Opinión

  • | 2015/09/29 05:00

    Juntas Directivas a prueba de corto circuito

    Cómo clasificar las diferentes tipologías de miembros de Juntas Directivas en las empresas familiares, según su funcionalidad o su nivel de involucramiento.

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Ya a finales de la década de los 90 y con los resonados escándalos que se dieron en paralelo de diferentes compañías y en diferentes países, como fueron los casos de Arthur Anderson, Parmalat, Enron y demás, el tema de gobierno corporativo se puso de moda, bien porque a principio de la década del 2000, como resultado de los escándalos en cada país, se impusieron diferentes legislaciones para regular varios aspectos en esta temática.

Sin embargo mi experiencia en el campo indica que en una empresa familiar las legislaciones no son el principal factor de profesionalización de su Junta, sino más bien el deseo sincero y el compromiso de los miembros de familia, de aprender a sacarle el mayor provecho a una Junta profesional. Adicionalmente quisiera agregar que ese impacto positivo de la Junta Directiva en la compañía tiene que ser mesurable y objetivo.

El escoger una Junta Directiva “ideal” ha sido objeto de múltiples estudios e investigaciones, en mi caso me ha llevado inclusive a tratar el tema con entrenadores de los comandos israelíes para entender cómo se logra ensamblar un equipo altamente eficiente y de alto impacto ya que ellos precisamente son un ejemplo de eso. El punto interesante de lo que a este tema se refiere, es que en este tipo de equipos hay diferentes jerarquías, tienen diferentes y varios jefes dentro del mismo equipo que se nombran ya sea por su jerarquía militar o por sus resultados en el “campo de acción”.

Esta información, combinada con un artículo que publicó el profesor Astrachan en el año 2006, nos permite clasificar entonces desde la perspectiva funcional y por su nivel de involucramiento los diferentes tipos de miembros de Juntas Directivas que encontramos:

1) El fantasma: Es un personaje que nunca aparece, con muy bajo nivel de involucramiento y si aparece, muy de vez en cuando, no sabe qué hacer.

2) El que sólo firma: Bajo nivel de involucramiento, en algunos casos porque no sabe cuál es el rol que debe jugar (el caso de una viuda que nunca atendió los asuntos de la empresa), firma los documentos sin revisar los temas a profundidad.

3) El detallista burocrático: Es el que revisa formalmente las decisiones y documentos sin participar en ellas, con un nivel medio-bajo de involucramiento en el proceso.

4) El nominal: Que está involucrado de manera legal y participa de manera limitada. En algunos casos revisa a profundidad sólo las decisiones importantes y también algunos indicadores

5) El miembro activo: Es aquel que participa activamente de las reuniones, cuestiona la estrategia, la misión, visión y pide establecer objetivos claros y mesurables.

6) El catalizador: Es aquel que participa de manera muy activa, no solo en las reuniones de la Junta, sino también ayuda en los diferentes comités, inclusive sirve como “coach”, en algunos casos, a miembros del equipo de administración, participa en la configuración y modificación de la estrategia, la visión, la misión, en establecer los objetivos y políticas dentro de la empresa.

7) El súper catalizador: Es el que cumple con todos los atributos del punto anterior, además es un personaje que asume un rol de liderazgo positivo en el equipo, con importantes contactos en el mundo empresarial, ayudando a implementar la estrategia de manera más eficiente.

8) El tóxico: Que generalmente toma las decisiones según sus intereses personales y no antepone los de la compañía, además de afectar negativamente la dinámica del equipo. Está dispuesto a transar si se le permite tomar ventaja de las decisiones por circunstancias diferentes.

En especial en las empresas familiares, cuando hay algún tipo de Junta Directiva, posterior a la etapa de evaluación encontramos una combinación de varias de las tipologías descritas anteriormente.

Cuando una Junta tiene los tipos enmarcados en los números mencionados como 5, 6 y 7 en su mayoría, su nivel de impacto estratégico positivo en la compañía tiende a ser más elevado.

El establecer una “Junta de lujo”, que esté conformada principalmente por la combinación de los tipos mencionados como los número 6 y 7, es lo ideal, en algunos casos, si sólo está conformado por número 7 podría llegar a causar un corto circuito.

Las familias empresarias tienen que aprender cómo hacer la combinación perfecta, aquella a la cual puedan sacarle mayor provecho de acuerdo a cada caso y circunstancia en particular.

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