Opinión

  • | 2015/12/12 00:05

    Intereses negativos en Europa

    Los bancos centrales de Suecia, Suiza, Dinamarca y de la Eurozona han situado las tasas de interés de las facilidades de depósito en negativo con objeto de estimular el crédito en unos casos y de estabilizar la moneda en otros.

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Las medidas han sido efectivas hasta ahora, pero no está claro qué sucedería si se intensifica esta política durante un período prolongado.

Las tasas de interés negativas son un fenómeno extraño en las economías modernas. Durante la Gran Depresión de EEUU las tasas a corto plazo nunca llegaron a ser negativas y en 2008, en medio de la crisis financiera global, sólo algunas referencias norteamericanas a corto plazo cayeron por debajo de cero durante la primera quincena de diciembre. Actualmente, sin embargo, este escenario es una realidad para Europa y Japón que se han convertido en campo de experimentación de política monetaria.

Una situación con tasas de interés negativas es excepcional y sólo se justifica por la confluencia de exceso de liquidez, debilidad económica e inflación demasiado baja. Al mismo tiempo, el tipo de cambio se convierte en un instrumento muy importante de política monetaria, pues influye sobre la inflación y el crecimiento, y las tasas negativas favorecen su debilitamiento. 

En el caso de economías pequeñas, con fuertes lazos comerciales con la Eurozona (como Suiza, Dinamarca y Suecia), la situación se complica aún más por los efectos derivados de las actuaciones del BCE. Esto explica las decisiones tomadas por sus bancos centrales, especialmente agresivas en el caso de Suiza con el fin de frenar las fuertes tensiones apreciadoras sobre su moneda, al ser considerada por los inversores como un activo refugio. En el momento en el que el Banco Central de Suiza dejó de intervenir para frenar la apreciación del franco, éste se “disparó” un 20% en una sesión. Las tasas de interés en niveles suficientemente negativos han conseguido revertir la mitad del movimiento de apreciación.

Las entidades financieras son el vehículo de transmisión de esta medida de política monetaria. Los bancos mantienen un volumen de depósitos en los bancos centrales para hacer frente a la operativa en los sistemas de compensación y a los requerimientos de reservas mínimas. 

Con las tasas de las facilidades de depósito en negativo, el exceso de reservas está penalizado, lo que incentiva a las entidades a minimizar la liquidez y buscar oportunidades de inversión rentables en la actividad crediticia al tiempo que mejoran las condiciones de los préstamos. Este objetivo se está cumpliendo en la Eurozona, donde el flujo de nuevas operaciones de crédito a empresas y hogares se mantiene en positivo. En el caso de Suecia, la evolución también ha sido favorable, especialmente en hogares mientras las empresas han diversificado las fuentes de financiación.

Pero se plantean otras posibles consecuencias sobre la rentabilidad de los depósitos. Teóricamente no cabe la posibilidad de tasas de interés negativas en la remuneración de los depósitos toda vez que existe un activo alternativo, el efectivo, que tiene una remuneración segura de cero. Si los bancos imponen tasas negativas al ahorro, los clientes podrían evitar la penalización optando por mantener sus fondos en cash, lo que tendría consecuencias negativas para la estabilidad del sector financiero y para la efectividad de la política monetaria.

Parece que las entidades están teniendo en cuenta esto a la hora de trasladar las tasas de interés negativas al ahorro retail y han empezado a aplicarlas en aquellos segmentos donde el costo del efectivo es más alto: depósitos de empresas y grandes depósitos. En Dinamarca se observan tasas ligeramente negativas en los depósitos de empresas desde abril (-0,04% en septiembre) y en Suiza para los depósitos a plazo de al menos 100.000 francos suizos desde enero (-0,10% en septiembre). También en Suecia algunas grandes empresas soportan tasas negativas aunque la media del sector sigue en positivo.

Por el contrario, en los depósitos de hogares se ha mantenido una remuneración positiva hasta niveles próximos a cero pero sin traspasar esa frontera. Sin embargo, empiezan a plantearse excepciones, como el caso de Alternative Bank Schweiz, un pequeño banco suizo dedicado a inversiones sostenibles, que desde enero cobrará a sus clientes una tasa por los depósitos corrientes de -0,125% hasta 100.000 francos y -0,75% para importes superiores.
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