Opinión

  • | 2015/12/02 00:05

    Regulación empresarial más justa es lo que necesita el país

    Si logramos formalizar más empresas, podríamos bajar la tasa de impuestos para todos. Gente con formación que sabe que tiene que pagar impuestos pero no lo hace. Aunque aparentemente haya equidad en el sistema, no hay justicia.

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Hay gente en el mundo informal que tiene razón para estarlo, pero hay otros que no tienen ninguna justificación, como son los técnicos y profesionales independientes, desde el plomero, hasta el constructor, el ingeniero y el médico. Gente con formación que sabe que tiene que pagar impuestos pero no lo hace. Aunque aparentemente haya equidad en el sistema, no hay justicia.

En los últimos 10 artículos del especial de Legado y Dirección hemos querido concientizar tanto a los empresarios formales, como a los no formales y a los legisladores en diferentes aspectos como la profesionalización de  las empresas, el legado como base fundamental de la sostenibilidad a largo plazo de sus organizaciones, la importancia de los temas relacionados con la historia familiar, los principios y valores, la reputación, el conocimiento, el patrimonio y lo que se denomina el capital socioemocional.

A los empresarios no formales, que son más de 300 mil según datos suministrados por la Supersociedades,  buscamos motivarlos a que continúen su legado e inspiren a sus hijos a seguir con sus empresas de manera formal, porque el estudio realizado sobre este tema por mi grupo de investigación para el BID, encontró que los fundadores de estas pequeñas compañías buscan es que sus negocios sean un medio de sustento para la familia y para pagar los estudios superiores de los hijos, pero que una vez éstos son profesionales no les motiva continuar con el negocio.  

A los legisladores quisimos darles un mensaje con respecto a la flexibilización de las normas, desde la creación de empresa hasta los temas impositivos, tratando de buscar que los empresarios no formales tengan un periodo de transición hacia la formalización mediante mecanismos de aprendizaje e ir pasando a impuestos graduales hasta que se implementen las mismas condiciones de las empresas formales. Por ejemplo, empezar con una declaración de ventas sin pago de IVA, como lo hacen en este momento y que con el paso del tiempo y el crecimiento pudieran tener un IVA diferencial,  según algunos hitos alcanzados por la empresa, esto VS la persecución que actualmente hace la DIAN a los empresarios informales.

Lo importante para este país es la formalización y creo que todavía estamos distantes de lograrlo, debido a la cantidad de requisitos solicitados a estos empresarios, incluso muchos no tienen el conocimiento para comprender cómo se lleva a cabo este procedimiento pues escasamente han finalizado el bachillerato. Según las estadísticas, el 50% de la población en Colombia tiene un sustento entre uno y dos dólares al día, ósea que alrededor de 25 millones de personas viven de la economía informal, Bancompartir habló de 600 mil familias que estaban en el mundo informal, 300 mil más que las de otros estudios, con lo cual el impacto sería mucho mayor.

Esta situación debería ser suficiente foco de atención por parte del Estado para que las compañías no formales entraran en el sistema y logremos que más empresas sean realmente el motor de la economía, máxime en este momento histórico, en el que necesitamos crear más empresas para poder afrontar los retos económicos y sociales del proceso de paz como su alto costo económico y la reincorporación de miles de guerrilleros al sistema.  

Los legisladores han hecho una tarea importante en el mundo formal con la creación de la Ley SAS (sociedades simplificadas) gracias a la cual se facilitó el camino para que muchas empresas  pasaran de la informalidad a la formalidad. Ahora necesitamos una legislación para las empresas que aún continúan en la informalidad con la creación de la ley mi primera empresa. Todos sabemos que de cada 10 emprendimientos, ocho fracasan, pero la mitad del país vive de los emprendimientos que resultan exitosos.

Nuestros políticos deberían estar más atentos a una flexibilización, pues tener un país donde hay dineros por debajo de cuerda que nadie tiene la posibilidad de controlar ni entender muy bien a dónde se van, es algo sobre lo que se deben tomar medidas. Mi propuesta es simple, primero se deben establecer mecanismos para tener una información completa de todos los que están fuera del sistema, para luego legislar. Es que los informales en el país no son solo los que manejan negocios pequeños, hay ingenieros, médicos y demás profesionales que también forman parte de este grupo y no por ignorancia, simplemente porque no le quieren pagar impuestos al Estado, con lo cual le están haciendo un gran daño a la economía del país.

Creo que la política del gobierno nacional y distrital debe tener un espíritu de ayuda más que un espíritu punitivo a quien no cumple la ley. Es curioso lo que voy a decir, todo el mundo quiere la equidad y la equidad es una condición necesaria pero no suficiente para ser justos. ¿Cómo le exijo yo a un empresario informal las mismas condiciones cuando las diferencias de capital son tan altas?

Entonces, si somos más los que aportamos deberíamos tener unas tasas menos elevadas. La lógica actual es que como no alcanzamos a llegar a todas las personas que deberían pagar, dejamos a los formales pagar unas tasas muy elevadas, lo cual es injusto, siempre se quiere ampliar la base, pero mantener los impuestos altos para todos, lo cierto es que a la hora de pagar, para el Estado todos somos iguales y esto no es así, en la medida en que se bajen puntos de la formalidad, mientras va creciendo el número de empresas del país, deberían colocarse grupos e hitos diferentes. En la medida que los formales puedan ayudar a los informales hay la posibilidad de que bajara el porcentaje de impuestos. Los bancos también deben contribuir con cuentas bancarias sin costo. El  estado tiene que dar ejemplo.

El Gobierno contrató recientemente un grupo de sabios para que le diera recomendaciones al Estado para manejar el tema de impuestos. Ya han hablado de incorporar las organizaciones sin ánimo de lucro al pago de impuestos, porque hay evidencia empírica de que mucha gente ha creado fundaciones para eludir impuestos, pero lo cierto es que también hay organizaciones reales que sí trabajan y han aportado mucho al tema social como la Fundación Carvajal, Interactuar, Saldarriaga, Pies Descalzos.

Como suele suceder en el país, van a pagar justos por pecadores. Todos esperamos que estos sabios tenga mucha más claridad en las cifras y más bien trabajen en buscar métodos más eficaces para aprender a quienes se roban los impuestos o no los pagan sabiendo que lo deben hacer.


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