| 3/24/2015 4:30:00 PM

Talento para toda la vida

Javier Torres

¿Por qué en Colombia y en América Latina no existe el número suficiente de ingenieros de sistemas ni de profesionales de Tecnologías de la Información (TI)?

por Javier Torres

Si todos sabemos que la TI mueve el mundo y la economía, ¿por qué no se matriculan masivamente los egresados de los colegios en estos programas? Este no es un problema únicamente de Colombia, sino que es una problemática mundial, entonces las causas las debemos buscar en unas raíces más profundas: la formación en la educación básica.

Es un sector de la economía que está creciendo significativamente, que posee una alta oferta laboral para los egresados, con un promedio salarial alto, presenta un déficit de graduados: Colombia necesita más de 90.000 ingenieros y profesionales de TI para los próximos cuatro años, ¿cómo poder generarlos? Es cierto que en los últimos dos años el nivel de estudiantes que ingresan a la educación superior a programas de tecnologías de la información ha aumentado, pero el ritmo es insuficiente; estamos arrastrando una problemática de varios lustros atrás.

Una posible explicación puede encontrarse en que escoger el programa o como le dicen aún muchos: “la carrera”, se basa en criterios individuales, de índole personal, vocacional y familiar; por otro lado, estudiar ingeniería de sistemas y ciencias de la computación es una disciplina que requiere ciertos gustos: a) una alegría por la matemática y especialmente la lógica, b) una admiración por la ciencia y el conocimiento, c) un afán por solucionar problemas, d) un deleite por el arte, e) un amor por el lenguaje y la comunicación, y f) una voluntad férrea para aguantar ser tratado como “nerd”.

Una de las tasas de deserción más altas y preocupantes es la que presentan los programas de ingeniería entre el tercero y el quinto semestre; lo cual se debe principalmente a las débiles bases matemáticas y lógicas que tienen algunos estudiantes desde sus años de colegio. Muchas veces se escucha que las personas dicen: “para qué aprendo X si nunca lo voy a usar en la vida”. La X se puede reemplazar con lo que se quiera; muchos la cambiar por los logaritmos, las integrales o las Leyes de Newton, pero de lo que no son conscientes es que esos conocimientos, además de tener valor propio, sirven para que mejoremos la capacidad de abstracción, de razonamiento y, especialmente, de pensamiento crítico.

Es necesario desarrollar el pensamiento crítico desde la educación básica, fortaleciendo las áreas de lenguaje, ciencias, matemáticas, artes e innovación. Para tener más ingenieros necesitamos más estudiantes que estén preparados. Una actividad maravillosa que ayuda a aprender a resolver problemas, a razonar y a hacer algo divertido es programar un computador, aprender a escribir código en lenguaje de programación. Existe una iniciativa que impulsa que todas las personas escriban líneas de código, se llama www.code.org. No se trata de que todos intentemos ser como Ada Lovelace, la primera programadora de computadores de la historia. Pero sí que seamos capaces de ordenarle instrucciones a las máquinas.

Un ingeniero de TI además de tener que aprender inglés y ser bilingüe, debe aprender múltiples lenguajes adicionales: para programar bases de datos, para programar en la web, para programar en los móviles; la complejidad aumenta cuando los lenguajes van cambiando en el tiempo y es necesario aprender nuevos: la programación de los años 80, 90 y 2000 ya no es viable, eso significa que los ingenieros que aprendieron en su momento deben aprender nuevos lenguajes y mantenerse vigentes como programadores. Afortunadamente, en muchas universidades colombianas les han enseñado a aprender a aprender, lo que les permite actualizarse permanentemente.

La ingeniería de sistemas además de desarrollar habilidades para crear capacidades que puedan procesar las máquinas —recordemos que éstas no piensan por sí mismas— también permite alcanzar competencias para solucionar problemas de la vida real; crea y organiza sistemas de información que beneficien el día a día de las personas; habilita a las organizaciones para que sean más competitivas, eficientes y productivas; ayuda a definir políticas públicas para desarrollar cada sector de la economía; entretiene y contribuye al bienestar de muchos.

Para ampliar el panorama, proponer soluciones innovadoras y satisfacer necesidades con tecnología de información como habilitador, se necesitan profesionales de todas las disciplinas para que trabajen armónicamente con los ingenieros y profesionales de TI: abogados, diseñadores, comunicadores, médicos, profesores y politólogos, por mencionar algunos, todos con el talento TI desarrollado desde la infancia para que, en equipo, construyamos la innovación.

Quizás si aprendemos a programar computadores desde niños, a aprender a aprender nuevos conocimientos y a tener pensamiento crítico sobre lo que aprendemos y somos capaces de hacer, podemos incorporar a nuestro entendimiento los saberes que marcarán nuestro futuro como personas y como sociedad. Nuestro talento TI está para que lo usemos durante toda la vida.
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