Opinión

  • | 2015/11/06 00:05

    ¿Te sientes valorado en tu empresa?

    “Es importante que la empresa sea una familia, que las personas sientan que son parte de la empresa, y que la empresa sea como una familia para ellos” Larry Page

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Hace unos años, una empresa de la industria farmacéutica solicitó mi colaboración, para que ayudara al Comité de Dirección a desarrollar su Plan Estratégico. Desde el inicio sabía que me enfrentaba a un reto interesante, pues contaba con un equipo muy profesional, con ideas claras, ganas de lograr mejores resultados y crecer mucho más en el mercado. Y bajo ese ambiente tentador iniciamos esta nueva tarea.  
Partiendo de nuestra primera reunión como equipo, pudimos extraer la conclusión general de lo que sería nuestro trabajo de ahí en adelante. Como parte de la metodología y después de escuchar sus expectativas frente al ejercicio que íbamos a iniciar, les pedí a todos los miembros del Comité que escribieran en un “post it” las palabras que mejor expresaran sus expectativas frente al futuro de la compañía. El resultado de este sencillo, pero muy útil, ejercicio fue: Innovación, margen, rentabilidad, cambio, eficiencia, producto, ventas, calidad, alineación, competencia, cliente, estrategia, satisfacción, cultura, marca, imagen, formación, cobros, servicio, quejas, clima, velocidad, creatividad, objetivos… total, más de veinticinco palabras…

Una vez teníamos todas las palabras escritas y pegadas en un tablero, les pregunté ¿no quieren agregar algo más? Todos volvieron a mirar lo que habían escrito, pero nadie añadía nada nuevo. Entonces insistí ¿no les parece que han olvidado una palabra importante? ¿No creen que la palabra PERSONA debería estar enunciada y además ocupar un lugar privilegiado en este tablero? 

Efectivamente, todos reconocieron que fue un olvido inexplicable. Al fin y al cabo, todas las palabras que habían escrito eran inalcanzables si no hubieran personas en la organización que las ejecutaran. Y esa fue la primera observación dentro del nuevo grupo de trabajo: Por primera vez en la historia de la gestión empresarial  el capital humano es considerado el principal creador de valor al interior del negocio. Por eso, la única manera de alcanzar los objetivos de una compañía es a través de las personas, no hay otro camino.

A partir de esta primera observación, iniciamos un buen debate sobre el protagonismo de las personas en la misión y la visión de la empresa; llegando a la conclusión de la importancia que tiene la familia, el trabajo, la estabilidad emocional, el desarrollo profesional, la dignidad, la satisfacción en las oportunidades, el reconocimiento, la innovación, la comunicación y la retribución, en todos los trabajadores de una organización. 

Y fue en ese momento de convergencia de pensamientos, cuando uno de los directores lanzó una afirmación que abrió aún más la discusión: “la disposición de la gente y su compromiso son factores críticos para la vitalidad y supervivencia de la organización. Es por ello, que sólo se obtendrán buenos profesionales cuando cada persona esté en el lugar que le corresponde”.

Para lo cual uno de los miembros del comité afirmó: “A mi, como empleado de esta organización, me gustaría saber qué espera mi jefe de mí; qué gano yo con lo que espera de mí y cuáles son los límites de mi autoridad, o sea, qué puedo hacer sin permiso de mi Jefe”.

En ese debate, otro apuntó: “Además sería muy aconsejable que todos supiéramos cómo estamos haciendo nuestro trabajo, cómo podríamos hacerlo mejor, qué medios necesitaríamos para ello”. Finalmente un tercero comentó “También sería bueno que se conocieran las expectativas propias; que la gente pudiera reconocer y mejorar sus puntos débiles, así como que se le reconocieran los logros”

Pero la reflexión conjunta no llegó únicamente a los cuestionamientos, sino a reconocer la necesidad urgente de desarrollar un instrumento que permitiera medir el nivel de rendimiento de todos y cada uno de los empleados de la compañía, así mismo compararlo con el de los demás y comprobar si es el esperado por la organización. Pues así como se puede saber el nivel de ventas, el éxito de una página web por sus visitas, la cantidad de llamadas de nuestros clientes o el balance económico de la producción; así mismo se debería poder medir el desempeño de nuestros empleados, atado, claro está, al cumplimiento de objetivos, al incremento en los niveles de preparación, a las expectativas y el potencial humano dentro de la empresa. Así se podrían establecer nuevas metas, esquemas de reconocimiento y desarrollo humano al interior de la empresa. 

El éxito de la organización está garantizado por la calidad de sus personas; esa fue la gran conclusión de la reunión. Y el por qué es sencillo, pues con trabajadores que  gestionan la innovación; construyen relaciones con los clientes, proveedores, aliados; optimizan las operaciones y sobre todo personas que logran los objetivos de la compañía, está más que asegurado el desarrollo de un verdadero plan estratégico.

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