Opinión

  • | 2016/08/09 00:01

    ¿Para qué medir las competencias laborales?

    Tener una medición de competencias bien estructurada ayuda a que las compañías sepan con qué talentos contar y a dónde dirgir un plan de formación.

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La evaluación de competencias es un proceso complejo que requiere, como pasos previos, la definición de perfiles de cargos estructurados en torno a conocimientos, habilidades y conductas individuales y sociales. Después, es necesario establecer los instrumentos de medición que den cuenta de las demostraciones o evidencias de cada una de estas competencias, pero vistas desde una perspectiva balanceada e integral.

Existe mucha información y literatura, así como varias definiciones acerca de las competencias laborales. Lo curioso es que casi en todo se define a las competencias con distintas palabras, pero un mismo fondo. Para comprobarlo, basta con un pequeño tour por la web para encontrarse con cientos de sitios, todos llenos de definiciones.

Hay una definición que me gusta y la usa Marta Alles: “Conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores cuya aplicación en el trabajo se traduce en un desempeño superior, que contribuye al logro de los objetivos claves de negocio.”

Destaco esta definición porque permite hacer una relación entre la persona, sus características, habilidades, conocimientos y el logro de objetivos clave para que llegue a un desempeño superior.

Así entonces, antes de medir, el primer paso es identificar las competencias, para ello se deben clasificar los diferentes tipos según los niveles precisos de conocimiento y de información requeridos para desarrollar una o más tareas. Los tipos de competencias se clasifican así:

  • Las Competencias Técnicas se refieren a las aplicaciones prácticas precisas para ejecutar una o más tareas, conocimientos específicos para ejecutar el cargo.
  • Las Competencias Conductuales responden a la integración fluida y positiva del individuo a grupos de trabajo y a su respuesta al desafío social y cultural que ello implica, observado siempre desde la perspectiva laboral, donde ocurre la integración de lo conductual y lo técnico.
  • Finalmente las Competencias Individuales son las que tienen relación con aspectos de valores como la responsabilidad, el respeto, la honradez, etc.

La integración de estas tres competencias relacionadas con un oficio o actividad laboral corresponden al Perfil de cargo de éste.

Pues bien, cuando nos referimos a la evaluación de las competencias laborales de una persona, estamos midiendo qué sabe hacer, cuánto sabe, por qué lo sabe, cómo lo aplica y cómo se comporta en su puesto de trabajo.  

Entonces ¿para qué evaluar las competencias? Una respuesta es para saber qué tipo de trabajador estamos contratando, así como también para saber cuál es el nivel de los trabajadores en cuanto a sus competencias y desempeño.

Normalmente, en el primer caso, el resultado de la evaluación de las competencias de un postulante ayuda a tomar la decisión de si conviene o no contratarlo.

Al sumar y restar, el objetivo de evaluar las competencias laborales es obtener un diagnostico, una especie de fotografía de la situación laboral de los trabajadores, referida al nivel de sus conocimientos, habilidades y conductas en sus respectivos cargos. A su vez,  permite saber en qué medida las personas están obstaculizando el desarrollo de la empresa o si, como se espera, lo están beneficiando en pro del crecimiento y de resultados sostenibles.

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