Opinión

  • | 2017/12/11 07:23

    Dilema de los padres de familia: ¿qué hacer en vacaciones con sus hijos?

    Nada más difícil para los padres de familia que el tiempo de vacaciones escolares de los hijos, cuando ambos trabajan.

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Situación que se agrava para los escolares cuando: son varios niños; el jefe de hogar es uno sólo (casi siempre la mamá); son muy bajos los salarios y la pobreza impone condiciones, además, es escaso el aporte cultural del entorno en el cual conviven niños y adolescentes.  

En las instituciones escolares los docentes se quejan de los estudiantes que durante el tiempo escolar presentan procesos de mejora en convivencia y aprendizaje, pero que una vez ellos retornan de las vacaciones escolares, estos avances se pierden. En algunos casos, sostienen los profesores: “los estudiantes se retrasan tanto que nos toca empezar de cero”.  

En Colombia una investigación de Víctor Zuluaga sobre Recesos Escolares y Rendimiento Académico, que vinculó a estudiantes de colegios públicos de Cali entre el periodo 2008-2010, encontró que en general un aumento en los días de receso afectaba de manera negativa los resultados de los estudiantes en las pruebas SABER 11, de manera especial a quienes obtienen los peores resultados (Documento CEDE, No 34, 2013)

Los padres de familia deben saber que los seres humanos siempre estamos aprendiendo, máxime si se es niño o adolescente. El hogar, la familia, la visita a un parque, la ida a cine, caminar en grupo, una simple lectura de cinco minutos son espacios y oportunidades de aprendizaje, entre unos y otros, los niños también se enseñan. La sociedad requiere validar de manera permanente el lema de: aprender a aprender para toda la vida. El Informe Delors (1996), La Educación Encierra un Tesoro, propuso que el aprendizaje para toda la vida se basara en cuatro pilares: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Estos 4 pilares se desarrollan de manera planeada y con propósitos específicos en la escuela. También se aprende, tanto o más que en la escuela, en la familia y en el entorno en el que convive el niño.

Por ello, es deber de la escuela y de sus maestros planear y apoyar a los padres con menos recursos y con menos educación sobre qué hacer en vacaciones con sus hijos y cómo apoyar a los niños con debilidades escolares o en otras áreas del desarrollo humano. Esta labor es más fácil cuando los padres tienen mayor educación y valoran los procesos de formación de sus hijos o pueden conseguir apoyos institucionales o contratar adultos para realizar acompañamientos especializados. Por favor, padres de familia, cuando un buen maestro se preocupe por lo que ocurre con su hijo más allá del aula escolar hay que apoyarlo.

Un buen ejemplo lo da en la conferencia sobre Ser Líder Hoy  del profesor y consultor en temas educativos Bernardo Toro quien sostuvo que debemos aprender a cuidar de los cercanos. Y cuidar de los cercanos significa cuidar los vínculos entre los hijos y los padres de familia. Toro sustenta que “hoy sabemos que niños y adolescentes que tienen buenos vínculos emocionales con sus padres, éstos se convierten en la única protección contra la depresión, y si es contra la depresión, es contra la adicción y el suicidio. Adolescentes con buenos vínculos emocionales no destruyen al otro”. ¿Cómo se desarrollan y se cuidan estos vínculos? Responde Toro: “se logra cuando los niños y los padres de familia aprenden a viajar juntos, a comer juntos, a bailar juntos, a trabajar juntos, a reír juntos, eso es nuevo y hay que protegerlo, mi generación prefirió el trabajo y descuido a los cercanos”.

Sí, señores padres de familia podemos convertir diversos aspectos de la vida familiar, hasta los más simples (ir a la tienda, al supermercado, al paradero de bus, a pasear a un parque, entre otros) en procesos de aprendizaje. Sin embargo, el más importante, hacer leer al niño o adolescente durante 10 o 15 minutos y escucharlo con atención, una vez aprenda a leer bien, podemos avanzar y preguntar sobre el contenido de la lectura, por favor sin afanes con calma, su hijo está en vacaciones.

Tampoco descarten la televisión y el Internet, sin extremos, no son tan malos como parecen, sólo requieren acompañamiento y límites que los padres de familia deben determinar. Hoy el uso de Internet entre los adolescentes es imposible de evadir, ellos aman las redes sociales y sitios de video y música. Por ejemplo, Una investigación sobre el uso del tiempo y el rendimiento académico entre los estudiantes de secundaria en el estado de Kelantan, Malasia, cita un par de estudios, donde ambos coinciden que el uso de Internet ha mejorado el rendimiento académico de los estudiantes, ya que Internet les ayuda a tener una mejor preparación para los exámenes. Además, sostienen que “Las actividades basadas en la tecnología pueden facilitar la comprensión de los estudiantes del contenido y proporcionar diferentes formas de expresar el conocimiento a los estudiantes y, por lo tanto, tener una influencia positiva en su rendimiento académico (Sun y Bradley, 2010).

Por último, para quienes tienen menos ingresos, los secretarios de educación, cajas de compensación, empresas y empresarios (bienestar para trabajadores y responsabilidad social de las empresas) pueden ayudar mediante videos o charlas sencillas para padres de familia, o afiliados, o trabajadores, donde se den consejos y asesoría útil sobre qué hacer con los niños y adolescentes en vacaciones. Además, los municipios deben construir alternativas multisectoriales (con apoyo del sector privado) para que los padres de escasos recursos tengan alternativas para sus hijos, de acuerdo con su edad, no solo para que aprendan, sino para que las disfruten y tengan menos riesgos de seguridad. La garantía de derechos y protección de los niños superan el espacio de la escuela.

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