Opinión

  • | 2014/02/10 12:00

    Fin de ciclo del dólar barato

    Menor oferta de dólares, expectativas de incrementos en la tasa de interés y percepción de menores riesgos en la economía americana, están reversando los flujos de capital. Opinión de Camilo Díaz Urrea.*

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Desde que se estableció el nuevo orden económico mundial en la conferencia de Bretton Woods en 1945 luego del fin de la Segunda Guerra Mundial y se crearon las agencias multilaterales como el Banco Mundial BM y el Fondo Monetario Internacional FMI, también se estableció que el dólar americano seria la moneda de reserva mundial y de referencia para las transacciones comerciales a nivel mundial, en ese entonces para garantizar que el dólar conservara siempre su valor se acordó que cada 35 dólares emitidos por la FED estarían respaldados por una onza de oro.

Sin embargo ese pacto fue incumplido por los Estados Unidos y en agosto de 1971 siendo Richard Nixón presidente se declaró la no convertibilidad del dólar a oro con lo cual se inició una nueva era basada en el dinero FIAT, dicho de otro modo el dinero emitido por la FED ahora sería respaldado por la capacidad económica de la nación y sus expectativas macroeconómicas como el control de la inflación, las tasas de interés y el crecimiento económico entre otras variables.

Desde entonces Estados Unidos cuenta con una herramienta fundamental en comparación con las demás naciones y es que puede utilizar las herramientas de política monetaria para corregir sus desbalances internos y con relación al resto del mundo, es así como en varias ocasiones la Reserva Federal ha usado la tasa de interés de referencia no solo para impulsar la economía local sino que ha depreciado el dólar frente a las demás divisas para ganar competitividad y favorecer el crecimiento económico de los Estados Unidos.

El dólar americano por ser la principal moneda de reserva mundial tiene la característica de que su valor frente a las demás divisas impacta directamente la dirección de los flujos de capital a nivel mundial desde los países de centro – es decir industrializados – con Estados Unidos a la cabeza hacia los países periféricos – o emergentes –, cuando el valor del dólar baja provoca una migración de capitales hacia el mundo emergente con lo cual los tipos de cambio sufren fuertes apreciaciones con respecto al dólar, mientras los activos financieros de estos países como bonos y acciones se valorizan incluso por encima de sus valores fundamentales con lo cual pueden crearse burbujas de activos. Todo lo contrario ocurre cuando el valor del dólar aumenta, en esas circunstancias los flujos de capitales se reversan bruscamente desde la periferia hacia el centro con lo cual los tipos de cambio se deprecian y los precios de los activos financieros de los países emergentes se contraen.

Esto último está sucediendo desde el segundo trimestre de 2013 y especialmente desde que inició este año como consecuencia del cambio de postura de la política monetaria de la FED, primero con los anuncios realizados en 2013 sobre el retiro paulatino de los 85.000 millones de dólares mensuales que formaban su plan de estímulo a la economía y luego a final de año anunciando que en adelante aplicaría un recorte de 10.000 millones y solo inyectaría 75.000 millones mensuales, sin embargo el fin oficial del retiro lo marcó la pasada reunión del martes 27 y miércoles 28 de enero cuando la FED anuncio un nuevo recorte de 10.000 millones reduciendo a 65.000 millones mensuales las compras de activos financieros, esta decisión obviamente fue interpretada por el mercado como el anuncio de que mensualmente se aplicaran estímulos similares hasta desmontar por completo la liquidez extra provista por la FED a los mercados financieros.

Con el fin del ciclo de liquidez en el mercado cambian las expectativas con relación al valor del dólar, una menor oferta de dinero en el mercado provocará que las tasas de interés a corto plazo aumenten mientras que los mejores resultados económicos de Estados Unidos entre ellos la recuperación del mercado de vivienda, solicitudes de seguro de desempleo a la baja, y mayor inflación aunque aún por debajo del 2%, pronto le indicaran a la FED que es hora de incrementar la tasa de política monetaria, las expectativas del mercado sobre la conjugación de estas circunstancias han provocado que ahora los flujos de capital estén regresando hacia Estados Unidos pues la percepción de riesgo ha cambiado y la economía americana vuelve a ser un lugar seguro.

Por otro lado es importante considerar el hecho de que la mayor parte del dinero que fue a los mercados emergentes y valorizo sus activos financieros ha sido dinero bajo préstamos a corto plazo cuya tasa de interés está atada al interés de corto plazo, por lo cual en este momento los administradores de inversiones prefieren liquidar sus posiciones en los mercados emergentes para cubrir sus posiciones cortas en dólares americanos y evitar enfrentar perdidas por tener que comprar un dólar apreciado frente a las demás divisas y mayores tasas de interés. Este movimiento es precisamente el que acelera la caída en los tipos de cambio y activos financieros de los países emergentes pues los agentes buscan adelantarse al movimiento y lograr beneficiarse de tipos de cambios menos depreciados y menores tasas de interés en sus deudas.

Lo anterior es lo experimentado por Sudáfrica, India y Turquía quienes han tenido en lo que va del año depreciaciones en su tipo de cambio frente al dólar de -6,32%, -1% y 5,14% respectivamente, el movimiento de salida de dinero de estos países se incrementó luego de la reunión de la FED a lo que Turquía respondió incrementando su tasa de interés del 4,25% al 10%, mientras India aumento en 25 puntos básicos su tasa y Sudáfrica llevó su tasa de interés del 5% al 5,5%.

En el ámbito local Colombia tampoco ha sido ajena a estos movimientos del mercado, en lo que va del año el peso colombiano se ha depreciado frente al dólar un 4,46% mientras que el índice accionario Colcap se ha contraído un 9,11%, Colombia no parece encontrarse en la línea de fuego de la salida masiva de capital aunque los mercados financieros si experimentan alta volatilidad, por eso debe concentrarse en contener el déficit en cuenta corriente que se acerca al 3% PIB y evitar que un posible choque de menores flujos de inversión extranjera directa pueda afectar la cuenta de capital.

Coordinador Unidad de Análisis del Mercado Financiero UAMF.
Faculta de Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Colombia.
dcdiazu@unal.edu.co

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