Opinión

  • | 2015/10/07 05:00

    TIC, la “locomotora” de una paz definitiva en Colombia

    Aunque aún no podemos hablar de “humo blanco” para el fin del conflicto, ya hemos dado un paso más para lograr una paz anhelada. La prioridad en esta coyuntura debe ser la utilización de las nuevas tecnologías al servicio de la paz, el desarrollo social y económico del país.

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Un histórico y esperado acuerdo se firmó hace unos días en las mesas de conversación de La Habana, Cuba, entre el Gobierno Nacional y las Farc.

Aunque todavía no podemos hablar de “humo blanco” para el fin definitivo de este conflicto de más de 60 años, la noticia generó un gran optimismo, ya que sin duda es un paso más para lograr una paz anhelada que nos dará la prosperidad y desarrollo.

Y es que a vísperas de tener un país en reconciliación es preciso analizar cómo desde las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) podemos aportar nuestro “granito de arena” para generar una Colombia más conectada, con mejor infraestructura; con el acceso a tecnologías que nos acerquen a aumentar la calidad en la educación, oferta en salud y empleo, transporte y en general, todos los factores que traerán más beneficios en las vidas de los ciudadanos.

Sin duda, el país va por muy buen camino. Esto queda en evidencia en los resultados que arrojó el Reporte Global de Tecnologías de la Información 2015 que se entrega en el Foro Económico Mundial, en donde se destaca que Colombia se encuentra ubicada en la posición 64 de 143, con una calificación de 4,1 siendo 7 el máximo rubro. Este ranking evalúa el impacto de las TIC para el crecimiento inclusivo que permite entre muchos factores más, mejorar el acceso a los servicios básicos y generar nuevas oportunidades laborales.

Los avances del país también los hemos visto en cuanto a competitividad y desarrollo. En el Índice Global de Innovación 2015, el país se ubicó en el puesto 67 en el ranking global, y segundo en Suramérica solo por detrás de Chile. Esta evaluación internacional analiza factores esenciales en los países como la capacidad de innovación de las instituciones, el capital humano e investigación, infraestructura, desarrollo de mercado y empresarial, así como el conocimiento, tecnología y resultados creativos.

Ante este panorama es pertinente que entendamos que se nos vienen retos importantes, por eso desde las empresas que trabajamos en el sector de TIC debemos ahora asumir un rol todavía más relevante en la sociedad colombiana. Esto en un país en donde ya 8 de cada 10 colombianos utiliza internet y 5 de ellos lo hace todos los días navegando cerca de 2,6 horas, según datos del MinTIC. Además, en donde más del 50% de las pymes usa internet para mejorar su competitividad y abrirse puertas ante el mundo.

No se puede desconocer el trabajo del Gobierno Nacional, impulsado anteriormente por el ex ministro Diego Molano y ahora por David Luna, que ha permitido que Colombia tenga hoy una de las mejores políticas TIC de América Latina.

Actualmente, se superaron las 10 millones de conexiones de internet y más de mil municipios ya cuentan con fibra óptica. En poco tiempo, con la cobertura 4G (una tecnología que permite integrar en un solo servicio TV, datos, voz, juegos y video), Colombia será el primer país de la región con internet de alta velocidad en todo su territorio, trayendo grandes beneficios para todas las personas.

Pero la prioridad en esta coyuntura debe ser la utilización de las nuevas tecnologías al servicio de la paz, el desarrollo social y económico del país.

Es decir, comenzar una “revolución social” apoyada en la conectividad como una poderosa herramienta que permita sembrar en cada uno de nosotros la conciencia de la paz verdadera, pero con amplias oportunidades que permitan desarrollo social y económico.

Con esta transformación tecnológica podremos dejar -de una vez por todas- ese país en donde todavía quedan sombras de exclusión social, pobreza, desigualdad y corrupción, en una transición que apunta a facilitar la educación, la justicia, la salud y el empleo, entre otros.

Sin duda, las nuevas tecnologías también nos entregan hoy en día la posibilidad de activar la participación ciudadana mediante la información suministrada al país, permitiéndole realizar el seguimiento a las acciones adelantadas para alcanzar la paz, pero sobre todo incentivando la colaboración de diversos actores sociales para la identificación de soluciones a los problemas que enfrentaremos en el posconflicto.

En síntesis es alto el impacto que tienen las TIC en una paz duradera para Colombia. El reto está ahora en usar las nuevas tecnologías como parte de la “locomotora”, además de abrir el debate entre los sectores público y privado para analizar cómo más podemos aprovechar las nuevas tecnologías en este nuevo país que desde ya vamos a construir entre todos. Y desde su Organización, ¿usted qué le va a aportar al post-conflicto?

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