Opinión

  • | 2015/08/09 05:00

    Colombia desacelerándose

    La economía colombiana se está desacelerando tras años de bonanza impulsada por el petróleo. El año pasado el PIB creció un 4,6%, en 2015 lo hará en torno al 3%, y posiblemente en 2016 crezca un 2,3%, es decir, la mitad que en 2014. Es necesario fortalecer las industrias estratégicas que compiten con las importaciones.

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En un año el peso se ha depreciado un 36% con respecto al dólar. Se debe a factores externos e internos y refleja los problemas estructurales que obstaculizan el potencial de Colombia para crecer.

Esta corrección del mercado debería impulsar las exportaciones. No será fácil porque Colombia exporta productos del sector primario. Los precios de las principales exportaciones se han depreciado en el último año: el café un 31%, el carbón un 33%, el níquel un 43% y el oro un 16%. Sin embargo, las condiciones de estos productos no afectan tanto como la caída del crudo, que representa el 42% de las exportaciones (el Brent ha caído un 50% en un año). Los efectos de los bajos precios del petróleo se reflejan en la acción de Ecopetrol, que ha caído también un 50%.

La balanza comercial se ha deteriorado: las exportaciones en 2015 se han contraído un 31% y las importaciones un 10%.

La financiación del país mejoró en la última década de alto crecimiento, lo que permitió pedir prestado fondos para proyectos de infraestructuras. De 2006 a 2014, la deuda pública aumentó hasta 53,5 mil millones de dólares (40% del PIB). El 91% de la deuda está denominada en dólares y se tiene que pagar con pesos procedentes de ingresos a la baja (principalmente de petróleo y minería).

Como respuesta al déficit de ingresos, se ha creado un "impuesto a la riqueza" para empresas e individuos, a pesar de la caída de la inversión extranjera. En mi opinión sólo si hubiera una recesión grave y los ricos no invirtiesen sus ahorros en tejido productivo, tendría sentido este impuesto, en otro caso se está gravando un patrimonio que ya tributó cuando se generó.

Conviene generar una transformación para desarrollar industrias estratégicas. La economía colombiana es demasiado dependiente de la demanda internacional de materias primas. El objetivo debería ser la creación de industrias de alto valor añadido orientadas a la exportación, con capital humano cualificado. Hay que aprovechar el potencial de la nación por tener una población joven (edad media de 29 años).

Sería bueno aliviar las regulaciones para proyectos de energías renovables. En 2014 se creó un subsidio fiscal modesto para las empresas que inviertan en este sector. Aunque es útil, sin una fórmula más agresiva no será fácil competir con los proveedores de energía tradicionales.

Además, en algunas ciudades como Bogotá hay señales de burbuja inmobiliaria en los estratos más altos. Los bienes raíces del país están siendo impulsados cada vez más por compradores extranjeros. La construcción de viviendas para familias de ingresos medios y bajos aliviaría la presión y conduciría a precios más equilibrados.

Colombia no tiene un camino fácil por delante teniendo en cuenta que las condiciones de mercado no van a mejorar a corto plazo. ¿Qué mejor momento para repensar la capacidad productiva e iniciar una amplia transformación económica intersectorial? Sólo hay que recordar que España comenzó su crisis dependiendo demasiado de la construcción y el turismo.
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