Opinión

  • | 2015/10/28 05:00

    La reputación como parte del legado empresarial

    Contar con una buena reputación es uno de los dones más preciados que un fundador puede dejar a su familia y empresa. Mantenerla implica dar un buen trato a los empleados, ser cumplido con sus obligaciones financieras, tener siempre voluntad de servicio con clientes, proveedores, accionistas, y respeto con el medio ambiente.

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En este quinto artículo  del especial de legado y dirección voy a referirme a la reputación, un concepto que en términos generales es la consideración, opinión o estima que se tiene de una persona, empresa, lugar etc. En el caso particular de un fundador de empresa familiar, independientemente si tiene un negocio pequeño o una gran empresa, la reputación es un concepto amplio que implica varias cosas: su forma de tratar a los empleados, su manejo financiero ante entidades bancarias, pertenecer a una familia honesta y continuar esa tradición. El concepto está asociado al prestigio y por supuesto estamos hablando de uno adecuado. 

El concepto de reputación  integra varios aspectos. Históricamente se ha demostrado que para un fundador que goza de una buena reputación, lo más importante es la palabra, el apretón de manos, independientemente de lo que pase, si el negocio funciona o no, si se pierde  dinero,  es inexorable cumplir y hacer cumplir también a los demás con los términos establecidos verbalmente, siendo uno  de los elementos más valiosos para heredar a sus hijos  y a las siguientes generaciones. 

El siguiente aspecto relacionado con la reputación es el manejo de la deuda bancaria. Por lo general, los fundadores no les gusta endeudarse con los bancos, sin embargo cuando lo hacen tienen una gran disciplina financiera, buscan siempre no tener ni un solo día de retraso en el pago de sus obligaciones financieras, porque quieren ser siempre reconocidos como personas de bien, lo cual genera sin duda una buena reputación. 

Otro aspecto es el trato con clientes y proveedores. Los fundadores que gozan de buena reputación tienen gran voluntad de servicio con sus clientes, siendo esta una de las grandes ventajas competitivas de la empresa familiar. Su imagen ante el cliente es la de una persona seria que está siempre dispuesta a cumplir por la calidad del producto y a atender cualquier falla del mismo.

Su reputación también se refleja en el apoyo a sus regiones. Para muchos su principal interés es hacer obras de desarrollo, devolviéndole algo al lugar que los vio nacer.  Trabajan por la educación construyendo escuelas, apoyando ancianatos, obras sociales, campañas para preservar el medio ambiente, es una reputación relacionada  con el bienestar de su gente, de su localidad y son felices cuando la gente se los reconoce. 

También he visto a muchos fundadores de empresa que no sólo quieren alcanzar una reputación que contribuya a  ayudar a su pueblo sino al país en general. La semana pasada asistí a la creación del banco Bancompartir  y  me pareció muy acertado el reconocimiento que el Presidente Santos le hizo al empresario Pedro Gómez Valderrama. Comentó que él ya había recibido todas las condecoraciones dadas a los colombianos ilustres y que sólo le faltaba la Orden al Mérito Industrial en la categoría de Oficial, que le fue entregada ese día por la ministra de comercio Dra. Cecilia Álvarez Correa, como reconocimiento a su invaluable trayectoria y aporte a la economía del país. El empresario recibió la condecoración como si fuera la primera, continúa viéndosele el gusto, la pasión por lo que hace, la satisfacción por el reconocimiento, el orgullo de su familia. Cuando el presidente le preguntó cuál ha sido la construcción que más ha valorado en la vida,  dijo que Plenitud, un proyecto realizado por él para albergar a los ancianos de este país.

Crear una reputación implica muchos años de historia, desafortunadamente puede perderse en un segundo e irse al traste por una mala decisión, como le ha pasado a los dueños de Interbolsa Rodrigo Jaramillo y Víctor Maldonado, quien fue uno de los hombres más reputados del país, y hoy es prófugo de la justicia. Álvaro Villegas, constructor del Space, también demostró cómo en un segundo se puede perder la reputación de tantos años.

¿Y cómo mantener la reputación?

La mejor manera de mantener la reputación familiar y empresarial es con el buen ejemplo. Recuerdo el caso de un empresario dueño de un medio de comunicación a  quien su nieto estudiante de derecho le comentó que estaba terminando un artículo muy importante que sería su examen final. El empresario sintió curiosidad por leerlo y cuando lo hizo evidentemente se dio cuenta no sólo que no podía ser escrito por su nieto sino que le parecía haberlo leído antes. Indagó y comprobó que muchos apartes eran tomados textualmente de un artículo de un famoso economista mundial. El abuelo llamó a su nieto y con mucho cariño le explicó que eso no se podía hacer, que se llamaba plagio y era un delito, que de nuevo investigara  e hiciera un artículo que realmente fuera de su autoría. El muchacho comprendió la situación y no sólo hoy trabaja para el medio que fundó su abuelo, sino que lidera el tema de derechos de autor. 

Infortunadamente la tendencia hoy en las grandes empresas es la de incorporar gerentes de oficinas cazatalentos que los  seleccionan por competencias de carácter técnico, con lo cual no se les transmite a los ejecutivos los valores de la familia y con éstos su reputación, que es el activo más valioso que usted y su empresa pueden tener. Recuerde siempre que sólo quien pierde su reputación, es capaz de comprender lo importante que era y recuperarla es casi  imposible.    

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