Opinión

  • | 2015/02/16 15:20

    Sin política industrial Colombia no mantendrá crecimiento

    Se debe implementar una política industrial sólida, que permita recuperar las exportaciones manufactureras y jalonar el crecimiento desde la industria. Opinión de Camilo Díaz Urrea.*

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Luego de la vertiginosa caída que han experimentado los precios del petróleo en los mercados internacionales, y la de otros commodities como el oro, el carbón, el cobre y la plata, se espera que las economías de América Latina que han basado su crecimiento económico de los últimos años en exportaciones de materias primas, van a presentar desaceleración en el ritmo de crecimiento conforme el valor de sus exportaciones se contrae.

En general las principales economías de la región son dependientes de exportaciones de materias primas, el grupo sin embargo puede dividirse en dos. El primero, es conformado por países donde el valor de las exportaciones de materias primas es más del 80% del total, y su acceso a los mercados financieros es restringido o nulo, en este grupo están Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador. La situación de Venezuela es dramática porque el petróleo representa el 90% de las exportaciones y del acceso a divisas.

En el segundo grupo están Colombia, México, Chile, Brasil y Perú donde las exportaciones de commodities promedian el 70% del total, no obstante estos países no dependen de un solo producto, además cuentan con acceso a los mercados financieros internacionales de deuda – todos tienen grado de inversión – y han acumulado suficientes reservas internacionales como para afrontar la destorcida actual de precios.

En el caso específico de Colombia el valor de las exportaciones de materias primas hasta noviembre de 2014 ascendía a US$40.000 millones encabezadas por el petróleo y seguidas del carbón, oro, café y ferroníquel. El petróleo representa el 80% de esas exportaciones por lo que la coyuntura actual golpea fuertemente los términos de intercambio del país, incrementando el déficit en cuenta corriente que ya alcanza el 5% del PIB y deteriorando la balanza comercial, el efecto se refleja en la marcada depreciación que ha tenido el peso frente al dólar desde el segundo semestre de 2014 pasando de $1875 en junio a $2376 precio de la TRM para hoy.

La contracción de los precios del crudo hace que el PIB nacional se resienta porque ahora el valor de las exportaciones nacionales es menor, y el gasto de inversión del Estado se va contraer en plena concordancia con que sus ingresos se disminuyen por menos regalías recibidas, menor tributación de las empresas petroleras, y menos transferencias de utilidades desde Ecopetrol que va a tener un resultado corporativo al menos 30% más bajo que en el 2013.

Para enfrentar la caída de los precios de las exportaciones, y mantener el ritmo de crecimiento, el Gobierno anuncio que continuará con el plan de inversiones en infraestructura a través del programa 4G que contempla invertir $47 billones equivalentes a US$20.000 millones, además de una nueva ronda de subsidios a la tasa de interés para la compra de vivienda nueva. Con esas acciones el Gobierno busca impulsar la construcción y usarla como un dinamizador económico y de generación de empleo por su encadenamiento con otros sectores.

No obstante el ritmo de inversión del Estado depende fuertemente de la renta petrolera lo que devela que el alcance de las medidas mencionadas es coyuntural, y no resuelven el mediano y largo plazo, es obvio que esas medidas no podrán mantenerse en el futuro mientras la principal fuente de ingresos se está debilitando de forma imprevista, algo que obligará a ajustar el presupuesto de 2016 a la nueva realidad de menores ingresos.

Para enfrentar el largo plazo al Gobierno Nacional debe implementar una política industrial solida, que permita recuperar las exportaciones manufactureras y motive a los empresarios nacionales a invertir en la expansión de sus fábricas y crear empleo formal con aportes a seguridad social y apropiación tecnológica. Si se logra apuntalar la demanda agregada se puede compensar parte de la merma en el PIB que conlleva la menor inversión del Estado y la caída del valor de las exportaciones tradicionales.

Conseguirlo obliga a que el objetivo de la política industrial vaya más allá de la firma de tratados de libre comercio para abrir nuevos mercados. Se necesita que la política industrial busque el desarrollo de los sectores productivos a través de la mejora sustancial de la educación superior para proveer colaboradores más productivos; inversión en investigación y desarrollo en conjunto con los empresarios; apoyo al emprendimiento creando fondos de capital semilla destinados a empresas en etapas tempranas pero con alto potencial de crecimiento; y el desarrollo de clúster industriales o de servicios especializados que involucren la apropiación de tecnología.

Además se debe trabajar por el fortalecimiento de las Pymes que en Colombia proveen más del 80% del empleo formal, fortalecerlas involucra disminuir sus costos de capital y garantizar su acceso al mercado financiero local, así como implementar programas de compras públicas que garanticen un mercado rentable a sus productos y servicios. Estas son formulas exitosas ya implementadas en otros países de la región.

En Brasil por ejemplo, la Política de Desarrollo de la Competitividad incluye una ley de poder de compra, que consiste en que el Estado puede pagar hasta un 25% más por los bienes fabricados internamente, el objetivo es mejorar los márgenes de ganancia y permitir mayor acumulación de capital en la industria. También contempla que el Estado pueda realizar encargos especiales en ciencia y tecnología a un sector en particular, inicialmente el Estado aporta la financiación para el desarrollo del proyecto y una vez terminado hace la compra del mismo.

La Política Industrial también debe incluir la coordinación permanente entre el Gobierno y el sector privado para que las iniciativas propuestas por ambos sean sostenibles desde el punto de vista industrial y guarden plena responsabilidad financiera y fiscal. Además debe existir un monitoreo efectivo conjunto de los sectores industriales para detectar anticipadamente los problemas que puedan presentarse en algunos de ellos y generar acciones para corregirlos.

El Gobierno debe pensar en el largo plazo y poner su foco en la recuperación de la industria que a noviembre presentaba una contracción del 1,3% durante el 2014, solo así podrá mantener el ritmo de crecimiento más allá de este año, compensando con el crecimiento industrial lo perdido por exportaciones e inversión. En cambio de confiarse en que la situación actual de los precios del petróleo es temporal, pues el crudo seguirá por debajo de los US$80 mientras los suministros y la producción en áreas por fuera de la OPEP continúen al alza, y no se materialice un repunte sólido en el crecimiento económico de Europa, y China sigua desacelerándose.


* Coordinador Unidad de Análisis del Mercado Financiero UAMF.
Facultad de Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Colombia.
dcdiazu@unal.edu.co



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