Opinión

  • | 2017/04/08 00:01

    Poca oferta en bolsa y pocos inversionistas

    El mercado de capitales ha estado contrayéndose en volumen de negociación y número de emisores. Altos costos de operación, restricciones al apalancamiento y fraude a los inversionistas han perjudicado la operación bursátil.

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El mercado de capitales colombiano viene pasando por un bache caracterizado por el bajo volumen de negociación de acciones y deuda privada, que se ha reforzado por la ausencia de nuevos emisores y por el retiro o inminente salida de otros como Isagen, Pacific Rubiales, Interbolsa – único puesto de bolsa que tuvo acciones en circulación – y la ETB en caso de que se materialice su venta.

El hecho de que existan pocos emisores hace que los inversionistas, en especial los institucionales, disminuyan sus niveles de negociación porque sus portafolios no pueden sobre exponerse a un mismo emisor o activo y con frecuencia terminan comprando activos extranjeros para completar o balancear los portafolios.

Que haya ausencia de emisores tanto de acciones (capital) como de bonos (deuda) es el reflejo de dos situaciones de la economía local.

La primera, es una baja industrialización y expansión de la actividad económica de las empresas locales que lleva a que no necesiten fuentes de financiamiento diferentes a los bancos y proveedores. Si la economía estuviera en una fase de industrialización las empresas requerirían más capital, igualmente lo necesitarían si se estuvieran expandiendo, en ambos casos tendrían que ir a la bolsa a buscarlo, porque el sector bancario no podría atender todas las necesidades por riesgo, volumen, y tiempo de maduración de los negocios. La realidad es que hay escaza industrialización y las empresas no están expandiendo sus operaciones.

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Por otra parte los costos de preparar emisiones primarias de acciones o bonos son altos cuando se hacen por primera vez o no son recurrentes, algo que desincentiva a las empresas a estar listadas en el mercado público de valores.

Así mismo los costos de negociación, en especial para las personas naturales, son altos, en algunos casos los costos de la operación pueden ser mayores o iguales a la utilidad que se puede obtener por hacer un movimiento de compra y venta de un activo, eso reduce la liquidez en el mercado y termina llevando a una baja rotación de los portafolios y convirtiendo la tenencia de acciones en una actividad con vocación de largo plazo únicamente, perjudicando los ingresos operacionales de los puestos de bolsa.

Además, desde el descalabro de Interbolsa en 2012, cuando incumplió una operación repo sobre acciones de Fabricato – venta de acciones con obligación de recompra – con un banco local, los puestos de bolsa y los propios bancos empezaron a restringir el apalancamiento que otorgaban a los clientes para hacer este tipo de operaciones.

El resultado ha sido menor volumen de negociación de acciones porque el apalancamiento que admitía acciones como garantía disminuyó o simplemente se cortó. No es un secreto que la liquidez y el volumen de mercado dependen del apalancamiento y un mercado con bajo apalancamiento, es como un motor con escasa gasolina.

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El problema de Interbolsa además trajo desconfianza entre los inversionistas que vieron cómo el mayor participante del mercado caía por la fraudulenta gestión de sus directivos y sin que se recuperara el dinero invertido en el Fondo Premium.

Luego vino la quiebra de Pacific Rubiales que dejó más preguntas sobre el esquema de compensación de sus directivos y la maraña de empresas dentro del holding, que sobre los campos que explotaba y el efecto de la caída del crudo en el precio de las acciones.

Ahora la sombra de lo ocurrido en el mercado de libranzas también pesa sobre la inversión en bolsa, cualquier producto diferente a los clásicos CDT bancarios es observado con desconfianza por los inversionistas que ya han recibido varios golpes a su confianza.

Le queda a la Bolsa de Valores de Colombia plantear una nueva estrategia para atraer nuevos emisores de acciones y de bonos, en estos últimos hay importantes posibilidades que aún no han sido explotadas, porque ya existe la regulación del segundo mercado que permite hacer emisiones de deuda con menores requisitos y a un rango más amplio de empresas.

También a los puestos de bolsa, hacer una gestión comercial más audaz que le muestre a los empresarios los beneficios de salir a bolsa para conseguir capital a largo plazo, y crear nuevos productos relacionados con actividades de banca de inversión, por ejemplo, la estructuración de financiamiento de las 4G, donde puedan ofrecer inversiones con adecuada rentabilidad que tiene como garantía un activo tangible con flujos de caja estables.

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