Opinión

  • | 2015/11/22 00:05

    China 2016: va a ser un año complicado

    El próximo año China va a seguir siendo desafiante como lo fue el 2015, lo que no son buenas noticias para Latinoamérica.

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El balance entre la baja en la demanda de materias primas y su gran sobre-oferta (como en el caso del petróleo con la decisión de la Opep de no disminuir su producción) siguen siendo un problema. Por otro lado, el consumo en el gigante asiático sigue en desacelere. 
 
Los bienes raíces muestran problemas

Aunque la venta de propiedades subió desde Mayo en respuesta a los cortes de tasas de interés y otras medidas tomadas por el gobierno Chino, los ciclos económicos normales no la ayudan. Los ciclos tradicionales de los bienes raíces y las ventas de propiedades  -en los que la aceleración y desaceleración se da en proceso de dos años - nos indican que las ventas de propiedades van a ser seguramente más débiles en 2016.

Históricamente, un proceso de muchas ventas de propiedades se traduce en construcción e inversiones, con un retraso de 3 a 6 meses. Pero las ventas y la construcción se han disociado en el período 2014-2015. Las construcciones nuevas cayeron un 13 por ciento de Enero a Septiembre, y las ventas cayeron un 34 por ciento. 

Los constructores no han mostrado apetito por nuevas inversiones y el inventario está llegando a un nuevo bajo pero tienen mucho más espacio para caer. 

La información de las ciudades más grandes muestra que los inventarios cayeron rápidamente, pero en ciudades más pequeñas cayeron menos. Los estimados muestran que el inventario a nivel nacional está llegando a números pico, impulsado por las ciudades más pequeñas. 

Todo esto quiere decir que va a haber todavía más dolor en la construcción en el 2016. Los expertos en la economía asiática de GaveKal Research estiman que una recuperación en la construcción es muy poco probable hasta al menos 2017. 

El tiempo de recuperación dependerá de la velocidad en la que el inventario se pueda normalizar. En 2015, el gobierno tomó una actitud pasiva desde el punto de vista de la oferta, dejando que la baja en el comienzo de nuevas construcciones continuara, pero mostró apoyo en el lado de la demanda. 

Ahora, se espera la misma política en 2016. Esto quiere decir que el comienzo de construcciones va a seguir bajando, por al menos otro año, con alguna recuperación en 2017 para llegar a la tendencia en ventas. 

¿Qué quiere decir todo esto? La esperada debilidad en la construcción en 2016 va a significar por extensión mayores problemas en todas las industrias que dependen de la misma: metales, acero, carbón, etc., lo que también, como en el resto del mundo, seguirá afectando a la economía china. 

Las perspectivas para el 2016 siguen entonces siendo las mismas para el gigante asiático. Lamentablemente, el impacto en Latinoamérica de la desaceleración china seguirá siendo el mismo. 

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