Opinión

  • | 2014/12/09 17:00

    EE.UU. mira con buenos ojos a los inmigrantes

    En los próximos tres años los cerca de 12 millones de inmigrantes que hay en el país del Tio Sam podrán obtener permisos laborales y otras garantías que simularán una especie de salvoconducto que demuestra que su deportación no es una prioridad. Opinión de Cristián Rojas.*

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Las medidas sobre inmigración que se tomaron recientemente en Estados Unidos fueron tomadas por el Gobierno Federal que no se opone a una nueva ley, ni a una reforma de las normas migratorias que ya se conocen.

Lo que en realidad significa esta acción ejecutiva es un plazo, un periodo de tres años en el que, máximo cinco de los casi 12 millones de inmigrantes ilegales que hay en EE.UU, podrán acogerse a dos programas del gobierno, con el fin de obtener permisos laborales y una especie de salvoconducto indicando que su deportación no es prioritaria para el gobierno.

De esta forma, las personas quedan, por un lado, protegidas de ser expulsadas del país y por otro, con la posibilidad de acceder a beneficios del sistema, porque aunque ya son participes de las dinámicas económicas del país, ahora será de manera formal; por ejemplo, podrán ser contratados sin que las empresas incurran en problemas legales por hacerlo.

¿Por qué solamente cinco millones de los casi 12 inmigrantes ilegales? porque los programas están dirigidos a un perfil de inmigrante concreto; por ejemplo, para los llamados dreamers, jóvenes que llegaron a estudiar a Estados Unidos, antes de 2010 con menos de 16 años, uno de los programas planteados, busca protegerlos para que puedan adelantar sus estudios; sin embargo, sus padres no están cobijados por esta norma y podrían ser deportados.

Otro grupo es el de los inmigrantes ilegales que han tenido hijos en E.E.U.U, aunque ellos no reciben la nacionalidad norteamericana, sus primogénitos sí; por eso, considerando la necesidad de que los menores de edad, estén dentro de su estructura familiar original, se permite que sus padres se queden en Estados Unidos durante el plazo de los tres años, mientras se toman otro tipo de decisiones con respecto a las normas migratorias. La condición es que lleven más de cinco años en el país y que no tengan antecedentes penales.

Ahora, ¿qué tan buena es la medida? es buena para los cinco millones de personas con las características mencionadas anteriormente, pero, no es tan buena para el resto de inmigrantes. Algunas personas se preguntan si esto va a significar que los otro siete millones de inmigrantes ilegales sean perseguidos de manera implacable, la respuesta es que eso no va a ocurrir, ya que como el mismo Obama lo ha reconocido, las medidas se han tomado bajo la consideración que perseguir millones de inmigrantes, detenerlos, procesarlos y deportarlos, supone una gran acción por parte de las autoridades que no están capacitadas para abordar. Es muy difícil resolver el problema a través de la persecución judicial y policial, entonces esos siete millones de inmigrantes no se verán perjudicados, solo, que no se tendrán en cuenta dentro de estos programas migratorios.

¿Qué problemas tiene la medida? La oposición. Me parece que de manera legítima tiene algunas críticas como por ejemplo, que no es justa con quienes han llegado a E.E.U.U de manera legal según las normas vigentes, pues desestimula la legalidad de los procesos de inmigración. Se teme también, que estos programas se implementen sin tomar normas adecuadas en la frontera sur, que tiene los mayores problemas al colindar con México; por eso, los contradictores prevén que, mientras no se tomen unas medidas claras, lo que puede pasar con estas amnistías o prorrogas, es que pueden desatar una ola de inmigración ilegal, aprovechando el discurso que ha manejado el gobierno de Barack Obama.

Otro problema, además político, es que el congreso, que en este momento tiene mayoría republicana, ya que desde el cuatro de noviembre las elecciones de medio término dieron como ganador al Partido Republicano en ambas cámaras, dice que el presidente Obama está enviando un mensaje autoritario y equivocado, al tomar medidas sin consultar con el congreso ni buscar consensos con los distintos sectores políticos de Estados Unidos, lo que genera un desafío porque, el congreso va a encontrar una forma de bloquearlo y una de ellas es obstaculizando la financiación necesaria para este tipo de programas, puesto que tiene que pasar por la aprobación del legislativo.

Otra cosa que pueden hacer los republicanos, es demandar ante los tribunales la acción ejecutiva del presidente, ya lo hicieron anteriormente con la ley de la reforma a la salud, el famoso Obamacare, como una forma de decirle: “si usted quiere guerra pues nosotros daremos la pelea en serio”; por eso demandarían la acción al considerarla inconstitucional. Esos serían algunos de los desafíos políticos que tiene la medida.

También está el desafío ante la opinión pública, aunque no hay suficientes sondeos por el momento, las encuestas indican que hay un apoyo a la medida; sin embargo, las respuestas sobre la gestión del presidente Obama, muestran que la percepción no ha cambiado sino en un punto porcentual aprobando su gobierno. Se puede decir entonces que el presidente está arriesgando mucho de cara a la opinión pública, en este momento en que su imagen está debilitada y, previo a las próximas elecciones generales, parece que los beneficios de la medida son pocos con respecto a los costos que puede tener.


* Profesor de la Universidad de La Sabana
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