Opinión

  • | 2015/08/22 05:00

    Dólar a $3.000, ¡unos ríen, otros lloran!

    Aplicar coberturas cambiaras para estabilizar las salidas de efectivo es la opción que tienen quienes están afectados por el alza del dólar.

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El precio del dólar tocó el pasado viernes máximos históricos, sobre el final de la sesión alcanzó a negociarse en $2.990,03 poniendo en evidencia otra vez la alta correlación del tipo de cambio local con las cotizaciones del petróleo. Mientras el dólar subía en Colombia, el petróleo se derrumbaba por debajo de mínimos del año, el WTI cayó hasta US$41,91 y el Brent a US$48,85.

La correlación inversa entre el precio del dólar a nivel local y las cotizaciones del crudo muestra la fuerte dependencia al petróleo como principal bien de exportación y fuente de divisas del país.

Con un dólar apreciado frente al peso y las demás monedas mundiales hay quienes ríen al verse beneficiados por la depreciación del peso, pero existen otros (inlcuyendo empresarios productores) que lloran al ver como el tipo de cambio se eleva.

Entre quienes ríen están todos aquellos que reciben sus flujos de efectivo en dólares porque al convertirlos en pesos reciben cerca de un 50% más que hace un año, los exportadores, los receptores de giros desde el exterior, los inversores con activos nominados en dólares, los productores de combustibles puesto que el precio local involucra en sus componentes el tipo de cambio, y también los productores de gas natural por que el precio de los contratos está pactado en dólares.

Todos ellos se ven beneficiados con la apreciación que ha tenido el dólar porque sus flujos de caja en pesos colombianos se incrementan sin necesidad de producir más o invertir en nuevos activos, para ellos parece iniciarse una bonanza por los mayores ingresos que recibirán en pesos colombianos.

En contraste, están quienes lloran porque el dólar caro los saca del mercado, y pone a prueba su capacidad para generar efectivo en pesos y hacer frente a sus gastos en dólares. Los importadores de bienes y servicios han visto como estos se encarecen en la misma medida que el peso ha caído frente al dólar; las empresas colombianas que se endeudaron en dólares se han encontrado con que el saldo a capital de los créditos ahora vale 50% más que hace un año y el pago de intereses ahora es más oneroso, y muy pronto verán como las tasas de interés de esos préstamos también aumentan.
 
Muchos de los productores nacionales ven como sus costos crecen ya que sus materias primas son importadas, agricultores, ensambladoras y la industria química y de caucho son ejemplo de esto. Los consumidores han notado que alimentos importados como el fríjol y el atún, y elementos de aseo, han aumentado de precio en los mostradores conforme su precio en pesos es mayor.

Frente a esta situación el paño de lagrimas que queda es la aplicación de coberturas cambiaras para tratar de estabilizar las salidas de flujo de caja,  las empresas pueden hacerlo a través de contratos forward con los bancos o con la compra de futuros sobre el dólar en la bolsa de valores donde se pueden negociar montos de cinco mil o cincuenta mil dólares.

Capítulo aparte merece el Estado que carga con una deuda de US$88.000 millones, por supuesto un dólar caro también encarece el endeudamiento público externo, poniendo al Gobierno a generar más ingresos en pesos para cumplir el servicio a la deuda y los vencimientos que se aproximan llevándolo en ese aspecto al lado de los que lloran, más aún si los precios del petróleo continúan debilitándose como parece que sucederá.
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