Opinión

  • | 2015/10/20 05:00

    Los nuevos medios de pago, las nuevas oportunidades

    El dinero se creó como una solución para poder facilitar el mecanismo del comercio, cuando el trueque fue la norma, tener un ente que representase el valor de las cosas y fuese universal se hizo imprescindible.

COMPARTIR

El dinero esconde en el fondo el valor de la “confianza”, para que las personas puedan usar una moneda, una concha de nacar o un pedazo de papel como representación de valor, quienes la usan deben confiar en el mecanismo escogido, deben “creer” que  no perderá valor, que se puede intercambiar con facilidad, que será aceptado ampliamente y  que se puede guardar sin degradación.

Durante un tiempo el comercio electrónico, ha tenido problemas en algunos de nuestros países, en parte por falta de medios electrónicos de pago, más el problema no ha sido solo técnico (aunque al principio sí lo fue) sino más bien de confianza. Fueron muchos los años que tardamos en creer en las tarjetas, los giros y los sistemas de banca en línea. Recuerdo al padre de un amigo que nunca quiso manejar tarjeta débito pues para él solo los cheques tenían respaldo real (no ve aquí el logo del banco...no ve aquí mi firma…), el proceso para llegar a creerle a un “click” o a una app ha sido complejo y lleno de escollos, pero poco a poco hemos llegado a confiar en nuestros dispositivos y sus “trucos”.

Ahora se viene un alud de opciones de pago digital, monedero digital, tarjetas virtuales y todas sus posibles mezclas, la ingeniería técnica esta lista, falta la ingeniería humana que permita a las personas y sus comunidades, ser usuarias habituales de estos mecanismos de intercambio.

El dinero electrónico debe generar confianza, debe cumplir con lo mismo que en su momento le pedimos al oro y los cheques, debemos lograr que los usuarios se sientan seguros y deseen usar estos esquemas. Aquí es donde el mundo de las comunidades digitales y los ecosistemas aporta su parte, en ellos los usuarios se sienten tranquilos de interactuar, allí ya ocurren los intercambios, no necesariamente pagos pero seguramente sí de valor. 

El medio de pago debe sentirse como la solución a algún problema, debe ser algo solicitado por quienes intercambian dentro del ecosistema, debe surgir casi como un “clamor” de los miembros de las comunidades.

No es de extrañar que muchos de estos medios surjan en medio de comunidades culturales, o grupos que manejan algún tipo de servicio, ellos ya tienen las necesidades y la forma como interactúan crea la necesidad de un mecanismo de pago, una forma de intercambiar “confianza” y valor.

Los clientes naturales de estos esquemas hubiesen sido los bancos, pero la innovación tiene un camino difícil dentro de los esquemas rígidos de estas organizaciones, fueron los “startups” digitales quienes terminaron empujando a los primeros a este mundo, veremos que tan bien logran integrarse, fueron los “tekis” y sus plataformas, sus sistemas de SMS, sus apps y sus portales, los que nos lanzaron de frente a la economía digital, además las redes sociales catalizaron estos procesos y cosas como la publicidad en línea y terminaron por acostumbrarnos a pagar servicios en nuestros dispositivos digitales.

Las regulaciones le dan la ventaja a los bancos, todavía hay muchas cosas que requieren de su participación, pero el mundo de hoy pertenece a los innovadores, veremos cómo se acomodan las cosas al final.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?