Opinión

  • | 2017/06/05 00:01

    ¿Por qué invertir en educación?

    “Si un hombre deja de lado la educación, camina cojo hasta el final de su vida” -Platón

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En la investigación económica existen innumerables textos que sustentan a partir de procesos de investigación y de cruces de variables la importancia que tiene para el crecimiento económico que la población de un país acceda a una educación de buena calidad.

Desde Sócrates, Platón y Aristóteles la humanidad reconoce el valor de la educación para la convivencia, la justicia, la democracia, el arte, el amor y el desarrollo de las virtudes humanas. Además, desde el siglo pasado diversos economistas han presentado evidencia sobre el impacto que tiene la educación en el crecimiento, así como en el desarrollo económico y social de los países.

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Harry A. Patrinos, gerente en el sector educativo del Banco Mundial, se preguntó ¿por qué la educación es una variable clave en el desarrollo económico? Él destacó que la educación debe ser siempre observada como una inversión con retornos altos, además sostuvo que fueron “los economistas ganadores del Premio Nobel los que impusieron el argumento de la educación como inversión. T. W. Schultz sostuvo que la inversión en la educación explica el crecimiento y Gary Becker nos dio la teoría del capital humano. En pocas palabras, la teoría del capital humano postula que invertir en la educación ofrece beneficios en términos de la obtención de salarios más altos”.

La afirmación anterior en el caso colombiano está ampliamente probada en el seguimiento que realiza el observatorio laboral para la educación, por ejemplo para el 2015, según el observatorio el salario promedio de los recién graduados de programas de posgrado (especializaciones, maestrías y doctorados), fue de $3.370.059, mientras que el de los graduados de pregrado (técnicos profesionales, tecnólogos y universitarios) fue de $1.512.629, es decir 2,2 veces el salario de los titulados de pregrado. El 92,5% de los recién graduados de posgrados se vinculó formalmente al mercado laboral, cifra que se encuentra 15,2 puntos porcentuales por encima de la tasa de vinculación de los graduados de pregrado.

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Así mismo, en el documento "Accounting for Cross-Country Income Differences" (2005) Francesco Caselli desglosa la función de producción agregada con el fin de tener una mejor explicación de la composición y cambios en el Producto Interno Bruto, PIB. Caselli obtiene que la educación para la formación de capital humano explica el 13% de la función agregada (el capital explica el 20% y la salud el 4%, entre otros). Sin embargo, esta metodología supone que puede haber una perfecta sustitución entre trabajadores: por ejemplo, podríamos sustituir un trabajador con doctorado por cuatro trabajadores con bachillerato y obtener el mismo resultado. Esto implica que la composición de la fuerza laboral no tiene efecto alguno sobre la productividad de los trabajadores, en otras palabras, que un trabajador con maestría tiene el mismo efecto sobre un grupo de trabajo que un profesional.

Caselli no está de acuerdo con este planteamiento y por lo tanto analiza el caso en el que existe sustitución imperfecta entre trabajadores, es decir que la productividad marginal de cada trabajador se vea afectada por sus compañeros de trabajo. Al hacer este supuesto, la sustitución imperfecta explicaría un 23% de la función de producción agregada, y por ende en su análisis le da un extraordinario valor a la importancia de la educación. Sumando los porcentajes que se han mencionado, la educación, bajo el supuesto de sustitución imperfecta entre trabajadores, llegaría a explicar el 36% de la función de producción agregada y por lo tanto se convertiría en la variable más importante para generar crecimiento del PIB y por ende el desarrollo de un país.

Caselli sostiene que el consenso actual entre los teóricos de la economía es que “la eficiencia es al menos tan importante como el capital para explicar las diferencias de ingreso”, eficiencia y calidad de la educación van de la mano.

Las afirmaciones de Patrinos, Caselli y de otros como James Heckman sobre la importancia de invertir en educación y los resultados positivos en crecimiento económico y retornos, también están sustentadas en el muy buen documento de Eric A. Hanushek  y Ludger Wößmann (2007) The Role of Education Quality in Economic Growth quienes concluyen que existe una fuerte evidencia para afirmar que la calidad de la educación y las habilidades cognitivas de la población están relacionadas con los ingresos individuales y con la distribución de los resultados del crecimiento económico. Ellos señalan que no basta aumentar la sola asistencia escolar (cobertura), o incrementar el número de años de escolaridad de la población para crecer y mejorar el bienestar de la población. El problema no es de logros escolares, el problema es de capacidades y de la calidad de los aprendizajes necesarios para que los ciudadanos prosperen en el futuro.

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Patrinos cita a Platón, quien escribió: “Si un hombre deja de lado la educación, camina cojo hasta el final de su vida”. Colombia históricamente ha dejado a un lado la educación y discusiones vitales para su desarrollo como la calidad de la educación y el impacto en promover mejores seres humanos y en el crecimiento; la inversión necesaria para el sector educativo y cómo valorizar la profesión docente, entre otros. Parodiando: Este país dejo a un lado la educación por eso camina cojo en términos de paz, convivencia, justicia social, respeto a la vida, inclusión y desarrollo económico.

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