Opinión

  • | 2015/12/01 00:05

    En 2016 vienen curvas para la economía

    Déficit en cuenta corriente, caída en las exportaciones y mayor depreciación e inflación, representan riesgos para la economía.

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Este año a pesar de haberse absorbido la caída en el precio del petróleo y la depreciación del peso frente al dólar, ha sido un año en que el Gobierno alcanzó a financiar su gasto e inversión con ingresos provenientes de la renta petrolera, puesto que durante el 2014 el crudo estuvo por encima de US$100 por barril hasta el final del primer semestre y solo inició su declive desde la mitad de julio. 

Eso quiere decir que buena parte del presupuesto de este año fue financiado con recursos generados durante la primera mitad del año pasado, por ejemplo, Ecopetrol pudo entregar un generoso dividendo a la nación porque durante el primer semestre del 2014 obtuvo abultadas utilidades, así mismo el cobro por regalías estuvo tasado con petróleo por encima de US$100 dólares durante ese mismo lapso de tiempo. 

A diferencia del 2014 donde el panorama cambió después del primer semestre, el presente año ha estado marcado por precios promedio del crudo por debajo de US$50 el barril, lo que se ha traducido en una fuerte depreciación del peso colombiano frente al dólar del orden del 40% por la vía de menores flujos de inversión extranjera directa, y caída en el valor de las exportaciones dado que el petróleo representa el 52% de las exportaciones totales del país. 

Además de menores flujos de capital, el choque de los precios del crudo se ha traducido en aumentos de la inflación por vía de los bienes transables, la inflación de los últimos 12 meses ha alcanzado el 5,89% y la mayoría de analistas del mercado esperan que la inflación del año termine en 6,17% es decir 2% más que el rango meta del Banco de la República que es entre el 2% y 4%. 

Esta situación ha llevado a que en los últimos dos meses el Banco aumentara en 0,75% las tasas de interés para anclar las expectativas de inflación, ese movimiento en las tasas afectará el consumo de los hogares y la inversión de las empresas desde el segundo trimestre de 2016 por lo que los pronósticos de crecimiento del PIB para 2016 dan para un 2,5% siempre y cuando el petróleo no caiga de US$40 por barril y la producción se mantenga cerca al millón de barriles diario.

La entrada en operación de Reficar ayudará al crecimiento, sin embargo la industria manufacturera no despega y la depreciación no ha impulsado un repunte de las exportaciones no tradicionales, al contrario han caído cerca del 9% en lo que va del año, las más afectadas han sido los plásticos, los vehículos particulares, y los alimentos.

La depreciación que ha sufrido el peso además de presionar los precios de los productos, ha puesto presión sobre las empresas colombianas que se endeudaron en dólares, ahora los saldos y el pago de intereses son más costosos llevándolas a buscar mayor rentabilidad y restringir su inversión de capital, so pena de quedarse sin efectivo suficiente para cumplir sus compromisos externos. Igual situación vive el gobierno porque el servicio a la deuda en dólares se ha encarecido en las mismas proporciones que el peso ha perdido valor frente al dólar.

Nada indica que para el año que viene la depreciación vaya a corregirse, en cambio parece que puede aumentar hasta los $3.400 por dólar esto porque la pregunta sobre las tasas de interés de la FED está resuelta y se sabe que aumentarán probablemente este diciembre, ahora el interrogante es cuanto aumentarán, y si la nueva postura monetaria de la FED implicará un ciclo paulatino de ajuste o un giro que lleve las tasas por encima del 1,5% en corto tiempo.

Así mismo el petróleo no parece tener repunte a la vista, la producción sigue 2,5 mbpd por encima de la demanda y Arabia Saudita sigue bombeando más de 10 mbpd, Estados Unidos 9,5 mbpd, Rusia, 10,6 mbpd mientras que Irán hará espacio a su crudo una vez se levanten las sanciones ofreciendo descuentos en el mercado de contado poniendo así un dique a un rebote de los precios.

Todo esto representa un reto para la economía nacional porque el déficit en cuenta corriente alcanzará los US$17.000 millones o el 6% del PIB algo que no es sostenible más cuando la financiación externa se encarecerá y no se esperan flujos de inversión extranjera que cubran ese faltante, entonces la vía que le queda al Gobierno es recortar el gasto, impulsar las exportaciones no tradicionales, y esperar que la industria despegue para reemplazar importaciones. 

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