Opinión

  • | 2015/12/09 00:05

    Endeudamiento privado sin señales de inestabilidad

    La caída en la actividad económica del sector minero (incluyendo petróleo), el encarecimiento de la deuda externa por la devaluación del peso y el sostenido crecimiento de las ventas minoristas a pesar de la desaceleración económica son fuente de preocupación.

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Por estos días que se respira un ambiente de pesimismo al acercarse el cierre del año y con la llegada de las proyecciones para 2016, vale la pena revisar algunos aspectos relevantes que forman parte de los cimientos macroeconómicos, indispensables para entender la capacidad de la economía colombiana de soportar un escenario externo desfavorable como sin duda lo ha hecho este año.

En particular, la estabilidad del sistema financiero juega un papel crucial por su contribución a la estabilidad macroeconómica. Un sistema financiero que funciona de manera eficiente permite la adecuada transmisión de las tasas de interés a través del mercado de crédito cuando el Banco de la República implementa acciones de política monetaria, mientras que facilita la financiación del sector público y privado, aún en condiciones de debilidad económica. Este último hecho fue evidente en el periodo 2008 – 2009, cuando la emisión de bonos corporativos fue récord mientras la cartera comercial se estancó.

El más reciente reporte de estabilidad financiera divulgado por el Banco de la República hace algunas semanas, con cifras a corte de junio de 2015, confirma cómo la disminución de los términos de intercambio de las economías de América Latina ha tenido impacto sobre el ingreso nacional, la demanda interna y el crecimiento, evento que se manifiesta en aumentos en los spreads de riesgo soberano, desvalorización de mercados accionarios y depreciaciones de las tasas de cambio de la mayoría de países de la región.

La conclusión del informe, al analizar el desempeño reciente del sistema financiero y de sus principales deudores e identificar los riesgos más importantes que enfrentan los establecimientos de crédito, es que la economía colombiana (bajo las condiciones financieras vigentes a junio de 2015) ante un escenario adverso, presenta una baja vulnerabilidad del sistema financiero en términos de solvencia y liquidez.

Aunque el informe analiza continuamente los riesgos de crédito, mercado y liquidez a los cuales se encuentran expuestas las entidades financieras, en esta ocasión es de mi interés profundizar sobre el tema de riesgo de crédito de las empresas como clientes del sistema financiero, puesto que en la coyuntura actual, la caída en la actividad económica del sector minero (incluyendo petróleo), el encarecimiento de la deuda externa por la devaluación del peso y el sostenido crecimiento de las ventas minoristas a pesar de la desaceleración económica son fuente de preocupación.

Al respecto vale resaltar algunos aspectos para entender la magnitud del riesgo de crédito del sistema financiero colombiano en la actualidad. A junio de 2015 el 52% de la cartera total de los establecimientos de crédito ($183 billones) correspondió a créditos a empresas privadas, mientras que el endeudamiento total del sector corporativo privado, incluyendo fuentes distintas al crédito bancario, se ubicó en 44,5% del PIB ($345 billones).

El hecho más destacado entre 2001 y 2015 fue la tendencia exhibida por el endeudamiento externo, que ha sido sustituido por crédito con entidades financieras nacionales, lo cual ha moderado el riesgo de crédito ante una devaluación como la observada en el último año. No obstante, desde 2013 el endeudamiento externo ha aumentado en 3,6% del PIB como consecuencia de la devaluación del peso colombiano.

Por otra parte, a la misma fecha, los sectores económicos con mayor participación en la cartera otorgada a empresas privadas fueron comercio (21%), manufactura (21%) y construcción (16%), mientras que minería apenas representó el 2% de la cartera. Al respecto, el documento afirma que aunque la percepción como la materialización del riesgo de crédito en la modalidad de cartera comercial no ha experimentado cambios significativos, sectores como minería, transporte y agropecuario mostraron deterioros considerables en el índice de calidad de cartera (cartera vencida / cartera total).

Para el Banco de la República ante la existencia de límites a los descalces cambiarios en el sistema financiero y a que los intermediarios del mercado cambiario usualmente deciden no asumir riesgo de tasa de cambio, se considera que el principal riesgo asociado a la devaluación sobre la estabilidad financiera es una situación de default por parte del sector real.

Al respecto la preocupación surge esencialmente del incremento de los pasivos en moneda extranjera y/o de los menores ingresos para los importadores que puedan conducir a incumplimientos de obligaciones con el sistema financiero.

El reporte de estabilidad financiera encuentra que la exposición al riesgo de default por efecto de la devaluación está alrededor de 31% en términos de participación en el saldo de cartera comercial otorgada al sector corporativo privado: 11% de las empresas cuya razón de importaciones netas a ingresos operacionales es mayor al 10%; y 19,7% de los deudores de recursos denominados en moneda extranjera y que no realizan actividades de comercio exterior. Entre tanto, ambos grupos de empresas identificadas como vulnerables representan el 4,8% de la cantidad total de deudores privados.

Con base en lo anterior, el Banco de la República realizó un análisis sobre las implicaciones de una devaluación de 40% sobre el nivel de tasa de cambio vigente en junio de 2015 (implicaría llegar a cerca de $3.900 por dólar) y concluyó que las empresas vulnerables que experimentarían desvalorizaciones de su patrimonio superiores al 30%, concentran solo el 3,2% del saldo total de créditos de empresas privadas.

Como se puede apreciar en las cifras más actualizadas sobre la estabilidad del sistema financiero colombiano, si bien la caída del precio del petróleo y la devaluación del peso frente al dólar han tenido impacto sobre la cartera comercial del sector privado e implican riesgos a futuro, el seguimiento refleja que, por ahora, el impacto es muy específico en ciertos sectores que no son los más representativos, mientras que la vulnerabilidad luce acotada aún con escenarios estresados de devaluación.

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