyen la formación artística, el bilingüismo y las actividades recreativas y deportivas como un plus para avanzar y consolidar procesos educativos de calidad para sus estudiantes, estas instituciones ofrecen jornada única. En los colegios oficiales, a donde asisten los niños y los jóvenes más pobres, las anteriores 3 áreas casi no existen y lo más grave donde se practicaban tienden a desaparecer, en algunas ocasiones, con apoyo de los directivos docentes y de las secretarias de educación.

En educación inicial y en primaria las relaciones alumno docente establecidas por ley, un solo profesor por aula de primaria, impide que los más de 4 millones de niños y niñas que asisten a los colegios públicos tengan docentes extras en áreas de artes, deportes y segundo idioma en primaria. En el nivel de secundaria y media cada vez más los colegios están interesados en matemáticas, ciencias, lenguaje, y un segundo idioma, estas son las competencias que se miden y determinan la calidad de la educación en Colombia y en el mundo, por ello, los directivos docentes prefieren cerrar cursos de artes y ampliar en las áreas que determinan los resultados de calidad.

Recordemos que los sistemas educativos de diversas maneras (políticas, asignación de recursos, premios, reconocimientos) obligan a las escuelas y a la comunidad educativa a establecer prioridades. Para los estudiantes que quieran ser pilos o quienes aspiran a ingresar a una buena universidad, lo que ellos valoran son los resultados que obtengan en las pruebas de competencias en matemáticas, lectura y escritura y una segunda lengua (ciudadanía e inglés), esto es lo que mide las pruebas SABER, ellas determinan los resultados de calidad de la educación. También, el MEN, las secretarías de educación y otras organizaciones premian a directivos docentes, maestros, estudiantes e instituciones escolares por los resultados que logren en dichas pruebas. Así mismo, los medios de comunicación y diversas organizaciones elaboran rankings de colegios clasificando como buenos, regulares o malos, a partir de los resultados de los estudiantes en las pruebas.  

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Sin embargo, a pesar del abandono de la escuela pública por el arte, no deja de sorprender y hasta emociona la cantidad de niños y jóvenes que en pueblos y regiones de Colombia se preparan con esfuerzo y dedicación en la ejecución y el desarrollo de la música tradicional de sus regiones, labor que realizan junto con padres de familia y profesores en escuelas, casas de la cultura, fundaciones o universidades.

Los recientes festivales de San Pedro, en el Tolima; el Porro, en San Pelayo Córdoba; el Festival Vallenato, en Valledupar, así como los más de 50 encuentros de música llanera en el Meta y la Orinoquía, además, de las innumerables fiestas de música y danza que se realizan por el todo el país son expresiones artísticas que cuentan con la participación de maestros y miles de niños y jóvenes, a quienes el sistema educativo no premia o destaca porque van en contravía de lo que determinan para el país los hacedores de políticas educativas.  

Por último, ojalá en tiempos de paz, el programa de Jornada única para los estudiantes de la educación oficial, que empezó este gobierno, se convierta en una oportunidad para la fortalecer la formación artística. El Ministerio de Educación Nacional, las secretarias de educación, los directivos docentes y los maestros conocen la importancia de la educación artística. En efecto, en los lineamientos Curriculares para la Educación Artística se cita como siguiendo la tradición “filosófica se llegó a precisar que el arte tenía por objeto lo bello y lo natural y se llegó a establecer que el conocimiento de lo bello y lo natural en cuanto bello era susceptible de una inteligencia sistematizable a la cual se le denominó estética. Además, Kant situó con certera perspicacia la actividad estética como punto intermedio entre el conocimiento científico y el desarrollo sin confines de la moral, dejando abierta la reflexión en la modernidad sobre el lugar del arte y sobre sus posibilidades”. Arte, educación y estética son parte de lo humano, para mejorar la calidad de la educación necesitamos más profesores y niños en clases de música, danzas, teatro, pintura y otras manifestaciones artísticas.

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